miércoles, 13 de julio de 2005
Master and Commander: al otro lado del mundo, 2003
Dirección: Peter Weir
Guión: Peter Weir y John Collee basado en las novelas de Patrick O'Brian
Música: Christopher Gordon & Iva Davies
Fotografía: Russell Boyd
Duración: 125 minutos
Reparto:
Russell Crowe .... Capt. Jack Aubrey
Paul Bettany .... Dr. Stephen Maturin
James D'Arcy .... 1st Lt. Tom Pullings
David Threlfall .... Preserved Killick
Max Pirkis .... Blakeney
Edward Woodall .... 2nd Lt. William Mowett
Chris Larkin .... Capt. Howard
Jack Randall .... Boyle
Max Benitz .... Calamy
Lee Ingleby .... Hollom
Richard Pates .... Williamson
Robert Pugh .... Mr. Allen, Master
Richard McCabe .... Mr. Higgins
Ian Mercer .... Mr. Hollar
Tony Dolan .... Mr. Lamb
Paul Bettany (Maturin) y Russell Crowe (Aubrey)
Argumento:
En 1805, durante las guerras napoleónicas, Jack Aubrey, capitán del HMS Surprise recibe la orden de capturar el buque insignia de la Armada Francesa, el Acheron. Se inicia la persecución.
Comentario:
Finalmente, a pesar de mis prevenciones y recomendaciones en contra, me he decidido a ver esta película sin mujeres a bordo.
Como no me gustan las escenas de luchas ni persecuciones las he pasado con el dedo en el avance rápido. Quizá así me haya perdido algo importante, no lo sé, lo dudo.
El argumento parece limitarse a esta persecución en que Jack Aubrey parece unas veces Ahab y otras Moby Dick, perseguido y perseguidor a costa de lo que sea, incluso la vida de sus hombres. Vale, es algo, aunque al adaptar en parte varias novelas de Patrick O’Brian (que no he leído), esperaba algo más complejo.
Blakeney
La ambientación de la época la supongo correcta, en estas grandes súper producciones cuidan todos esos detalles y se gastan el dinero que haga falta para ello, aunque los espectadores ni nos enteremos de la mayoría de sus logros.
Por lo menos las escenas de acción se sitúan más bien al principio y final de la película, dejando la parte central para atender la vida en el barco.
Entre sus ocupantes destacan sobre todo el Capitán Jack Aubrey y el cirujano Stephen Maturin, amigos que representan a distintos tipos de hombre.


Aubrey es el típico héroe viril, decidido, que si se equivoca lo asume, impulsivo, de acción, que tiene carisma para unir a los hombre en la lucha pero menos para comprenderlos, mientras que Maturin es un hombre de ciencias, que utiliza más el cerebro que el músculo, que se preocupa por las personas, un naturalista a lo Darwin, buscando especies desconocidas cuando tocan tierra firme.
Aparte de ellos, la película apenas se detiene en el resto de los personajes que abarrotan en barco (parece más bien una ciudad súper poblada en la que se puede ver, de pasada, a un ex hobbit), destacando el típico marinero gruñón (el británico David Threlfall), más que nada porque es casi el único que tiene diálogo.
El Capitán Aubrey anima al joven Blakeney
Y otro personaje, quizá el mejor, es Blakeney (Max Pirkis), un chiquillo rubio de aspecto angelical (de los que hay varios a bordo), que a pesar de la carencia que sufre casi desde el principio de la novela es el personaje más valiente.
Blakeney parece el resultado de unir lo mejor de Aubrey y Maturin (músculo mas cerebro), aunque mejor conocedor de personas que el primero (consuela al médico cuando se queda sin visitar la isla en que espera descubrir flora y fauna).
Pirkis es también, junto a Bettany, el mejor intérprete de una película en que Crowe apenas se molesta en actuar y el resto de actores no tiene oportunidad de intentarlo.
Se muestran escenas a bordo como las cenas casi de gala en que el capitán cuenta anécdotas de su trato con Lord Nelson, o los momentos en que marino y médico hacen música mientras los demás se quejan, o muestra como los marineros (británicos al fin) se ponen a jugar al críquet en cuanto tienen el espacio suficiente y tierra firme.
También hay algunos momentos dramáticos, entre ellos las dos operaciones que realiza el cirujano (sobre todo la segunda, en circunstancias poco adecuadas), o cuando los hombres preparan a sus compañeros muertos para entregarlos al mar.
Estas escenas, sin carecer de emoción, hubieran tenido mayor carga de haberse presentado mejor los personajes.
Así, aun cuando la película no resulta del todo fallida, la encuentro irregular, sólo mantiene el interés a ratos y deja varios cabos sueltos, quizá con la idea de adaptar otras novelas en el futuro.
Crowe y Bettany vuelven a compartir cartel
dos años después de "Una mente maravillosa".
***






que por cierto es muy guapo. 