El Cultural -Magazine de El Imparcial

jueves, 25 de agosto de 2005

Crónica de un viaje a Cataluña

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Este viaje comenzó como la gran mayoría de mis viajes, de casualidad y sin tenerlo previsto, de hecho tenía que ser mi queridísimo quien lo hiciera en mi lugar, pero mi curiosidad innata, mis ansias de conocimiento y las ganas tan gordísimas que tenía por conocer a alguien, lograron que retrasara tres días mi visita al rehabilitador y me embarcara en un viaje de 14 hora y media de ida y otro tanto de vuelta. Pero mereció la pena, incluso para mi rehabilitador que tuvo trabajo extra y lo seguirá teniendo durante unos días.

Lo primero enseñaros ese maravilloso medio de transporte llamado tren que realiza la ruta Gijón-Barcelona. No es el TALGO, no, porque todas esas horas durante el día y con los magníficos vagones de los que disponemos, se trata de un acto de valor y valentía al que ya no llego…
Como mi presupuesto no me llegaba para viajar en cama, opté por viajar en primera, es que lo de segunda, en esas condiciones, sinceramente creí que ya estaba erradicado en un país avanzado como el nuestro, pero supongo que lo mantendrán para que no nos olvidemos de que todo el monte es orégano y de que somos unos privilegiados.

Os pongo una foto del reposabrazos del sillón.

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Eso sí los botones de subir y bajar funcionaban muy bien. A los hierros saliendo y lo rasposo de la tapicería, que te obligaba a taparte los brazos para que no te salieran heridas, finalmente te acostumbrabas…


Después de dejar a mi niña abrazada a su “amiga del alma” y dando esos saltos y muestras de alegría que solo los niños saben dar, continúo viaje a mi destino final: Barcelona. Ciudad en la que ya había estado en numerosas ocasiones, pero siempre de pasada y por trabajo. Como el trabajo era en mi etapa de camionera, esto se traduce en rápidas pasadas por la ciudad que no eran superiores a una hora o algo así y de noche. Imaginareis que mis recuerdos sean un tanto “oscuros”

Lo primero encontrarme con mi cita a ciegas, que como no acordamos lo del clavel rojo en la solapa…nos encontramos a la segunda vuelta.
Maravillosa experiencia el día pasado en compañía de esta persona, día que se hizo corto a pesar de todo lo visto y recorrido.

La primera parada se suponía en La Rambla de las flores y bueno allí aterrizamos, viendo a "loso hombres estatuas" de camino a la Catedral



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pero no pude resistirme a la visita del mercado de la Boquerie, ¡ay que cosa! si tuviera en Gijón un mercado así, seguro que iba a la compra a diario y estaría todo el día comprando. Variedad, colorido, presentación, animación… en fin, magnífico y de “envidia” porque la verdad, eso de que pretendan “venderme” el progreso y la vanguardia, quitándome estos mercados para ponerme, “los corte inglés, los carrefour y demás…

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Bueno, sigamos ruta, que nos conduce a la famosa Generalitat. De verdad que me decepcionó algo, me pareció “poquita cosa” para lo que manda en España…


Camino entre típicas y hermosas calles
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que nos llevan a la Catedral en la que penetramos a través de un precioso claustro en el que entre otras figuras, podemos observar al famoso San Jordi y su no menos famoso Dragón.
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Las fotos del interior de la iglesia, salieron movidas, por no utilizar el flash y porque el pulso ya no lo tiene una así como muy firme para este tipo de cosas. La firmeza me la reservo para otros menesteres.

En el interior había el sepulcro de una santa, no podía ser de otra forma, Una maravilla escultórica que se puede fotografiar previa introducción de 50 céntimos en una maquinita que enciende las luces del santo lugar durante un tiempo. Después vuelta a las tinieblas fácilmente disipables por otra moneda.

Llegamos a la Plaza Cataluña, otro de los lugares típicos de la ciudad, en esta ocasión conocida por las palomas, pero como no llevábamos comida para las aves, estas prefirieron acomodarse cerca de un grupo de japoneses que sí llevaban.

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Vimos desde fuera el edificio Batllo obra de mi admirado Gaudí.
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No entramos porque había unas colas inmensas para sacar las entradas y luego más espera para formalizar la entrada, así que emprendimos ruta hacia la gran obra, La Sagrada Familia.

Antes de continuar camino paramos en La Vaca Paca, en pleno Paseo de Gracia, bonito nombre ¿verdad? para tomarnos un refrigerio, que se dice, y que llenó parte de cierto vacío interior que comenzábamos a sentir.

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Impresionante, grandiosa, no sé, se me quedan cortos los calificativos, pero no hablo de La vaca Paca, no, hablo de la Sagrada Familia. Lo que sentí es que esté toda llena de grúas y andamios, pero claro, hay que terminarla. Veremos si finalmente quien lleva ahora la obra, un japones que incluso llegó a hacerse católico en un intento de comprender mejor la obra del maestro, logra plasmar la genialidad que éste dejó impresa.

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Después de la visita y de un largo paseo volvimos a La Vaca Paca…y ahí ya corroboramos que no era vacío metafísico el que notábamos, sino que era simplemente hambre.

Perfectamente recuperadas y después de varios intentos de encontrar la parada del autobús, finalmente encontramos a dos empleados de las líneas autobuseras, uno nos indicó dónde podíamos tomar el bus que nos conduciría hasta el parque Güell, ¿Sabéis quien lo diseñó? Efectivamente, el mismo Gaudí. El otro empleado sólo nos informó de que odia la línea 24, que no quiere que nadie le hable de ella y que por favor cogiéramos un taxi, pero la línea 24 no….No llegamos a saber si por una casualidad él era conductor de esa línea el día que atravesando El Carmel, este se hundió…¿qui lo sá?
(Aclaración: El Carmel es un barrio de Barcelona, en el que hace poco se hundieron varios edificios y hubo de derribar alguno más, a causa de la mala planificación y excavación de una línea de metro. A día de hoy todavía hay personas viviendo en una habitación de hotel)

El parque, otra delicia para los sentidos.
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El único inconveniente es que desde pocos años para acá, a la gente le dio por ir a visitar estos sitios, que estaban casi en el abandono y ahora pueden resultar un tanto agobiantes con tanta gente.
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Dos pesadas que no dejaban el banco libre para que pudieramos hacer fotos del precioso mosaico

No obstante, el caminar por las 15 hectáreas del parque, escuchando música en parte de su recorrido y disfrutando de las maravillosas vistas de la ciudad y de la obra de mi arquitecto favorito, compensa.

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Eso del centro, es un edificio del que me he informado un poco y arquitectónicamente se puede considerar una obra magnifica y maravillosa, ahora, estéticamente ¿en qué estaría pensando?

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¿Verdad que parece de cuento de hadas?

Y bueno, ya el día se iba acabando y aún muchas cosas por ver así que otra vez la línea 24 y luego el metro hasta el puerto, siendo la primera visión el famoso Colón de la ciudad Condal.


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Unas fotos y un paseo por un enorme pantalán de tatayuba

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Que nos conduciría hasta el Maremagnun, edificio de cristal con espejo que alberga un gran centro comercial.


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Allí la visita resulta más corta de lo previsto, ya que en unos segundos pasamos de un día soleado a una buena tormenta que oscureció la tarde, descargó sus buenos litros de agua e incluso algo de granizo. Estos elementos confirmaron lo que los habitantes de Gijón hace tiempo sabemos:LA TATAYUBA RESALA y no os podéis imaginar de qué manera, pero esta reafirmación me sirvió para comprobar la amabilidad de la gente del lugar al acudir raudos a levantarme del suelo… También conocimos a “la niña” impresionante, una mente muy, muy joven apenas cinco o seis años, una capacidad de discurso que para sí quisieran muchos, una visión de futuro que dejaría corto al mismísimo Julio Verne y una capacidad de planificación que debería estar a disposición del mismísimo ayuntamiento.

Como consecuencia de mi caída, ejem y la suya, escuchamos sin respiración como esta alma infantil relató los hechos: predijo más y más caídas, lo que provocaría la llegada de un médico, a todas luces insuficiente por lo que habría que llamar a muchos más y entre tanta confusión la gente seguiría cayendo y se armaría la… bueno, todo el mundo caerá. Por culpa de la persona que ordenó colocar ese suelo en ese paseo donde va tanta gente y que no se da cuenta de que ese suelo hay que quitarlo, porque ese suelo resbala y ese suelo no está bien puesto ahí, porque las señoras se caen y no se puede tener por más tiempo .Hay que poner otro suelo, igual lo similar al que rodea el paseo por la parte de afuera…

Así llegamos a la estación de partida por punto doble, porque fue de dónde partimos ese día y porque sería de donde partiríamos a nuestros respectivos hogares.

El tren de mi querida amiga partió antes que el mío.
Gracias al agotamiento acumulado por el viaje de la noche anterior y a lo largo de todo el día, en cuanto me acomodé en mi sitio me quede dormida justo hasta que a las 8 de la mañana una patosa se cayó encima de mí al intentar ocupar un asiento que no era suyo y me despertó, un rato después, ante la duda de si habría conseguido despejarme del todo en el primer intento, repitió, asegurándose así mi vigilia, mientras ella mantuviera la suya.

Aproveché para recordar la jornada y reafirmarme en que mereció la pena por el hecho de haber conocido a una persona realmente encantadora.

Gracias Matilda.

Comentarios

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  • Fecha: jueves, 25 de agosto de 2005
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  • Hora: 1:59

Autor: reginairae

¡cuantas fotos! Las del mercado son chulis, con todo esos colores de la fruta. Seguro que te lo pasaste muy bien. Giño

  • Fecha: jueves, 25 de agosto de 2005
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  • Hora: 12:58

Autor: patagonico2

Oh! lalalala! Cuantas fotos, y que línda crónica. Dos cuestiones y NADIE DEBE ENTENDER NADA QUE PAREZCA OFENSIVO O COSA PARECIDA, ES CURIOSIDAD NADA MAS.

Me asombra lo del mercado de hortalizas y frutas. Me asombra que te asombres. ¿Es que allá como en Argentina, no hay puestos ( stand) callejeros, es decir en plazas o lugares ya destinados..y que son muchos...uno en cada barrio al menos.... donde se venda este tipo de alimentos?

La otra: No puedo creer lo del asiento roto. Es que alguien nos está vendiendo que esas cosas son exclusivas del tercer mundo. Ojo. No me alegra para nada,y menos que menos nivelar para abajo, pero cada viajero que llega a Europa cuenta cosas de las Mil y una Noches, que uno se queda perplejo y pensando que aquí vivimos como salvajes o al menos incivilizados.

Por ello que nadie se sienta mal por estos comentarios. Son una sorpresa y nada más. Yo amo España y a los españoles, que esto quede bien claro.

  • Fecha: jueves, 25 de agosto de 2005
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  • Hora: 13:46

Autor: Vvanadis

Para nada me siento ofendida, ni encuentro nada ofensivo en lo que dices.

Si me asombró y me encantó el mercado. Gijón donde vivo, presume de ciudad moderna y vanguardista, tampoco seré yo quien lo niegue ni lo dude. y sólo tenemos un mercado en el que se encuentran puestos de frutas y verduras, carnes y pesacados, pero nada que ver con lo visto en Barcelona, ni por variedad, colorido, ni presentación. Estre es un mercado que conserva del antiguo la fachada, porque está declarada como edificio protegido.

  • Fecha: jueves, 25 de agosto de 2005
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  • Hora: 13:49

Autor: Vvanadis

Fue remodelado hace unos años por dentro e hicieron una serie de minúsculos "quioscos" donde ofrecen las mercancías, pero ni tienen sitio para ese despligue, ni ganas de aprovechar lo poco que se tiene. Ya no dejan vender a la gente que venía de las aldeas de los alrededores con sus verduras y hortalizas, totalmente biológicas, aunque ellos no lo sabian, porque dicen que no ofrecen una buena imagen, además de que no pasan los controles sanitarios...en fin, cosas de la burocracia y los dineros...
En cambio han "montado" un gran número de grandes superficies donde puedes encontrar todas estras cosas, perfectamente envasadas, liofilizadas, pasteurizadas y qué se yo cuantas cosas más, se les olvida lo del sabor, pero tampoco hay que ser exigente y pedir tantas cosas, no se puede estar a la vanguardia y a la vez querer anclarse en "los sabores de siempre"

  • Fecha: jueves, 25 de agosto de 2005
  •  | 
  • Hora: 14:00

Autor: Vvanadis

Existen supermercados, de varias cadenas y escasísimas tiendas o colmados pequeños, donde aún debes pedir al tendero la mercancía. Salvo escepciones que han comprendido que su subsistencia está en ofrecer lo que los grandes no pueden, no se molestan en dar al cliente algo más que la mercancía.

En cuanto a lo del tren, te hablaré no de mi ciudad, sino de mi comunidad autónoma, El Principado de Asturias, que suena muy bien y muy rimbombante, pues tenemos a nuestros políticos empeñados en que nos pongan un tren de alta velocidad (AVE) para no estar a la cola del resto de las comunidades, hasta ahí de acuerdo, pero es que están tan obcecados con eso que no exigen lo que tienen las otras a precios asequibles.

  • Fecha: jueves, 25 de agosto de 2005
  •  | 
  • Hora: 14:07

Autor: Vvanadis

El tren que va de Madrid a Barcelona, no tiene nada que ver con el de Gijón Barcelona, siendo la misma clase de tren. A Asturias da la impresión que ponen lo que van desechando del resto de los sitios. Y digo yo que sería mejor menos presumir y más cuidar y si cobras por algo, como mínimo has de dar lo que ofertas.

Otro ejemplo: Gijón-Alicante. Hay algo más de recorrido desde Gijón a Madrid, que desde Madrid a Alicante. El tren sale a las 9 de la mañana y llega a madrid sobre las 15,30. Es un buen tren ,el ALTARIA, pues hasta Madrid, te tienes que llevar tu el desayuno o la comida porque el vagón restaurante lo enganchan en la capital. Eso si desde ahí hasta el fianl de trayecto ya hay restaurante para que meriendes si quieres.

¡Ay..! ahora me voy a comer