El Cultural -Magazine de El Imparcial

sábado, 17 de septiembre de 2005

Gothika (2003)

Gothika

Gothika

Director: Mathieu Kassovitz
Reparto: Halle Berry, Robert Downey Jr., Penélope Cruz, Charles S. Dutton, Bernard Hill, John Carroll Lynch
Año: 2003
País: USA
Duración: 95 min
Género: Terror - Thriller


Argumento:

La doctora Miranda Grey es psiquiatra en un psiquiátrico penitenciario. Una de sus pacientes, Chole, acusada de asesinar a su padrastro le cuenta alucinantes historias de posesiones satánicas que se le repiten cada noche en su celda: el diablo la visita, la viola, hay llamas, etc... Naturalmente, como es una científica, Miranda cree que con esas fantasías o alucinaciones revive los abusos de su padrastro. Una noche, Miranda regresa a casa, en coche, bajo la lluvia. Un socavón en la carretera la obliga a desviarse y tomar un puente. Y allí ve una joven, medio desnuda. Se sale de la carretera para evitarla y cuando acude a ella para socorrerla, ocurre algo impensable, la chica se convierte en llamas y Miranda no recuerda nada más. Al despertar se encuentra que está encerrada en una celda del mismo psiquiátrico penitenciario... y lo que es peor, le dicen que acaba de matar a su marido, jefe de de la prisión, a hachazos... A partir de ahí se inicia un largo camino para tratar de averiguar la verdad... y demostrar que no está loca.

Comentario:

El punto de partida de la película resulta bastante atractivo. Una psiquiatra muy escéptica y racional se ve obligada a contemplar el mundo desde el otro lado, el de los locos. Ella, que achaca a alucinaciones y alteraciones del cerebro las historias rocambolescas de los demás, cuenta una historia de la misma índole, y espera que sí la crean. De hecho, todo el mundo la trata con condescendencia, como ella solía hacer con sus pacientes; le dan pastillas, la encierran en una celda, ni su abogado ni su médico, un amigo que estaba enamorado de ella la creen en absoluto cuando cuenta lo que vio en la carretera. Esta situación resulta inquietante y muy angustiosa, sobre todo en el momento en que ella empieza a recordar imágenes de sí misma en casa con el hacha y el marido a sus pies sangrante y suplicando que no lo mate. ¿Quién no ha temido alguna vez verse inmerso en algo parecido? La angustia de que no te crean o el terror que siente el ser humano hacia la locura y la pérdida del control se ve bien reflejado en la película, aunque la doctora siempre se muestra bastante segura de sí misma, y no parece que contemple la posibilidad de haber sufrido alguna de esas "alucinaciones".

La psiquiatra en el lugar del loco. Un duro cambio
Ah, no es lo mismo que te cuenten locuras a contarlas tú ¿verdad?


Sin embargo, con este punto de partida se abrirían un cúmulo de caminos para intrigar al espectador, quien podría especular con varias soluciones: que sí está loca, que le hacen luz de gas, que ha muerto y sufre una terrible pesadilla postmorten, que la drogan y todo es una gran alucinación, que un fantasma la ha poseído... Lo malo es que muy pronto se descubre cuál de estas posibilidades es la correcta, y no porque los espectadores sean muy listos: es que el mismo director lo cuenta explícitamente (pisadas sin dueño, puertas que se abren...). Y naturalmente, es la posiblidad que me menos me gusta, ya que convierte la narración de intriga, de duda sobre la propia cordura en una historia gótica, como el título indica, y no demasiado buena.

Mucho haloperidol y orfidal en el psiquiátrico..., pero poca higiene
Ay, los ratoncitos...


Desde que se pone al descubierto esta situación, el resto será atar cabos y averiguar la razón del crimen, que se ve venir; también se intuye, por las pistas, que los relatos de Chloe están relacionados con los de Miranda. La lógica aclara bastantes cosas. Cualquiera se imagina que si la protagonista mata o parece matar a su marido amoroso es porque tal vez no sea tan bueno como nos lo han pintado, y esconde algún oscuro secreto, tan terrible, que pueda justificar su fin atroz. En efecto, pasada la primera parte de la película, de angustia y sorpresa, vamos cayendo en picado hacia los caminos más trillados del thriller.

Super original: un grafitti con sangre...
Alguien pintó la pared sin permiso...


Algo bueno se puede decir, no obstante, sobre este punto. El director no realiza muchos de esos absurdos golpes de efecto de otras películas, ni engaña al espectador creando falsos culpables. Bien es cierto que yo pensaba al principio que cierto personaje era malo, aunque sobre la mitad o así, ya me di cuenta de que era demasiado sospechoso para serlo. Que no se trate de retorcer el argumento para lograr la sorpresa final es algo de agradecer, viendo los resultados de bodrios como El Escondite, donde todo es tan inverosímil que destruye lo poco que de interés pudiera tener la película. Aquí puede decirse que por las actitudes de algunos personajes, el malo está a la vista, y además de un modo casi lógico.

Pero la película, exceptuando la parte inicial, que es correcta, no es muy buena que digamos. Los actores están bien. Lo malo es que sus personajes no tienen mucho interés (como el de Robert Downey Jr. que soso de morirse y no tiene mucha participación en la trama; o el de Penélope Cruz, que no es nada original: chica que mata a su abusador, etc.). La dirección, por otra parte, es un poco rutinaria, pese a algunos efectos psicodélicos cuando las alucinaciones y los flashbacks. El problema es el que he apuntado antes. Una vez que conoces el "tono" (sobrenatural), pierdes el interés, y la sensación de angustia, y ya todo consiste en explicar lo ocurrido buscando las razones, que por cierto, también se ven venir. Todo muy previsible y soso, sin aliciente.

Qué personaje más aburrido. Si lo quitan no pasa nada y no afecta a la trama...
Robert Downey JR. quiere a Halle Berry, pero no se nota...


Para crear el ambiente "gótico" (la prisión ya es un decorado suficientemente terrorífico), se usan los trucos clásicos: tormentas terribles con rayos pavorosos sobre la siniestra silueta del edificio, lluvia, luces que fallan en los pasillos y crean ambientes psicodélicos (ejem, los locos, que ya no estaban muy allá tendrían que ponerse realmente mal con todas esas luces que se apagan y se encienden), pasajes y estancias abandonadas, escaleras, trampillas, etc... De todas formas, el resultado estético no es espectacular. La fotografía no me ha gustado; es como muy de telefilme. Quizás hubiera sido necesario un toque de estilo como hicieron en Seven.

Entre los detalles chocantes, el hecho de que en esta película se libere a presos acusados de horrendos crímenes sin más. Porque después de todo, no creo que los fantasmas vayan a declarar a tu favor en un tribunal...

En resumen, destacaría la parte inicial, cuando se plantea el juego cordura-racionalidad, la relación entre la psiquiatra y la paciente, y como la primera va comprendiendo a la segunda al verse en su pellejo, y poco más. En todo caso, no se hace aburrida, se sigue con cierta curiosidad, aunque el final sea un poco tópico (la reacción del malo, que primero parece normal y de pronto empieza a comportarse como un loco).

Los locos se entienden entre sí
Pe y Hal se hacen amiguitas en el loquero.


Para quien le interese el género de fantasmas está bien; también tiene algo de morbo y perversión sexual, no explícita. Pero como película, en fin...

El director de esta película, Mathieu Kassovitz, fue el director y guionista de "Los ríos de color púrpura" y director de "Asesinos". Como actor, aparece en las siguientes películas, algunas de ellas muy famosas:

Mathieu Kassovitz, actor y director
Mathieu Kassovitz, ¡el novio de Amelie! ha dirigido esta película tan mala


Amen (2002) (Reseñada en este blog)

Oscura seducción (2001)

Amelie (2001)

Ilusiones de un mentiroso (1999)

Asesinos (1997)

Un héroe muy discreto (1996)

Comentarios

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  • Fecha: sábado, 17 de septiembre de 2005
  •  | 
  • Hora: 14:59

Autor: Thersuva

Hace ya unos meses que ví esta película y no la recuerdo en detalle, por lo no puedo comentarla como me gustaría.

Entre las cosas que dices, comparto que el punto de partida es bueno y luego se tuerce, la observación sobre la relación de la protagonista con los pacientes (y con el personaje de Penélope Cruz en especial) y el cambio cuando ella misma lo es como partes "interesantes" de la película.

También lo que comentas sobre el personaje de Downey Jr., totalmente prescidible y desaprovechado, que está para lo que está.

A mi no me produjo el menor miedo o tensión, pronto ví por dónde iba y cual iba a ser la conclusión, tan poco me impresionó que apenas la recuerdo.