Closer
Dirección: Mike Nichols.
País: USA.
Año: 2004.
Duración: 98 min.
Reparto: Julia Roberts (Anna), Jude Law (Dan), Natalie Portman (Alice), Clive Owen (Larry).
Guión: Patrick Marber; basado en su obra teatral "Closer".
Argumento:
Una chica que dice llamarse Alice es atropellada por un coche en Londres, y Dan, un escritor frustrado que pasaba por allí, la lleva al hospital. Empiezan una relación, y él también una novela inspirada en la vida de la chica. Tiempo después, cuando se la van a publicar, acude a una sesión fotográfica con Anna, una fotógrafa americana, por la que enseguida se siente atraído, pero ella lo rechaza. Dan habla por internet, haciendose pasar por Anna, con un médico con el que queda citado en el Acuario de Londres. El médico acude a la cita y allí se encuentra con la verdadera Anna, quien le explica que ha sido objeto de una broma, pero ambos terminan casándose. Sin embargo, Anna y Dan tendrán una relación que dinamitará el matrimonio... uf, y así sucesivamente, unos con otros, se dejan y vuelven, etc, etc...
Comentario:
Closer es una película basada en una obra de teatro, cosa que se nota y mucho, en lo pesada que se hace, en lo pomposo y artificial de sus diálogos (además es una película de esas en las que solo hablan, todo es hablar, y hablar), en que está hecha como a partir de escenas o scketches que reflejan ciertos momentos fuertes de la relación de los personajes (cuando se conocen, cuando se quieren dejar, etc) a lo largo de un periodo dilatado de tiempo (muchas elipsis narrativas, que a veces se hacen perder el hilo, como algunos flashbacks que se incluyen). No es ciertamente una película grata de ver, no solo por estos escollos ya mencionados sino también por la naturaleza del argumento y lo desagradable de alguno de los personajes.
Niño caprichoso
El tema es la imposibilidad del amor duradero o para toda la vida, que es el mito fundamental de lo romántico, tan explotado en cine y literatura. Los protagonistas se enamoran y se desenamoran y se vuelven a enamorar o mejor dicho a "enamorar", porque como le dice Alice a Dan al final de la película "no veo el amor que dices tenerme". El espectador tampoco lo ve. Ellos dicen que están enamorados, que se quieren, pero no se manifiesta en nada, solo en diálogos en los que el sexo es lo único que tiene importancia. De hecho para ellos, especialmente para los hombres, que son los que salen peor parados en su descripción, un simple revolcón sin amor con otro por parte de sus mujeres puede desencadenar una pelea o la ruptura definitiva. Hay una obsesión en centrar las relaciones humanas en el sexo, al que se da en esta película una relevancia desmesurada, si dónde lo hiciste con él, si cómo, cuándo, si te corriste muy fuerte, si te gustó, etc, etc... Lo demás, los sentimientos, parecen no importar nada en absoluto. Sobre todo a Dan, personaje de Jude Law, da la impresión de que lo guía el capricho a la hora de "enamorarse" o "desenamorarse". Todo es frivolidad y engaño, pero no engaño en el sentido de ser infiel, sino en el de montarse una relación con los tópicos y lugares comunes de ese romanticismo que he citado antes, sin sentir en realidad la necesidad de un compromiso o la de crear un lazo profundo, una amistad o afecto antes que pasión.
incomprensible atración entre estos dos
Yo creo que se trata de desmontar el mito romántico, de ahí que resulte tan inverosímil y forzada en algunas de sus escenas, al servicio de la "tesis" principal. Es especialmente increíble la escena en el acuario de Londres, donde el personaje de Clive Owen, un auténtico neandertal, rudo, encarnación de lo más caricaturesco de la "esencia masculina", habla a Anna (Julia Roberts) como si fuera una puta, en términos sexuales muy groseros, y así, de pronto, sin que ella se asuste, se alarme o se largue directamente. El espectador sabe que todo es fruto de un malentendido, ya que el día antes él creía estar hablando con ella por internet en un chat pornográfico donde se habían dicho de todo y no muy finamente ("quiero comer tu polla" "quiero tu leche", etc, etc), pero ella no lo sabe, y su reacción no es la normal en estos casos. Cualquier mujer saldría corriendo de inmediato.
Volviendo al chat de internet, muchos críticos lo han señalado como una escena que rompe el ritmo de la película y se hace pesada. Pues bien, a mí no me lo ha parecido, tal vez porque era lo único más o menos gracioso, y además reflejaba bien la falsedad de ese tipo de chats y de relaciones cibersexuales, donde se pueden llegar a decir las cosas más ardientes mientras tú estás mirando el teclado con toda frialdad, aunque Owen sí que se excitaba. De todas formas, sí que se hace un poco largo.
Otra escena un poco absurda es cuando Owen y Portman hablan en el puticlub. Esa sí que se hace larga y además no tiene mucho sentido. Es muy artificial.
En el striptease
También hay alguna escena bonita, no seamos tan malas, jajaja, como cuando Alice y Dan visitan un lugar de Londres donde hay lápidas con los nombres de personas que murieron por salvar a otros, y que propiciará otra escena similar al final, donde se desvela un secreto sobre Alice que afecta a su propia persona, pero líneas generales todas las escenas son de demasiado hablar y se hacen largas y a veces desagradables por los términos y palabrotas que usan.
Owen lucha por su matrimonio
En cuanto a los personajes, da la impresión de que se ha tratado de contraponer al rudísimo y bruto Owen, y a su sinceridad descarnada y sin tacto, viril, (le cuenta a su mujer, Roberts, que en Nueva York ha estado con una puta, etc) con la sofisticada finura del escritor Law, capaz de cometer las mismas tropelías pero disfrazándolo todo con excusas emocionales. Realmente, los dos personajes masculinos lloran aunque resulta más creíble el dolor de Owen que la llantina como de niño caprichoso de Law, que en algunas escenas da un poco de risa. Y Owen es sinceramente cruel, vengativo y obstinado en su afán de conservar el amor, lo cual lo hace más cercano al espectador.
Las mujeres, que son descritas con mayor piedad, parecen ir de víctimas, como de costumbre. Julia Roberts se muestra resistente a los acosos de Law al principio, pero luego no se nos explica por qué cayó en la tentación (hay una de esas elipsis que abarcan meses e incluso años). Sin embargo, a pesar de ser la inductora de la ruptura de su matrimonio, no la retratan como una arpía. Es un personaje que va de fuerte, pero es débil, como se demuestra al final... cuando su astuto marido, usando una vez más el sexo, la encadena de nuevo a él.
El personaje de Portman es el más misterioso, y bajo la aparente fragilidad encierra mucha fortaleza. Es el contrario de Roberts, y la más víctima, tanto que recibe incluso una bofetada. Sus sentimientos parecen auténticos, en contraposición con los de Law. Simpático el guiño final relativo a este personaje.
Los cuatro fantásticos del adulterio y el intercambio de parejas
En general, los actores son lo mejor de la película. Se entregan mucho a sus personajes, pero no lo suficiente para hacerlo todo creíble.
Y es que el mayor defecto de esta película que tenía todo para ser interesante, es la absoluta frialdad con que el director nos la cuenta. Es terrible el sufrimiento de algunos de los personajes, y sin embargo, eso no se trasluce, no lo siente el espectador, a quien la verdad le tiene sin cuidado lo que les pase a esos cuatro intercambiadores de pareja, que parlotean a veces en un tono culto y elevado, a veces con grosería manifiesta, que son capaces de decir diálogos tan ridículos como "No eleves la ceja, que eso te hace petulante" y luego "Eres una puta". Nada, todo es forzado, artificial y gélido. Y eso que va de pasión y amoríos. No se ve ni siquiera el deseo que supuestamente sienten unos por otros, ya que lo centran todo en el sexo. Por cierto, hablando de sexo... aquí no hay nada de sexo explícito (desnuditos, escenitas de cama...).
En resumen, teatro cinematográfico de un director que ya me aburrió con "Conocimiento carnal" (de tema similar), y que sin embargo, me gustó en "¿Quíen teme a Virginia Woolf?" (Otro teatro también en el mismo tema, qué obseso jaja). Lenta, inverosímil, pedante, anti-empática...
Clive Owen y Natalie Portman ganaron el Globo de Oro por sus interpretaciones, y también fueron nominados al Oscar.