Hellboy
Dirección: Guillermo del Toro.
Guión: Guillermo del Toro basado en el cómic de Mike Mignola.
Duración: 110 min.
Reparto:
Ron Perlman (Hellboy), John Hurt (Trevor "Broom" Bruttenholm), Selma Blair (Liz Sherman), Karel Roden (Grigori Rasputín), Rupert Evans (John Myers), Doug Jones (Abe Sapien), Jeffrey Tambor (Tom Manning), Brian Steele (Sammael), Ladislav Beran (Karl Ruprect Kroenen), Bridget Hodson (Ilsa), Corey Johnson (Agente Clay).
Argumento:
Durante la segunda guerra mundial una panda de chalados intentan abrir un portal interdimensional para que unos dioses del caos desencadenen el Apocalipsis.
Gracias al profesor Bruttenholm los nazis se volatilizan y lo único que consigue cruzar el portal es un pequeño diablillo.
En la actualidad, el malo Rasputín pretende terminar lo que empezó, y se tendrá que enfrentar a los antagonistas del pasado además de al ya adulto Hellboy.
Comentario:
En un comienzo poco creíble lleno de tormenta eléctrica, malos desquiciados y héroes a la fuerza, lo más “bonito” es el encuentro entre un joven Bruttenhom y el bebé Hellboy, al que atrae con un dulce y se lleva como si fuera su bebé. Enternecedor...
Grigori Rasputín invocando a los dioses
Ya en el presente, lo primero que molesta es comprobar que está todo hecho: no se muestra lo que ha sido de los personajes en el tiempo transcurrido, nada, desde la oficina para luchar contra hechos paranormales hasta el fallido romance de Hellboy con Liz, aparentemente terminado.
Quizá el cómic tampoco lo explica, y la utilización del anodino y aparentemente sobrante de John Myers sirva para centrarnos en la realidad de los protagonistas, pero a mi no me convence.
Lo que cuenta la película no es original, apenas un hilo argumental que sirve para eliminar un “monstruo” tras otro sin ton ni son, buscando más el espectáculo que la credibilidad, a la que parece no darse ninguna importancia dado el tono de “comedia” que asume el director desde el principio.
Romance
Una escena destacable es la del metro, cuando Hellboy persigue a uno de esos seres e irrumpe en un vagón, con un cameo de Santiago Segura observándole alucinado.
En cuanto a los personajes, también se ven perjudicados por el tono de la película. Hellboy resulta insoportable todo el tiempo fumando puros y haciendo “chistes” malísimos, vulgares, zafios y sin gracia entre golpes a los malos. Cuando se le ve rodeado de gatitos más que pensar que los adora se teme que vaya a aplastarlos.
Su enamoramiento de Liz resulta poco creíble, apenas se les muestra juntos y la relación ocupa una parte anecdótica de la película, aunque es casi su único signo de seriedad e incluso humanidad.
Hellboy y Liz, cada uno tiene sus problemillas
Quizá la escena más conmovedora sea cuando sigue a Liz y John en un paseo, ocultándose, saltando ente edificios, observándoles desde lejos, y se encuentra a un crío que le ofrece leche y galletas mientras intercambian opiniones sobre el amor, las mujeres etc.
Si no funciona el héroe aún menos lo hace el villano. Rasputín es un malo apenas esbozado, sin personalidad, algo histriónico, que casi no aparece en escena y cuando lo hace está acompañado de una “enamorada” que distrae de su posible maldad y que no aporta nada a la película ni a la relación entre los personajes.
Fallido trio de antagonistas
Llama mucho más la atención el esbirro de Rasputín, aunque lo hace más por su aspecto y por estar hecho de trozos, o es que le faltan varios y los suple como puede, que por una personalidad de la que carece.
Todos los demás personajes, desde el insoportable Myers, a la dulce y atormentada Liz o Sapien, cuya única utilidad parece ser la de nadar en un momento determinado de la aventura, son típicos y tópicos.
El único que se salva, relativamente, es Bruttenholm, tanto de joven como cuando le interpreta John Hurt, que consigue dotarle de gran humanidad y emoción, sólo él despierta interés, incluida su creencia religiosa.
Curando a Hellboy
Parece mentira que el director se empeñase tanto en que Perlman protagonizase la película cuando luego no le saca el menor partido, aunque aún más increíble es que el actor afirme que Hellboy es junto con Vincent (el personaje que interpretó en la serie “La bella y la bestia”) uno de los mejores de su carrera.
Quizá los compara por su condición de “monstruos” o “bestias”, pero la distancia entre ambos es abismal, haciéndolos incomparables.
Al menos los efectos especiales y visuales no se desmadran en exceso. Me gusta el decorado del cementerio moscovita.
Una película entretenida, un poco anodina, que no destaca en ninguna de sus vertientes, dejándose ver pero demasiado olvidable.
Hellboy y Abe Sapien, algo peculiares
Es uan pena que el autor haya optado por un tono de comedia, por no creerse la historia en lugar de "obligarnos" a aceptarla, disfrutarla y emocionarnos.
Esperaba mucho más del director de "Cronos", "Mimic" o "El espinazo del diablo".
*** T ***