Birth
Dirección: Jonathan Glazer.
País: USA.
Año: 2004.
Duración: 100 min.
Género: Drama, misterio.
Reparto: Nicole Kidman (Anna), Lauren Bacall (Eleanor), Danny Huston (Joseph), Anne Heche (Clara), Cameron Bright (Sean), Arliss Howard (Bob), Peter Stormare (Clifford), Ted Levine (Sr. Conte), Cara Seymour (Sra. Conte), Alison Elliot (Laura), Zoe Caldwell (Sra. Hill), Novella Nelson (Lee).
Argumento:
Sean se muere corriendo por el parque (para que luego digan que el ejercicio es bueno). Diez años después, Anna, su viuda, celebra la fiesta de compromiso con su nuevo novio Joseph. Un niño ve a los invitados entrando en la fiesta, sobre todo a la cuñada del difunto, que esconde algo en el parque. De pronto, el niño empieza a sentirse interesado por Anna. Va a su piso y le dice que se llama Sean, y que es Sean, su marido muerto. Ella, al principio se lo toma como una broma, pero poco a poco, y en vista de todo lo que sabe el niño sobre su vida en común, incluida su vida íntima, empieza a dudar. Lo peor será cuando Anna empiece a enamorarse del niño, y planee hasta fugarse con él, una vez frustrada su boda con Joseph, muerto de celos hacia el supuesto marido redivivo...
Comentario:
La película es lenta y por momentos aburrida. Incluso el tono de la fotografía, lo espaciado y parsimonioso de los diálogos refuerzan esta sensación de remanso. Visualmente, no es nada atractiva. Todo es mortecino y sin vida, aunque eso pega bien con el tema, que parece sobrenatural, y en realidad es solo misterioso.
Hay escenas que se alargan innecesariamente, como cuando Anna y su novio van a un concierto y la cámara se detiene durante más de dos minutos sobre el rostro de Nicole Kidman. También se hace eterno el inicio, con el marido corriendo y luego muerto bajo el puente. El director, queriendo dotar de tono nostálgico a la película, la ha hecho morosa y un poco indigesta.
Otro punto negativo es la profusión de personajes que aparecen y que no son presentados más que con sus nombres, con lo cual el espectador ha de averiguar o intuir qué relación de parentesco tienen con la protagonista. Así anda por ahí Lauren Bacall, que parece ser la madre, aunque dudé sobre si podría ser la futura suegra; una mujer embarazada que resulta ser su hermana (también dudé si no sería la cuñada), el cuñado, esposo de la anterior (supongo), y otros dos que no se dice lo que son pero que se suponen hermano del difunto y esposa. Un lío de mucho cuidado, dado que no se molestan en aclararlo, y es decisivo para la comprensión de la película, sobre todo las relaciones con estos dos últimos personajes. La inquietante cuñada, interpretada por Anne Heche, es fundamental para la resolución del enigma.
El nene le ha mandado una cartita... pidiéndole que no se case con Joseph...
Aunque se titula Reencarnación (o nacimiento en inglés) la película no se centra en el tema sobrenatural, que es una mera excusa para hablar de otra cosa. Al inicio de la película se nos presenta a Anna visitando la tumba de su marido muerto. Parece, tanto por esta despedida antes de su compromiso con Joseph como por otros datos que se dan, que aún, después de diez años, no ha superado la pérdida. Da la impresión de ser feliz con Joseph, pero siempre está como idea latente el recuerdo del marido. Así pues se trata de una película sobre la imposibilidad de desprenderse del recuerdo de los seres queridos que se fueron, de las ilusiones y engaños que puede llegar a generar una persona a la que se le plantea la posibilidad de que su amado haya regresado, aun en contra de toda lógica y racionalidad.
Bacall no se cree nada, y menos que nada, que Nicole Kidman sea una "leyenda", ja: primera polémica de la peli
La actitud del repelente niño, bastante dado a expresarse lacónico y con monosílabos para mayor desasosiego, a la par que mira fijamente a la protagonista, contribuye mucho a dudar de sus pretensiones de ser el marido reencarnado. El director da pistas desde el inicio de la película de la más probable solución a este problema, que es previsible, por supuesto, aunque no descarta del todo otras opciones. De todas formas, siempre queda la duda, ya que se dejan abiertas varias puertas e interpretaciones. Lo mejor es que no engañan al espectador. Eso es un punto a favor de la película. Todo lo demás, son especulaciones que cada uno quiera hacer.
Ay, que se besaaann
Claro que con este novio feo, una es capaz de cualquier cosa...
La evolución de la protagonista, lacónica también, como el resto, se muestra en la película, pero no resulta muy creíble. Al principio, niega que todo pueda ser verdad, se enfada con el niño, como es lógico; pero luego, invita a su cuñado a hablar con él y a sonsacarle detalles íntimos, prueba que el Sean supera con acierto. Entonces le asaltan las dudas, y casi enseguida da por hecho que es su marido. Incluso visita al cuñado y le pide que hable con Sean para convencerlo de que la deje, ya que no quiere enamorarse otra vez de él. Resulta un poco ridículo todo eso aunque no hay que olvidar que se trata de una mujer un poco desequilibrada (se verá al final) que se aferra a un imposible. Se suceden varias escenas entre Nicole Kidman y el enano, algunas un poquillo embarazosas, como cuando le da un beso en la boca, o cuando, ya en el colmo del morbo pedófilo, él se desnuda delante de ella y se mete a su lado en la bañera. Por otra parte, el niño tampoco es muy atractivo, y no resulta creíble que la Nicole sienta deseos libidinosos hacia él, juas; quizás si hubieran elegido otro niño más guapo... También hay una escena donde ella tantea sus posibilidades de "romance" preguntando al crío cómo la mantendrá (él dice que trabajará, ejem), o como la satisfará sexualmente (él niño asegura que nunca ha hecho el amor y que ella sería la primera, bueno, normal, que tiene diez años). Así que hay un trasfondo morbosillo en la película, que quizás sea lo único llamativo de ella. Se me olvidaba el momento de clímax dramático, también en la bañera, cuando se le rompe la ilusión a la Nicole, después de haber planeado hasta la fuga con el chavalín ("dentro de once, tendrás 21 y nos podremos casar", "¿cómo serás dentro de once años?", ejem), ajena a las protestas de su hermana, que le recuerda que "eso es un delito". Está claro que ella no ha superado su amor hacia el Sean que conoció, y es capaz de creerse y hacer cualquier cosa descabellada. Resulta muy triste, pero en la película no transmiten esa emotividad, sino más bien la sensación de que ella está perdiendo la cabeza, de que está como un cencerro, vamos (la escena final, tras la boda, lo demuestra fehacientemente)
Pensando: ¿me enrollo con el niño o no me enrollo?
Pues venga, que sí, que ahora está de moda salir con chicos más jóvenes, y además soy Nicole Kidman y hago lo que me da la gana...
Aburrida, sin mucho contenido, solo destacable por lo que he mencionado antes de la interacción y atracción romántica entre un niño y una mujer adulta, ambos quizás un poquillo mal de la cabeza, realizada sosa y planamente, y con interpretaciones de esas en las que los diálogos están separados por largos lapsos de silencio para exasperación del público. No bodrio total, ya que al menos conserva la compostura en los momentos delicados, pese a la polémica del beso, y no engaña al espectador para hacerse la misteriosa, pero sí anodina y que no aporta nada nuevo. Mejor vean Dogville, que esa sí es buena.
Hicieron buenas migas después de la peli...