En el cuerpo de la historia...
Cuente su historia en escenas, no como exposición. Una escena contiene un propósito, un obstáculo o un conflicto, y una resolución que nos dice algo nuevo sobre los personajes y sus circunstancias. Desarrolle sus personajes a través de la acción y el diálogo. Muestre, no lo cuente; qué está pasando y por qué (no “era ruidoso y grosero”, sino `` ¡Quítate de mi vista, capullo!, gritó”). Incluya todos los elementos que necesita para su conclusión. Si todo depende de matar a la víctima con una escopeta, enséñenos la escopeta mucho antes de que ocurra. Dé a sus personajes la motivación adecuada para sus acciones y palabras. El drama consiste en gente que hace cosas asombrosas por razones muy buenas. Melodrama es gente que hace cosas asombrosas por razones malas o inexistentes. Desarrolle el argumento como una serie de problemas cada vez más serios. (La heroína escapa del bandido en el capítulo 5 huyendo a través de las montañas nevadas; ahora en el capítulo 6 está en riesgo de morir en una avalancha.) Establezca el suspenso haciendo incierta la solución de los problemas (¿cómo escapará la heroína de la avalancha y evitará congelarse hasta la muerte en el capítulo siete?). Haga las soluciones de los problemas apropiadas a los personajes (sería bueno que ella se hubiera entrenado para la supervivencia en el capítulo uno).
En la conclusión...
Presente un conflicto final, crucial, en el que todo lo ganado hasta el momento esté en peligro y se pueda perder por una sola palabra o un hecho: éste es el clímax, que revela algo a sus lectores (y quizás a sus personajes) que ha estado implícito desde el principio pero no de modo obvio o precedible.
A lo largo de la historia...
Recuerde que en una historia nada sucede al azar. ¿Por qué la heroína se llama Sophia? ¿Por qué es ciega? ¿Por qué su perro es un labrador negro? La respuesta fácil es que usted es el dios de su novela y ésa es la manera en que desea que sean las cosas. Pero si usted tiene una razón consciente para la existencia de estos elementos, la historia adquiere mayor interés porque tiene más significado: Por ejemplo, Sophia significa “sabiduría” y el nombre puede proporcionar una señal al lector. Utilice imágenes, metáforas y símiles con un propósito consciente, no solo porque “la frase suena bien.'' Mantenga constantes el estilo, el tono, y el punto de vista. Conozca las convenciones del género con el que está trabajando, y rómpalas solamente cuando tenga una buena razón para ello. Por ejemplo, si es convencional que el detective privado sea un hombre duro, solitario y agresivo, que bebe, va a conmocionar al lector si su detective es una madre cariñosa, tímida con tres niños en edad escolar. Y lo conmocionará aún más si va por ahí golpeando a la gente con la pistola; como detective, su comportamiento dependerá de su personalidad y limitaciones.