Quien se ha planteado alguna vez escribir una novela o una historia larga y compleja se ha encontrado con el problema de cómo organizar las sucesivas escenas que la compondrán. Quizás esta sea una de las partes más complejas del acto de escribir: organizar de una manera coherente la trama para lograr exponer todo lo que deseamos. También la misma creación y organización de las escenas representa un problema para muchas personas.
Basándome en modelos ya existentes he creado este esquema que puede ayudar a organizar esas escenas.
Hay que ser ordenaditos
En la primera casilla se introducen las escenas numeradas que componen cada capítulo con descripción de los acontecimientos.
En la de Progresión se especifica si la escena es de presentación (Acto I), nudo (II) o desenlace (III). Se me olvidó añadir que se puede añadir una estimación del número de palabras por escena para tener un control y que no sobrepasemos ciertos límites.
Sobre las escenas:
Un capítulo puede estar compuesto de varias escenas. Conviene separarlas tanto a la hora de escribir como a la hora de presentarlas al lector.
Se distingue bien cuándo hay cambio de escena, por el cambio del asunto, del escenario, etc.
Lo de tenerlas numeradas y ordenadas es útil porque muchas veces mirando el esquema en capítulos con muchas escenas ves que alguna de ellas podría ser prescindible, ya que no cumple con los objetivos marcados en las otras casillas. Así que también es útil para descubrir lo que podría sobrar o no encajar.
En la de Objetivo, hay que explicar qué se pretende con ese capítulo. Puede ser simplemente presentar a los personajes principales, o bien introducir el misterio, dar una información o un indicio al lector, etc...
Al final, una lista de la documentación que debemos consultar para el capítulo.
Todo esto puede parecer engorroso, pero para quien no tenga práctica en la escritura es vital seguir un orden, a fin de no perderse por el camino, o lo que es peor, divagar.