viernes, 28 de octubre de 2005
El exorcista: el comienzo (2004)
Dirección: Renny Harlin
Guión: Alexi Hawley (Historia: William Wisher & Caleb Carr)
Fotografía: Vittorio Storaro
País: USA
Género: Terror
Duración: 106 minutos
Reparto:
Stellan Skarsgård - Lankester Merrin
James D'Arcy - Francis
Izabella Scorupco - Sarah
Remy Sweeney - Joseph
Andrew French - Chuma
Julian Wadham - Mayor Granville
Argumento:
Un coleccionista encarga a Lankester Merrin la recuperación de una antigua reliquia sumeria que se supone escondida en el interior de una iglesia situada en el este de África. A su llegada al lugar comprueba que están sucediendo cosas extrañas.
Comentario:
Tras una escena de horror y devastación situada en el pasado, la película comienza con la presentación de Lankester Merrin, al que se encuentra en un oscuro bar de El Cairo en 1949, bebiendo (lo que seguirá haciendo durante gran parte de la película) y negando ser un sacerdote (algo que repite a cada persona que se encuentra)
Cual Indiana Jones (desde el atuendo hasta su condición de arqueólogo licenciado por Oxford, especialista en iconos religiosos) se le plantea la recuperación de un valioso objeto cuya localización se supone en una iglesia cristiana del año cinco después de Cristo situada en África del este (algo al parecer imposible, pues aunque el imperio bizantino adoptó el cristianismo en esa época no llegaron tan al sur, de hecho más tarde se comenta que la iglesia está allí doscientos años antes de que fuera factible), algo ante lo que se muestra reticente cuando le ofrecen dinero (“ se cree que soy un ladrón y una puta”) y más dispuesto al ver una representación del objeto a buscar.
Merrin conoce a Francis, enviado del Vaticano
Cuando Merrin llega al lugar de la excavación, en Kenia, conoce a Sarah, médica con la que contacta en principio por el humor, a Francis, el sacerdote enviado del Vaticano, o los niños Joseph y James que tendrán un papel importante en la historia... comienzan a suceder hechos extraños mientras los lugareños se niegan a entrar en la iglesia porque “hay espíritus malignos”, y se entera de la desaparición de una docena de personas o el internamiento del arqueólogo jefe por locura.
Perjudicada por tratarse de una precuela (se sabe como termina y es fácil adivinar la escena final e incluso en qué lugar se desarrolla), la forma de contar la transformación de Merrin de sacerdote que ha perdido la fe hasta la recuperación de esta, siendo parte importante de la película, está muy mal desarrollada.
Se explica mejor y con mayor credibilidad su experiencia con el mal (el nazismo, la guerra), mediante pesadillas recurrentes que van añadiendo detalles e información sobre lo sucedido, que la decisión, porque no hay un motivo real, de recuperar la fe tras una nueva experiencia con el mal (el diablo, lo sobrenatural) que le hace retornar a sus creencias a pesar de que se establece un cierto paralelismo entre el nazismo y el diablo (los sucesos actuales le hacen revivir los del pasado, uno de los personajes se ha grabado una sangrienta esvástica en el pecho).
Merrin y Chuma ante la iglesia
La iglesia, la forma en que descienden a su interior y descubren su poco habitual contenido, e incluso a las cuevas aún más abajo, el pasado que comienza a repetirse entre signos premonitorios (el nacimiento del bebé... ) o la tormenta de arena, sin estar mal conseguidos no aportan originalidad ni tensión al argumento.
Igualmente carece de tensión la revelación por parte del joven sacerdote de lo ocurrido medio siglo antes y apuntado por la existencia de un cementerio católico lleno de cruces donde al parecer murieron de peste todos los habitantes del pueblo, con el consabido conocimiento y ocultación de la iglesia católica.
Francis sabe más de lo que cuenta
Entre lo positivo de la película está la belleza de las imágenes fotografiadas por Vittorio Storaro, desde los tonos cálidos y soleados que dedica a los paisajes africanos hasta los fríos gris y azul solo matizados por la llama de una hoguera que utiliza para los recuerdos de la guerra, dando a las imágenes una cualidad de gelidez casi cruel.
También está conseguida la relación entre Merrin y Sarah, compartiendo experiencias traumáticas en la guerra, que les unen, aunque lamentablemente la faceta psicológica no se desarrolla demasiado una vez establecidas las bases de las personalidades de los protagonistas, bien interpretados (con seriedad y cierto dramatismo) por Stellan Skarsgård, y eso que ya había hecho la película antes, e Izabella Scorupco.
Lankester y Sarah cuidan a Joseph
Entre lo negativo, el empeño de Harlin en impresionar a cualquier precio, rozando e incluso cayendo en lo gore (hienas devorando una persona, otra a la que se le rompen los huesos, un personaje desagradable - hace proposiciones groseras a Sarah, se muestra racista con los nativos - destripado, exceso de hemoglobina, típica sobreabundancia de moscas y gusanos...), consiguiendo el efecto náusea pero sin el menor tono dramático (algo que ya hizo en "Cazadores de mentes" 2004) y, para mí, perjudicando una historia cuyo espanto quizá debería centrarse en lo psicológico y lo sobrenatural.
El sacerdote y el demonio
El climax final con el maligno (“sorpresa” incluida), hace pensar que ya existía Regan o que los efectos especiales e imaginación de los guionistas no han evolucionado desde 1973, un enfrentamiento carente de emoción, fuerza o verosimilitud, que se resuelve con torpeza y recurriendo a lo que funcionó en el origen: la transformación física del personaje, subirse por las paredes...
Como escenas resaltaría la primera vez que Merrin ve el cementerio y la iglesia de la que solo asoma la parte superior del tejado, el progresivo desentierro del edificio o cuando cava en una tumba durante la noche, rodeado de cruces y acosado por su pasado.
Merrin desentierra el pasado
En cuanto al tema o mensaje, se podría suponer que es la recuperación de la fe, tanto en la iglesia como en el ser humano, de alguien atormentado, pero, si es así, el guión ha fallado en el intento de mostrarlo pese a las prometedoras secuencias iniciales que hacían esperar cierta introspección psicológica y dilema moral del protagonista.
Se acaba de estrenar, directamente en alquiler, la primera versión de esta precuela, dirigida por Paul Schrader y al parecer despreciada por los productores por su escasez de sustos y vísceras. Los comentarios apuntan a que es tan fallida como la de Harlin.
La versión Schrader
Foto de "El Exorcista, el comienzo. La versión prohibida" (2005) con un reparto diferente, ya que algunos de los intérpretes no pudieron repetir sus personajes.
Web oficial en inglés
Comentario de 'El Exorcista: el comienzo, la versión prohibida' (2005)
*** T ***



Bueno, no tengo ni idea de lo que habrá significado para él! 
