Blade: Trinity
Dirección: David S. Goyer.
País: USA.
Año: 2004.
Duración: 117 min.
Reparto: Wesley Snipes (Blade), Kris Kristofferson (Abraham Whistler), Jessica Biel (Abigail Whistler), Ryan Reynolds (Hannibal King), Dominic Purcell (Drake), Parker Posey (Danica Talos), Triple H (Jarko Grimwood), Natascha Lyonne (Sommerfield), James Remar (Cumberland), John Michael Higgins (Dr. Edgar Vance).
Guión: David S. Goyer; basado en los personajesde Marvel del mismo nombre.
Argumento:
Un grupo de vampiros despierta al conde Drácula, que dormía tan tranquilo en un Zigurat del desierto sirio. Paralelamente, alguien tiende una emboscada a Blade, que es capturado por la policía, aunque logra escapar con ayuda de un grupo de raros que trabajan en lo mismo que él, cazar vampiros. Todos juntos tratan de descubrir los rocambolescos planes de Drácula y de boicotearlos, claro...
Comentario:
En esta crítica seré breve, porque una película tan mala no merece que me canse tecleando.
La historia es inexistente, y lo poco que se puede considerar tal, está lleno de cosas absurdas e incoherencias, por no mencionar los errores. Al principio sale un subtítulo donde se nos dice que la localización es "desierto de Siria"; más adelante, se menciona que Drácula estaba en Irak. ¿En qué quedamos? ¿O es que para los americanos es lo mismo? En fin...
El principio promete. Aparece una típica escena arqueológica, absurda, pero al menos con cierto misterio, donde se ve a un grupo de gente (se intuye que son vampiros, ya que van tapados con máscaras y uno de ellos le hace un gesto obsceno al sol, etc) que entra en un zigurat, sospechosamente bien conservado (quien sepa de arqueología lo encontrará cuanto menos chocante, ya que los que se conservan, pocos, están muy mal, irreconocibles, y desde luego no como el del filme). Uno levanta un bloque de piedra y empiezan a pasear por entre las galerías, también estupendamente conservadas (y misteriosamente, nadie antes que ellos había conocido ese zigurat, ejem, porque parece que estaba inviolado), y con las paredes todas pintadas de escrituras (como si fuera una pirámide egípcia, ejem). Los vampiros demuestran su incultura preguntado qué tipo de escritura será esa; y la jefa vampira dice que es cuneiforme (ahhhh, sísí, jo, es obvio) y empieza hablar de su origen sumerio y de su antigüedad. Y luego de repente sacan a un monstruo de debajo del suelo. Más adelante sabremos que es Drácula, aunque podría ser Pepito o Periquito el de los Palotes, pues no tiene absolutamente ninguno de los rasgos que se atribuyen a este personaje literario, ni relación con Vlad Tepec, ni con la creación de Stoker, ni siquiera con las tradiciones cinematográficas más exóticas. En esta película lo convierten en el dios babilónico Dagon, que ha existido a lo largo de las eras con distintos nombres, hasta que un día, así de buenas a primeras, se hartó de chupar sangre y se fue a echar una siestita a su zigurat iraquí. Porque en esta película no se explica nada, y cuando se explica más vale que no lo hubieran hecho porque la fastidian con razonamientos y justificaciones estúpidas e increíbles. El personaje de Drácula en algunos momentos da la impresión de que colabora con los vampiros de mala gana; no parece más que sea su jefe, sino más bien un instrumento...
Vampira cachonda
Y es que solo se trata de varias escenas de peleas, mamporros, golpes, duelos a espada, saltos entre edificios y por dentro de ellos, explosiones, persecuciones... unidas por efectos especiales no muy buenos, mucho diseño de ropita de cuero, gafas de sol, todo muy cool, aderezado por unos diálogos tan idiotas como hacía tiempo que no veía, en boca, especialmente de un personaje de "ayudante del bueno", un tal King, que deseas que lo maten de inmediato cada vez que suelta una supuesta "gracia", y de paso que maten también al guionista, que no merece cobrar dinero por escribir semejantes sandeces. A veces los diálogos son tan ridículos que no puedes evitar reírte de pura conmoción, o quedarte perpleja ante tanto surrealismo.
Está bueno, sí, pero que alguien le cierre el pico
La película no tiene intriga, ni interés; muchos cabos quedan sueltos como las razones por las cuales los malos cuando capturas a ciertos "buenos" no los matan en lugar de contarles sus planes o darles charla / palizas y decir bobadas sin ton ni son.
También hay escenas que son como pegotes, porque no sabes por qué las han puesto ahí. Me acuerdo de una en la que Drácula iba a una tienda especializada en vampiros (vendían llaveros y cosas así con la figura de Drácula) y mata a los vendedores. Es totalemente gratuita, no tiene sentido como no sea darle una escena a ese personaje, que la verdad, no aparece en muchas.
Drácula, alias Drake (sic)
Drácula ejerciendo con sus fans
Los planes de los malos por lo demás, no están tampoco muy claros, no se sabe si se trata de destruir a la humanidad (se habla de Solución Final) o de convertir a la gente en donantes de sangre envueltos en plástico (con ropa y zapatos y todo, qué poca asepsia) estilo Matrix. Los vampiros también hacen experimentos genéticos y crean mascotas vampíricas...
El trío de cazavampiros
Como de costumbre, el personaje de Kris Kristoferson se muere o parece que se muere (en una explosión, el cuerpo no se ve así que cabe la posibilidad de que 'resucite' si hay cuarta parte), y demuestra una dureza increíble para su edad, pues soporta todo, balazos, etc...
Los viejos rockeros no mueren
Wesley también está como siempre, luciendo su única expresión. Debe de ser que Blade no da mucho de sí como personaje, y lo más que expresa son algunos consejos estilo "Saca tu ira de dentro, ¡sácala!" que parecen propios de maestro Jedi, aunque tampoco es que hable mucho.
Blade no cambia de expresión.
En esta ocasión, al pobre de Blade le hacen cargar con un grupo de personajes que se compone de una chica (lo único que hace es dar patadas y disparar flechas, y que me parece que es hija del Kristoferson, pero su relación se explica fatal), un bocazas ( el King ya mencionado antes, que estuvo sexualmente esclavizado por la vampira jefa, aunque ya se recuperó; al respecto comenta: "esta vampira tiene los dientes en la vagina" (sic)); una ciega científica que maneja los ordenadores con una soltura increíble (vale que teclee en braille, pero es que también parece conocer al dedillo lo que aparece en la pantalla...), una niña (que ya sabemos que no morirá, y que servirá de rehén, en algún momento), y otros de relleno cuya función es la obvia: morirse.
En resumen, una película malísima, donde incluso se permite el director o lo que sea, incluir pantallas partidas dobles, triples o cuádruples, para que no nos perdamos detalles de todas las peleas, incoherente, tonta, de vergüenza ajena y sin más argumento que los mamporros y los vampiros explotando... La serie de Blade no da más de sí. La II es la que más me ha gustado.
Peleas, peleas y más peleas, y no demasiado buenas