'Code 46'
Dirección: Michael Winterbottom
Guión: Frank Cottrell
País: Reino Unido, 2004
Duración: 85 minutos
Reparto:
Tim Robbins (William), Samantha Morton (María), Om Puri (Backland), Jeanne Balibar (Sylvie), Emil Marwa (Mohan), Nina Fog (Wole), Bruno Lastra (Bikku), Christopher Simpson (Paul), David Fahm (Damian Alekan), Nina Sosanya (Anya).
Argumento:
William es un inspector de seguros encargado de investigar una estafa. Durante los interrogatorios conoce a María y, pese a creer que es la culpable, decide no delatarla.
Comentario:
Dejando a un lado que con escuchar al comienzo de la película (¿de verdad era necesario decirlo cuando más tarde otro personaje se lo cuenta a William?) en qué consiste el “Código 46” del título ya se sabe todo lo que va a pasar de principio a fin, quedan algunas cosas que comentar.
Winterbottom sitúa la acción en un futuro de fecha indefinida que describe utilizando tanto éste código como otras características igualmente absurdas.
Entre ellas tener que escuchar, durante toda la película, a los protagonistas, que hablan en castellano, utilizando expresiones en inglés (el original será al contrario...), francés, italiano y alemán en plan crisol multicultural.
William en la gran ciudad
O las diferencias sociales entre los privilegiados que viven en frías ciudades protegidas del sol (el enemigo del futuro), como la Shanghai en que se desarrolla parte de la película y que se muestra con una molesta música y estética videoclipera, y los parias condenados a habitar un exterior supuestamente contaminado (los protagonistas se interrogan brevemente sobre ello).
Todo esto para mostrar lo obvio, que el ser humano ha perdido su identidad individual y son meros juguetes genéticos a los que no se permite sentir ni pensar por su cuenta. Original, sí. Sobre todo viendo el lugar en que trabaja María, que recuerda a “Un mundo feliz” de Huxley...
Parece algo deprimido
En cuanto a la trama, la ambientación “futurista” no oculta un argumento clásico del cine policiaco de los años 40-50 en que el detective protagonista intenta salvar a la mujer a quien cree culpable de un delito (aquí mediante la ingestión de un virus que le permite conocer los pensamientos de los sospechosos...).
El repentino “enamoramiento” entre William y María es poco creíble, en parte debido a la falta de química entre ellos, que incluso físicamente (él muy alto, ella baja a su lado) ofrecen una imagen antagónica, resaltada por la imagen andrógina de ella.
Buscando una motivación para este repentino arrebato se me ocurre que él se puede sentir atraído hacia ella por que es muy diferente de él, que lleva una vida rutinaria, aburrida, siguiendo las normas establecidas mientras que María ha sido capaz de rebelarse, reaccionar y transgredir unas normas establecidas con las que quizá él mismo no está de acuerdo.
¡Qué bonito es el amor!
El interés de ella hacia William puede deberse a que él está dispuesto a arriesgarse (tanto físicamente como su posición social) para ayudarla.
Las escenas de sexo tampoco resultan creíbles.
En la primera los protagonistas están casi completamente vestidos y se les enfoca únicamente de torso para arriba, con planos demasiado cercanos, carentes de romanticismo y escenificados de forma mecánica, distante.
El segundo encuentro es tras el regreso de William, cuando ya saben que su relación está prohibida, y relatarlo conlleva revelar parte del argumento (aunque sea tan previsible), por lo que lo pongo bajo la siguiente foto, por si alguien prefiere no leerlo.
A estas alturas la multiculturalidad se centra en el Coyote y Correcaminos
El caso es que tras su primer encuentro María ha sido reacondicionada (incluyendo una amnesia que le impide reconocer a William y lo sucedido entre ellos) con objeto de mantener una apariencia de normalidad, algo que debe suceder habitualmente, y como consecuencia de ello su cuerpo rechaza al de William (luchando contra el famoso código 46). Pero su “amor” es tan grande que deciden desafiar las normas. William ata a María a la cama (tras verse un innecesario plano de pubis rasurado de ella que ninguna explicación me convencerá de que tiene sentido) e inician una escena que sólo se puede calificar como violación, en que ella rechaza a William al tiempo que repite cuanto le ama para poder soportarlo.
Quizá se pretende explicar esta escena como un intento de luchar por el amor, por la propia identidad, mientras el hecho de que haya sido rodada casi entera sin la intervención masculina (tras atarla él desaparece), mostrando planos cercanos del sufrimiento de María, entre el rechazo y la determinación, en una aparente muestra de pudor y respeto, no hacen que sea menos terrible y, para mi, innecesariamente humillante (tanto como el desigual castigo final a los transgresores).
William y María
Suponiendo que Winterbottom haya querido hablar de las consecuencias de la deshumanización, de tratar a las personas como secuencias genéticas, creo que ha elegido una forma equivocada de transmitir su mensaje.
La estética es fría, distante del sufrimiento de sus personajes, haciendo excesivo hincapié en las formas mediante detalles confusos y farragosos (esas mezclas de idiomas...) que impiden sumergirse en la historia y su carga emocional, pendientes de discernir un “mundo” demasiado adornado de datos superficiales que alejan y desconectan de la trama.
Al final resulta una película demasiado obvia (de nuevo esa explicación del código 46 al principio) en su argumento, carente de sorpresas, rodada con una falta de implicación que hace imposible la empatía con los personajes y el supuesto mensaje a transmitir.
*** T ***