Blade II
Dirección: Guillermo del Toro
Guión: Guión: David S. Goyer
Música: Marco Beltrami.
Montaje: Peter Amundson.
Duración: 102 minutos
Reparto:
Wesley Snipes .... Blade
Kris Kristofferson .... Abraham Whistler
Ron Perlman .... Reinhardt
Leonor Varela .... Nyssa
Norman Reedus .... Scud
Thomas Kretschmann .... Damaskinos
Luke Goss .... Nomak
Matt Schulze .... Chupa
Danny John-Jules .... Asad
Donnie Yen .... Snowman
Karel Roden .... Carter Kounen
Marit Velle Kile .... Verlaine
Daz Crawford .... Lighthammer
Santiago Segura .... Rush
Argumento:
Blade y sus compañeros son contratados por sus enemigos vampiros para destruir a una especie de mutante que les ha despojado de su puesto en lo más alto de la cadena alimenticia, al que son incapaces de eliminar solitos pese al grupo de luchadores que imponen a Blade para ayudarle.
Vampiros de élite
Comentario:
Se hace difícil decir algo interesante de una película que prácticamente carece de argumento, consumiendo los primeros diez minutos de metraje en masacrar a unos vampiros que no quieren decir donde está Whistler, otros tantos rescatándole y llevándole de regreso a casa y por lo menos una hora en conocer a los otros vampiros con los que se ven obligados a colaborar, enredarse en luchas infantiles (y eso que quieren establecer una tregua), matar a todos los mutantes que se encuentran por el camino en un escenario subterráneo lleno de túneles y revanchas personales (que si ellos han matado a uno de los nuestros y yo me cargo al viejo Whistler que no sirve para nada, etc) que resulta entre agotador exasperante y francamente aburrido.
Nyssa y Blade intentan comprenderse
Se prefiere centrar la historia en las peleas y el exhibicionismo de las características fisiológicas del vampiro evolucionado Nomak y sus creaciones (esa mandíbula que se separa, el interior del tórax...) así como el previsible motivo de su mutación.
Aunque dejan lo que es el argumento para la última media hora (o menos), entre tanto aprovechan para lanzarse puyitas entre sí y dejar bien claro que todo el mundo conoce “al que ve la luz del sol”.
Sólo hay un par de humanos de cierta relevancia y no muy dispuestos a rebelarse. Uno de ellos, Kounen, ayudante de Damaskinos, es el encargado de hacer la “gracieta” de la peli, ese inenarrable momento de humor, ejem, que es inevitable reproducir.
Cuando se lo presentan, Blade le estrecha la mano, descubriendo que es humano, a lo que el aludido responde con un “Apenas. Soy abogado” que, efectivamente, no eleva el nivel argumental.
El otro humano destacable se retrata a sí mismo al comentar sus aspiraciones ante la posibilidad del cambio: aspira a ser una mascota en lugar de un borrego.
Enemigos naturales
Los vampiros tampoco sobresalen por su personalidad. Blade es sabido que apenas la tiene, el grupito de colaboradores a la fuerza se limitan a los comportamientos básicos de lucha en que el “líder”, Reinhardt, es enemigo del protagonista casi porque sí, lo que lleva a un sinfín de enfrentamientos eternos, aburridos y, sobre todo, monótonos.
La relación entre Damaskinos (que físicamente recuerda al Drácula interpretado por Gary Oldman al comienzo de su película incluso en los ropajes estilo Klimt) y su descendencia es seguramente el único intento de argumento, estableciendo una relación que me sonaba familiar y me han aclarado que imitaba la de Frankenstein con su criatura (de nuevo se ve cuan original ha sido el guionista), apenas esbozada, como todas las demás en la película.
Se trata de un guión reducido a lo más básico, tan visto en cientos de películas que ni siquiera se necesitan explicaciones para comprenderlo (y lo saben), para deducir de cuatro frases todo un mundo argumental sin sorpresas ni emoción, previsible.
Nyssa dispuesta a la lucha
En cuanto a los personajes la que más me ha interesado ha sido Nyssa, (Leonor Varela es la única que se ha molestado en actuar), quizá porque parece evolucionar en cuanto a lo que sucede a su alrededor y a los demás, protagonizando las escenas más emotivas, como aquella en que Blade le ofrece su sangre para salvarla o la obviamente irreproducible al final de la historia, además de tomar decisiones de orden moral.
Otro personaje de relativo interés es Whistler, ya que tras escuchar llamarle “viejo” durante casi todo el metraje supera sus limitaciones y es quien salva a Blade y, de rebote, a la humanidad.
Blade y Nomak luchan, y luchan, y luchan
La mencionada relación entre Damaskinos y Nomak está tan pobremente esbozada que no llega a conmover.
Al comienzo y final hay un cameo Santiago Segura interpretando a un vampiro casposillo que en la última escena se muestra muy torrentiano al entrar en un establecimiento de señoritas y hacerse con varios pañuelos de papel...
Blade II es una “película” olvidable, un festival de trapecismo, sangre y testosterona inferior a la primera aunque, por lo que se dice, superior a la tercera.
Intensas relaciones familiares
Quizá a Guillermo del Toro le convendría abandonar Hollywood, pues es lejos de allí donde hace sus mejores películas.
Comentario de Blade (1998), por Reginairae
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