The House on Turk Street / No Good Deed
Dirección: Bob Rafelson
Guión: Christopher Canaan y Steve Barancik;
basado en una historia de Dashiell Hammett
Fotografía: Juan Ruiz-Anchia
País: USA, 2002
Duración: 103 minutos
Reparto:
Samuel L. Jackson: Jack Friar
Milla Jovovich: Erin
Stellan Skarsgård: Tyrone Abernathy
Doug Hutchison: Hoop
Grace Zabriskie: Mrs. Quarre
Joss Ackland: Mr. Quarre
Jonathan Higgins: David Brewster
Argumento:
Jack Friar, un policía a punto de irse de vacaciones, recibe la visita de su vecina para pedirle que busque a su hija adolescente que se ha escapado con un chico. Con sólo una foto de ambos huidos para empezar las pesquisas, el detective se acerca a la calle Turk donde ayuda a una mujer mayor que se ha caído a la puerta de su casa. La acompaña dentro y así, por casualidad, se ve metido en los planes de fraude de un grupo de malhechores.
Jack necesita su insulina
Comentario:
“Sin motivo aparente” es una película intimista sobre el destino que, en clave de cine negro, nos acerca a una serie de perdedores que se encuentran en un momento determinado de sus vidas. Es la historia de un hombre corriente en una situación extraordinaria.
Jack Friar es un detective de policía diabético que lleva una vida anodina y solitaria en la que lo único a destacar es su pasión por el violonchelo. Su torpeza y mala suerte se ven subrayadas cuando se ve envuelto, sin pretenderlo, en las fechorías de un grupo de delincuentes que creen que está detrás de ellos.
La película tiene un arranque interesante, jugando con el destino y la suerte, y un protagonista que lleva una vida monótona a la que se ha acostumbrado.
Samuel L. Jackson se adapta bien al papel de un hombre que controla mucho sus emociones y se pasa media película atado a una silla. Su miedo a implicarse en la situación en la que se ve inmerso le hace cerrar los ojos, literalmente, para no ver el rostro de su captor cada vez que escucha su voz, y así evitar que peligre su vida. Sólo hacia el final de la historia parece tomar las riendas y dominar la situación.
La entrada de Friar en la casa de los delincuentes abre sugestivas perspectivas al sumergirnos en una situación que roza el surrealismo y donde reinan los personajes excéntricos, como los ancianos Quarre, Grace Zabriskie y Joss Ackland, que proporcionan un contrapunto entre cómico e inquietante en esta película en la que nadie acaba bien.
Jack Friar no tarda mucho en descubrir dónde se ha metido
El detective es hecho prisionero y, a partir de ese momento, la mayor parte de la acción transcurre en interiores (la casa, el banco, el coche), lo que llega a producir una cierta sensación de agobio y claustrofobia que ralentiza el desarrollo de la historia pero acerca al espectador y al protagonista, que se convierte en un secundario llevado de aquí para allá como un fardo.
Es a manos de sus captores cuando Jack Friar muestra su vulnerabilidad, ya que está a punto de sucumbir a la falta de insulina, recurso que sirve como excusa y detonante de la relación romántica entre el policía y su captora, Erin, dando lugar a una escena erótico-musical digna de recordarse.
Jack y Erin en un tórrido interludio
Erin es una pianista rusa, que llegó a Estados Unidos engañada y, desde entonces, es la compañera de un delincuente que la utiliza para sus intrigas. Asimismo, ella manipula a todos los hombres a su alrededor para llevar a cabo su propio plan que, básicamente, es sobrevivir. Mujer de corazón compasivo, pero dormido, cuando descubre que el policía que la banda tiene prisionero y a su cargo es también músico, parece despertar su antiguo yo y se siente inmediatamente atraída hacia él. Milla Jovovich la interpreta como una Verónica Lake moderna, sin su glamour pero con un toque de vulgaridad y mayor expresividad, aunque su ordinariez en ciertos momentos es demasiado obvia. Otra actriz en su lugar hubiera podido dotar de mayor profundidad a un personaje que, en sí, tiene muchos matices e incluso dramatismo.
A Erin, las cosas no le están saliendo como esperaba
Stellan Skarsgård compone un villano inquietante en su frialdad pero que no tiene oportunidad de mostrar demasiados aspectos de su personalidad. Su Tyrone es un siniestro delincuente que, de algún modo, se ve rodeado de un grupo de ineptos y psicópatas y al que las cosas empiezan a ir mal cuando coge prisionero a Friar.
“Sin motivo aparente” está basada en el relato corto de Dashiell Hammett, “La casa de Turk Street”, con varios cambios y añadidos que hacen de la película una historia mucho más interesante que el relato original, que se quedaba en la acción de la casa y mostraba unos personajes muy tópicos.
En definitiva, película algo lenta, que se alarga demasiado, resulta a ratos poco creíble en las escenas con el detective atado a la silla, y forzada en la interpretación de algunos de los personajes, como el loco Hoop, o la exagerada Erin, que parece creer que enseñar pierna la hace muy sexy.


¡Estos delincuentes van a acabar muy mal!