King Kong
Dirección: Peter Jackson
Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson; basado en el guión original de Merian C. Cooper y Edgar Wallace.
Música: James Newton Howard.
Fotografía: Andrew Lesnie.
Montaje: Jamie Selkirk.
Vestuario: Terry Ryan.
Países: Nueva Zelanda y USA, 2005
Duración: 180 minutos
Género: Acción, aventuras, drama
Reparto:
Naomi Watts (Ann Darrow), Jack Black (Carl Denham), Adrien Brody (Jack Driscol), Thomas Kretschmann (Capitán Englehorn), Colin Hanks (Preston), Kyle Chandler (Bruce Baxter), Jamie Bell (Jimmy), Evan Parke (Hayes), Andy Serkis (King Kong/Lumpy).
Ann y Jack se besan
Argumento:
El consabido grupo de cineastas emprende viaje para rodar una película en una isla misteriosa,donde encuentran algo que no esperaban y se lo llevan a casa de recuerdo.
Comentario:
La película, que dura prácticamente tres horas, se divide en otras tantas secciones.
En la primera se aborda la génesis de la aventura y la presentación de los personajes, incluyendo sus personalidades y motivaciones.
Se muestra a Carl Denham (supuestamente basado en Orson Wells), un director de cine decidido a llevar a cabo su obra en cualquier circunstancia. Esto incluye el robo, mentir a los colaboradores, estafar e incluso engañarse a sí mismo.
Su “misión” parece justificarse en un diálogo que mantiene con Jack Driscoll cuando éste comprueba que el barco ha zaropado y no puede regresar a tierra firme.
Carl: “Ya te lo he dicho: el teatro no es un buen negocio. El cine es mucho más rentable”.
Jack: “Carl, yo no lo hago por dinero. Amo el teatro”.
Carl: “No, Jack. Si de verdad lo amaras habrías saltado”.
Carl y el capitán Englehorn hablan de sus cosas
Ann Darrow aparece como una mujer romántica, idealista y soñadora, que si se deja seducir para participar en la aventura es más por el nombre de Driscoll como autor que por los “delirios” de Denham sobre su película.
Jack Driscoll es un escritor algo despistado y poco heroico (que pasa de vomitar por el mareo a arriesgar su vida por Ann, será el amor) cuyas reticencias desaparecen en cuanto ve a Darrow, que además está hablando de él.
El resto de personajes, desde un capitán experto en secuestrar animales (lleva en el barco jaulas, cloroformo...) a los tripulantes, que incluyen al actor de la película (prudente, por no decir cobarde, y “alivio cómico” de la historia), el progresivamente desilusionado Preston, ayudante de Denham, el cocinero, y a Hayes y su joven protegido Jimmy, que comentan “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad como nuevo motor de la aventura, quizá sustituto del mito de la bella y la bestia.
Jimmy: “ ¿Por qué Marlowe sigue río arriba? ¿Por qué no da la vuelta?
Hayes: “Una parte de él desearía volver y clama desde lo más hondo de su ser alentándole. Pero hay otra parte que necesita saber... y derrotar aquello que le infunde miedo”.
Lumpy, Denham y Preston por la selva
La relación entre Ann y Kong se aborda de forma diferente a versiones anteriores. Aquí no es la aterrada chillona que interpretara Fay Wray ni la vulgar – y tonta – seductora de Jessica Lange, sino una mujer en lucha por la supervivencia que recurre a escenas vodevilescas para mantener la atención del simio, creándose entre ellos una relación de am@-mascota en que a veces es difícil decidir quien es quien, recordando la de Tarzan y Chita (¿Cheetah?).
Al contrario que la película de 1933 ésta crea expectación antes de llegar a la isla de la calavera. Lo hace mediante la visión de la brújula enloqueciendo o una “mancha de café” en el mapa, y después con la niebla y los arrecifes que intentan sortear hasta embarrancar en la costa.
También es diferente la visión de los nativos, que pasa de una presentación “ingenua” en que incluso se comunican con ellos, a la aterradora presencia actual que muestra una ceremonia salvaje, oscura y perversa aderezada por los tambores.
¿Qué miran estos?
La aparición de Kong se resuelve en la penumbra, con ruido y rápidos vistazos a diferentes partes de su cuerpo, superando en atmósfera a la primera versión.
Aunque he leído que sobra metraje en la primera parte (siempre hay a quien no le gustan los momentos “intimistas”), creo que es en el interior de la jungla (me gusta más la de 1933) donde Jackson directamente se desmadra en las escenas de acción. Llega ¡Super Simio!
No sólo en el enfrentamiento de King Kong con los dinosaurios (la parte en que Ann y los animales caen en una especie de telaraña es casi risible y e-ter-na), sino en las escenas precedentes de éstos con los humanos, sobre todo en esa carrera interminable, émula de una trágica sanferminada, que va perdiendo credibilidad (incluso en la creación digital) cuanto más larga se hace; también sobra la lucha con unos insectos, o algo, gigantes. Es donde Jackson pone a prueba a su público. Y pierde.
Y Ann en el medio
El enlazamiento de tantas secuencias de acción seguidas desequilibra el ritmo de la historia. Además, la pelea con los insectos distrae de algo más importante. Denham descubre que toda su película está velada, coge una rabieta y hace que el secuestro de Kong sea producto de su afán de venganza, para el que no duda en arriesgar vidas ajenas. Por cierto, en ésta tampoco se muestra cómo lo suben al barco, lo mantienen y lo desembarcan. Se ve que en 72 años no han tenido tiempo de pensar una resolución plausible. Jackson lo deja a la imaginación de quienes lo vemos. Qué bien.
La parte emotiva sucede tras el regreso a New York, donde se producen variantes de anteriores versiones, aunque no cambia el final. Y no quiero hablar de la escena de patinaje artístico...
En la presentación de King Kong al mundo, Denham une el proverbio árabe que daba comienzo a la película de 1933 con el discurso (vengativo) de que era un rey en su mundo y un esclavo en la civilización, a lo que se suma después la conocida frase final.
Hay que filmar una película
Curiosamente, como no se ha centrado la trama en el mito bella/bestia, las frases funcionan más como un homenaje a la primera que como argumento dramático.
Los homenajes al original son variados. Desde copiar escenas, como Kong sacudiendo el árbol que sirve de puente a los aventureros o cuando Ann y Jack descienden por una liana y caen al agua, hasta reproducir el sombrero que lucía Fay Wray en la versión original o mencionar que la actriz está rodando una película para la RKO dirigida por Cooper, en obvia alusión al primer “King Kong”.
La secuencia de Kong y Ann en el Empire State con los aviones aguijoneando al simio mientras los protagonistas contemplan amanecer, como hicieron en el refugio del gorila, es demasiado larga, restando emoción al desenlace.
Aún con fallos, el resultado final es digno. Desde unos efectos digitales que consiguen dotar de vida a Kong por primera vez, mostrando tanto el comportamiento como la inteligencia de un simio real (que no se pasa toda la película de pie sino sobre sus cuatro patas), a la recreación de una New York fascinante, o el dorado resplandor que invade cada instante.
Amanece en New York
Claro que en contra se puede esgrimir una excesiva atención durante la primera hora a personajes secundarios que desaparecen entre tanto barullo sin saberse si están entre las víctimas. O un desmadre de increíbles escenas de lucha que pierden interés por su abundancia...
Se ve que Jackson ha realizado la película que realmente presenció cuando vio por primera vez la de 1933 a los nueve años. El “King Kong” de 2005 es el producto de la imaginación y la fantasía, siniestra y romántica, de su director. También es lo que la original, entre otras cosas por falta de medios, no pudo ser.
En el apartado interpretativo, Kong es quien mejor lo hace.
Aunque ésta obra seguramente no formará parte de la Historia del Cine, Jackson ha hecho realidad su sueño, y eso no lo consigue cualquiera... menos mal.
Pena que su posible grandeza se diluye entre un exceso de efectos digitales, metraje y despliegue de ego.
Momentos finales
Reseña de 'King Kong' (1933)
Otra reseña de King Kong (2005), por Reginairae
Curiosidades:
- Jackson deseaba que Fay Wray tuviera una breve interpretación en su película, recitando la frase final: “ No fueron los aviones los que acabaron con la Bestia, fue la Bella”, pero la actriz falleció antes de iniciarse el rodaje.
- El director hace un cameo, aparece como copiloto en el avión que ametralla a Kong.
- Jackson exigió el 20/20, que en Hollywood significa 20 millones de dólares de salario y el 20% de los beneficios del filme.
- Recuperó su viejo guión de 1996, revisado ahora por su esposa Fran Walsh en colaboración con Philippa Boyens.
- Fue filmada entre septiembre de 2004 y agosto de 2005, en localizaciones de Nueva Zelanda, Tailandia, Los Ángeles y en los estudios Camperdown, propiedad de Jackson.
- El compositor Howard Shore fue despedido por Jackson pocas semanas antes del estreno, siendo sustituido por James Newton Howard.
- Para imprimir emoción en la imagen computarizada, Andy Serkis usó un traje lleno de sensores con un amplificador especial de voz para interpretar a Kong frente a Darrow.
Cartel ruso de la película
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