Se emite (todavía) en
Cuatro los jueves de 21.55 a 23.00
La redacción de '7 días al desnudo'
Reparto:
María Botto: Marta Castilla; Javier Veiga: Miguel Cimadevilla; Laura Pamplona: Julia Bartolomé; Juan Fernández: Gus Marina; Patricia Conde: Sonsoles Espinosa; Iñaki Miramón: Andrés Buenaventura; David Bagés: Santi Gálvez; Rosa Boladeras: Inés Santos; Aída de la Cruza: Roxana Perales.
Argumento:
El propietario de un semanario de actualidad política y social decide dar un giro editorial y convertirla en una publicación frívola y escandalosa. Para ello contrata a un nuevo director que reasigna los cometidos del, en parte, poco receptivo personal.
Comentario:
En esta serie, los protagonistas asumen roles clásicos de la comedia de situación.
Miguel Cimadevilla es el nuevo director, convencido de que todo vale para lograr aumentar las ventas, un tiranuelo que maneja y “corrompe” a los empleados que no quieren ser despedidos.
Alrededor están el dueño de la revista,
Andrés Buenaventura, que ante la inminente ruina le deja hacer y deshacer a su gusto y, sobre todo, la plantilla de la publicación.
Ésta se puede dividir en dos secciones. Por un lado están los fáciles de corromper y por otro los que no están dispuestos a sucumbir.
Entre los primeros,
Sonsoles Espinosa, la tontita más o menos guapa a quien dan diceciocho páginas para incluir temas escandalosos y fotos de culos femeninos.
La sociable
Roxana Perales, que reparte generosamente sus favores a casi cualquier hombre y tiene “oficina” en los baños de la empresa.
O los redactores,
Inés y Santi, que de no querer adaptarse a las necesidades editoriales, pasan a competir por dar el mejor titular para el artículo de turno.
Trabajando
La contrapartida responsable y digna está a cargo de
Marta Castilla, casada con
Miguel. Heredera natural de un puesto que ya ejercía de hecho, ha sido la más perjudicada por el cambio.
De esta situación salen los enfrentamientos más “cruentos”, en que la pareja se cierra mutuamente la puerta de casa obligando a su cónyuge a dormir en hoteles de cinco estrellas o negándole sus favores sexuales. De momento, parece que gana él...
Otra de las disidentes es
Julia Bartolomé, fotógrafa y, qué casualidad, ex novia de
Miguel, que le fue “arrebatado” a manos de su amiga y actual “propietaria”. Él no duda en amenazarla con el despido para conseguir que fotografíe mujeres desnudas en lugar de paisajes crepusculares.
El último rebelde es
Gus Marina, homosexual de verbo rebuscado quien, tras serle encargada la sección de corazón, tuvo un arrebato en que soltó a
Miguel todo lo que pensaba de él... y se despidió. Quiere disculparse, pero cada vez que lo intenta le salen nuevos insultos ydesprecios. Lo malo es que necesita el trabajo...
La serie se apoya sobre todo en la guerra entre
Marta y Miguel y sus diferentes puntos de vista sobre cómo llevar la revista, asistida por el plantel de secundarios que cumplen más o menos su cometido.
Aunque no es original, puede entretener sin pretensiones. El enfrentamiento entre los sexos suele ser un aliciente para el espectador.
Con sólo un capítulo emitido es difícil saber hasta qué punto puede desarrollarse, aunque parece evidente que la hora y día elegidos para su emisión no fueron acertados.
Cuatro, con ínfulas de convertirla en serie estrella, la puso a la misma hora que “Cuéntame”, la reposición de “Sin rastro” o la gala de “Gran Hermano”, cuando ésta producción parece más modesta, tanto en contenido como en interés.
Si pude verla fue por la reposición del sábado (creo), en un horario menos abarrotado, quizá donde la cadena debería buscarle asentamiento.
Es una comedia de situación de ritmo irregular que busca competir con programas muy asentados en la parrilla. Quizá por eso el pasado jueves 22 quedó la última, con una audiencia del 4,1 %.
Esta semana
Cuatro persiste en su intento de suicidio y vuelve a programar
“Siete días al desnudo” la noche del jueves. Que le sea leve.
*** T ***