The woodsman
Dirección: Nicole Kassell.
Guión: Steven Fechter y Nicole Kassell; basado en la obra de Steven Fechter.
País: USA.
Año: 2004.
Duración: 87 min.
Género: Drama.
Reparto: Kevin Bacon (Walter), Kyra Sedgwick (Vickie), Benjamin Bratt (Carlos), Mos Def (Sargento Lucas), Eve (Mary-Kay), David Alan Grier (Bob), Kevin Rice (Candy), Michael Shannon (Rosen), Hannah Pilkes (Robin), Joey Hazinsky (Cherub), Jessica Nagle (Annette).
Argumento:
Walter sale de la cárcel después de doce años condenado por abuso sexual a niñas. La reinserción no será fácil, aunque le consiguen un trabajo en una fábrica de maderas. Sin embargo, el único piso que puede alquilar está en frente de un colegio... Todo parece estar en contra: su cuñado lo recibe amistoso, pero con recelo, y pone trabas a que Walter se reuna con su hermana Annette (que está dolida con él por lo que pasó) y sobre todo con su sobrina, una niña pequeña. En la fábrica entabla relación con una mujer un poco hosca que dice no escandalizarse por nada. Un día Walter no puede evitar seguir a una niña, pero se lo cuenta a su psicólogo...
Comentario:
Una película difícil de comentar por el tema que trata, el abuso sexual a menores, contado eso sí, desde la inusual perspectiva del "agresor", en lugar de la de la víctima.
Walter se nos muestra tal cual sin ocultar sus tentaciones y sus pensamientos hacia las niñas a las que ve en el bus o por la calle. Incluso mantiene una perturbadora conversación con su cuñado sobre si "alguna vez ha sentido algo" por su hija (el cuñado reacciona violentamente). Vemos tanto la "tentación" como la toma de conciencia de que "algo dentro de él no está bien" y su deseo de ser "normal", expresado en un diálogo donde dice que le gustaría hablar con una niña, tocarla, y no desearla.
Kevin Bacon hace una buena interpretación de ese ser que parece atormentado, pero se lo guarda para sí, dando la imagen de un hombre reservado e introvertido, que proclama que no es un monstruo. Vemos la lucha interior muy bien, aunque da la impresión de ser un hombre muy frío.
Inician un problemático romance, pese al aparente poco interés de él
También vemos como se enfrenta primero al recelo de su familia, en especial de su hermana, que no le habla, y con la cual solo tiene una reunión, que se nos muestra a distancia, y con un gesto brusco de la hermana para apartarlo e irse; luego a la intransigencia de algunos empleados de la fábrica donde trabaja, que se enteran de sus antecedentes y le dan una paliza; y también al control continuo y agobiante de la policía, materializada en las visitas y amenazas de un poli, que le recuerda que los tipos como él siempre reinciden.
La cara de la intransigencia
Así pues se establece una tensión entre las pulsiones internas de Walter y la exigencia de vencerlas y controlarlas, ya sea por propia convicción de que no estar haciendo bien ya sea para no volver a la cárcel. Se ve que Walter también quiere recuperar a su hermana, y sufre por su rechazo.
El guión está muy bien construido y nos muestra detalles que luego tienen su sentido. Por ejemplo, Walter, desde la ventana de su casa ve a los niños, y también a un "colega", violador de menores, que ronda a los jovencitos y les ofrece cosas para ver si puede subir alguno al coche. Hay una peculiar escena en la película en la que Walter se narra a sí mismo lo que ve, como si fuera una retransmisión deportiva, en la que el hombre logra por fin subir a un "querubín" rubio a su coche. Ese pedófilo en acto hace contrapunto con el pedófilo latente que es Walter, y tendrá su importancia al final.
La tentación siempre está presente
Otra escena importante es cuando Walter sigue a una niña y se encuentra con ella a solas en el parque, y entabla una cierta amistad. En su siguiente encuentro le pide a la niña que se le suba al regazo, pero ella le confiesa que eso también se lo hace su padre, y él se "corta" y no actúa. Ahí parece tomar un poco de conciencia de la trascendencia de tales actos.
Por otra parte, una mujer que trabaja en la fábrica, entabla una relación con él. Se trata de una mujer bastante ruda y que va muy al "grano", y que le cuenta también una especie de trauma de infancia donde sus tres hermanos, cronológicamente, "la pegaban", aunque parece insinuarse algo más.
Enamorada de un pedófilo
Las diferentes conversaciones de Walter con "profesionales" actúan como cada una desde un polo: el policía que le recuerda que va a caer, que no tiene remedio; y el psicólogo, que le da esperanza y trata de ver lo positivo de sus reacciones, aunque por otro lado, hace esas cosas que me gustan tan poco en los psiquiatras y psicólogos de ponerse a buscar traumas de infancia y a sonsacarle qué hacía con su hermana cuando dormían juntos la siesta a los seis años, ejem.
Policía duro
El psicólogo incide en el tema, pero parece que Walter no tiene ningún trauma en ese aspecto.
La relación con su hermana, que no aparece más que en una escena, lejos y sin diálogo, es sin embargo muy importante, y representa, a mi modo de ver, el deseo de reintegración en la familia y por ende en la sociedad. Es una unión que fue fuerte (se habla de un regalo que él les hizo a su cuñado y a su hermana cuando la boda, que ella le devuelve y que aparece a lo largo de la película, una mesa de cerezo sobre la que él escribe sus sentimientos y deseos, etc, etc) y se rompió por lo que él hizo a las niñas.
En resumen, una película desasosegante, dura, y en la que cuesta posicionarse, aunque se comprende el sufrimiento del agresor. Interesante. Demasiado optimista tal vez... pero es bueno que se dé un margen a la esperanza de recuperación...