The Executioner´s Song (TV)
Dirección: Lawrence Schiller
Guión: Norman Mailer, basado en su novela
Duración: 136 min. USA
Reparto:Tommy Lee Jone (Gary Mark Gilmore), Christine Lahti (Brenda Nicol), Rosanna Arquette (Nicole Baker), Eli Wallach (tío Vern Damico), Steven Keats (Larry Samuels), Jordan Clarke (Johnny Nicol), Richard Venture (Earl Dorius), Jenny Wright (April Baker), Walter Olkewicz (Pete Galovan), Pat Corley (Val Conlan), John Dennis Johnston (Jimmy Poker-Game), Norris Mailer como Lu-Ann (as Norris Church)
Argumento:
La película cuenta la historia real de Gary Gilmore, ex presidiario que, tras doce años en prisión por robo armado, se reincorpora a la sociedad y tras asesinar a dos hombres es condenado y ejecutado.
Gary camina a su ejecución
Comentario:
La película muestra a un hombre desagradable, violento, chulesco y estúpido. Su familia, la mujer que se convierte en su novia y, en general, los que le rodean le ofrecen su ayuda y apoyo. Pero él adopta el papel de víctima, se muestra caprichoso (decide que tiene que conseguir una furgoneta a pesar de tener un coche y no contar con suficiente dinero para comprarla y, para conseguir su capricho, mata a dos hombres para robarles), y soberbio y desprecia a los demás a pesar de que le tienden la mano.
Gilmore es mostrado como un hombre que, a pesar de las ayudas de los demás, no intenta adaptarse a la vida fuera de prisión. No quiere rehacer su vida, prefiere vivir alocadamente. Aparece como un tipo trastornado y antisocial que va descubriendo su verdadera cara a lo largo de la película hasta culminar en el asesinato absurdo e ilógico de dos personas. Les asesina como si le diese igual, sin una justificación que sirva siquiera para acallar su conciencia.
Gary Gilmore asesinó a dos hombres a sangre fría
Por todo esto, la película parecería posicionarse a favor de la pena de muerte, ya que Gary no tiene ningún rasgo que le redima, es un criminal frío e indiferente, poco inteligente. Por eso, esta primera parte que está más centrada en su vuelta a casa y, especialmente, en su relación amorosa con la divorciada y madre adolescente Nicole Baker, contrasta tanto con una segunda parte en la que Gary, ya en la cárcel y esperando la muerte, se convierte en el centro de atención de los medios de comunicación y, aceptando meterse en ese circo, empieza a soltar frases grandilocuentes sobre sí mismo y la vida en general: “En el interior de cada lobo hay un cachorrillo asustado que aguarda su venganza”, le suelta a su hermano, que le conoce bien y le recuerda que ya, desde siempre, cuando Gary entraba en una habitación “corrompía” a los que allí estaban. Gary acusa a los que no quieren ejecutarle de comportarse “como unos cobardes moralizadores”.
Gary Gilmore se ha convertido así en el convicto filósofo, pero todo resulta facilón y superficial, poco creíble, como un discurso que haya memorizado y suelte porque suena bien. Se ha convertido en todo un exhibicionista que trafica con su muerte vendiendo los derechos cinematográficos de su historia al mejor postor y pretendiendo decidir quién ha de interpretar su papel en el cine.
Es también en esta última parte cuando se intenta humanizar al personaje mostrándole en la fiesta de despedida antes de su ejecución que, sorprendentemente, está llena de gente (¿de dónde ha sacado tantos amigos?) y en la que se muestra desenfadado, y sonríe con soberbia cuando le traen la noticia de que, al fin, si va a ser ejecutado. Da la impresión de que lo que más le importa es salirse con la suya.
Su actitud en la silla de fusilamiento es igualmente superficial y algo infantil, no parece la adecuada a una persona que, conscientemente y con madurez (se supone) ha decidido no apelar la sentencia y aceptar la pena de muerte (antes, le había dicho a Nicole que la muerte era para él “casi una liberación”).
Gary y Nicole en un momento de intimidad en la cárcel
La historia central, su amor con Nicole, es una de esas relaciones maltratador-maltratada de manual. Él se “enamora”, ella, que ha estado casada tres veces y reconoce que es capaz de acostarse con un hombre para no hacerle un desprecio, se lía con él. El es impotente, a veces, y tiene que llamarla “socio” (como a los chicos de la cárcel) para poder practicar sexo con ella. A Nicole no le gusta esto, empiezan las discusiones, él la golpea e inmediatamente se muestra apesadumbrado y pide disculpas. Ella le perdona. De nuevo la golpea, a ella y a sus hijos, y la insulta. Ella le abandona definitivamente... hasta que él le escribe desde la cárcel, con algunas de esas frases que, de repente, tan bien se le dan a un tipo primitivo como es Gary. Ella se emociona y corre a su lado. Él la sigue “amando” (eso dice) y logra convencerla de que le ayude a suicidarse llevándole barbitúricos y se suicide con él, para que no vuelva a estar con otro hombre cuando Gary muera. Ella acepta. Les sale mal. Ella desaparece definitivamente de su vida, encerrada en un psiquiátrico. Nada de esto consigue que el personaje principal resulte más simpático a la audiencia. Pero los guionistas parecen empeñados en subrayar esta supuesta historia de amor y nos vuelven a mostrar a un Gary que no olvida a Nicole y de camino a la silla de fusilamiento mira y toca una foto de ella.
El tío Vern apoya a Gilmore hasta el final
La única escena conmovedora, y en la que él parece emocionado y no un descerebrado que actúa por impulsos, es aquella en la que, a través del cristal de la sala de visitas, toca la mano de su prima que le ayudó desde el primer momento y luego le delató. El resto, entre escalofriante y absurdo.
Sospecho que la película no es precisamente un alegato a favor de la pena de muerte, sin embargo, el Gary Gilmore que pinta no logra despertar ni la compasión ni la simpatía de la audiencia. Su ejecución, al final, resulta tan fría, escalofriante y premeditada como los asesinatos llevados a cabo por Gilmore a sangre fría. Y, al final, no se siente ninguna lástima por su fin.
La versión en video es un resumen de la miniserie televisiva original, con lo cuál puede influir en la sensación de que hay muchas lagunas en el relato, que faltan cosas. Sólo de pasada se hacer referencia al sistema carcelario, en el que Gary se vio inmerso durante doce años y dónde se le decía todo lo que tenía que hacer, responsable (?) de que no fuese capaz de adaptarse de vuelta a la sociedad. En un momento, Gary le cuenta a su hermano cómo le violaron en el correccional y luego él ayudó a sujetar a otros para ser violados. “Nadie volverá a sujetarme nunca. Quiero morir mientras aún me siento fuerte”. A su hermano le dice que “llevó así tantos años (encerrado), que ya no queda nada de mi”. Esta explicación tardía de sus motivaciones parece llegar a destiempo, como una justificación fácil de su comportamiento por ser víctima del sistema.
“Cabalgo sobre un mundo de sombras, sin sueños ni esperanzas”, deja escrito Gary Gilmore. Muy bonito, pero no parece que tenga relación con el personaje que hemos ido conociendo a lo largo de dos horas de película.
Escenas del rodaje
En resumen, película malograda, lo que se desprende de las imágenes y situaciones no se corresponde con las explicaciones que pretenden darnos sobre el comportamiento de Gilmore.
Las interpretaciones, especialmente las de Tommy Lee Jones y Rosanna Aquette, saben transmitir el aspecto más básico de sus personajes, gentes primitivas.
Notas:
Tommy Lee Jones ganó un premio Emmy al mejor actor en un telefilme.
Se hicieron dos versiones, una para Estados Unidos, sin desnudos, y otra para distribuir en Europa en la que sí se mostraban.
Fusilado en 1977, fue el primer preso ejecutado tras la reinstauración de la pena de muerte en Estados Unidos en 1976.
*** Valeya ***