CAPITULO 20
Después de sufrir la tortura del maquillaje, trámite obligado para salir en la tele sin arrugas ni granos ni ojeras ni brillos en la nariz, Lippershey se reunió con el resto de los invitados a la tertulia en un saloncito. “¡Vaya tribu!”, se dijo, al cazar con sus ojos censores a los pintorescos individuos que pululaban por la estancia, comiendo aperitivos y bebiendo vermouth (¿a esas horas?) y de los cuales se había apartado para no contaminarse con su estulticia. Adamski compareció con una mujer disfrazada de bruja, o de cómo los tipos de su calaña suponen que son las brujas, con el pelo pintado de rojo y una ropa que podía haberle dejado prestada alguna de sus más descocadas vecinitas de la plaza Comendatori.
Con un mal pensamiento en la cabeza, Sir Alex le abordó. Después de los consabidos insultos, una larga lista, pues largo era el número de agravios que le había hecho, le amenazó para que no volviera ni en sueños a acercarse a su secretaria. La petición fue más persuasiva por venir acompañada de un empellón de intensidad considerable que dejó fuera de combate al rubio y ladino Adamski por unos segundos.
-No se ponga así; total por un incidente sin importancia -musitó Sergio, levantándose del suelo-. Mejor reserve sus mermadas energías para lo que le espera. Porque le voy a vapulear.
-Veremos quién vapulea a quién...
-Podría reconsiderar mi actitud si usted tuviera el gesto de dejarme consultar sus archivos -dijo Adamski, cambiando el tono retador por otro incluso agradable.
-Váyase a paseo.
-¿Y si le propongo que escribamos el libro juntos? -insistió el doctor.
-Yo pongo la inteligencia y usted se lleva la fama y el dinero. No; no me gusta el trato -dijo Lippershey con acento burlón y escéptico
-Iremos a medias en todo...
-Usted siempre va a medias, hasta en el uso de la mente.
-Estoy hablando en serio -se desesperó Sergio.
-Olvídeme, Adamski.
Una señorita muy guapa, avisó a los debatientes de que era ya la hora de salir a la palestra. Sergio le hizo una señal a Sir Alex, moviendo el canto de la mano sobre la yugular como si se estuviera degollando; el inglés respondió también con mímica: fingió que se anudaba una soga al cuello y luego tiraba de ella mientras señalaba al blanco esternocleidomastoideo del señor Adamski. Con estos argumentos de partida, no es de extrañar que el debate acabara siendo tan poco educativo como se esperaba la doctora Lavalle.
*****
Programa “Esta noche...” del Canal 1 de la Televisión Arberiana (TVA1)
(extractos)
IOANES VALSAN, conductor: (mostrando una sonrisa blanca como una pasta dentífrica y falsa como un billete de medio euro) Buenas noches a los que nos ven desde sus casas y también a nuestro maravilloso público, aquí en el teatro Val Bajadur de Calibánn, desde donde una semana más, salimos al aire para tratar de esclarecer, en la medida de lo posible, un tema de interés. En esta ocasión abordaremos el asunto que más ríos de tinta ha hecho correr en los últimos días: (primer plano; cejas enarcadas, voz enigmática) ¿nos visitan los extraterrestres?
No hace falta recordar el avistamiento de pasado día en el Distrito 6, ni la recurrente pesadilla del Monstruo de Barglava para darse cuenta de que vivimos una época extraña; en todo el mundo miles de personas aseguran ver objetos misteriosos en el cielo; haber sido abducidos por extraterrestres, o simplemente, mantener amigables contactos con ellos... Pero, ¿qué está ocurriendo en verdad?; ¿son los testigos victimas de alucinaciones, confusiones o malentendidos, como afirman los escépticos? ; ¿o será, por el contrario, que nos visitan seres de otros planetas? Para dilucidar tan áspera polémica hemos reunido esta noche a seis personalidades del mundo académico, ufológico y científico, que ahora mismo presentamos:
(La cámara toma a Adamski, que saca pecho y esconde barriga)
Sergio Adamski de Aragón; es doctor en Parapsicología y Esoterismo por la Universidad Central de Arberia, y desde hace 18 años, imparte clases en la citada institución. Es además, autor de una copiosa obra literaria sobre temas “fronterizos”. Díganos, doctor Adamski, ¿Nos visitan los extraterrestres?
ADAMSKI: (un poco nervioso, y no sólo porque Lippershey desde el otro lado de la mesa, le esté lanzando cuchillos en forma de mirada) Antes de nada, eh, buenas noches, sí, ejem... ¿Dónde está la cámara? Bien, sí; estoy completamente convencido de que ellos están entre nosotros, y de que esos artefactos voladores son naves interplanetarias tripuladas por seres inteligentes. A lo largo del debate lo demostraré con algunas pruebas irrefutables. Sé que intentarán desvirtuarlas reputándolas de fraudes, pero yo confío en el buen sentido de los presentes y de los telespectadores. Y les pido que crean sólo lo que vean...
PRESENTADOR: Bien, señor Adamski, ya tendrá ocasión de desarrollar sus argumentos durante las tres horas que tenemos por delante... Ahora pasemos al siguiente invitado... Arno Taurismaris, doctor en Astrofísica, catedrático de Física nuclear por la UCA y presidente de la asociación “¡A la hoguera con los brujos!”, cuyo fin es la eliminación de las creencias seudo científicas. Señor Taurismaris; ¿qué opina de los extraterrestres, están aquí?
TAURISMARIS: (cara rancia) ¡Buenas noches! Mi respuesta no puede ser otra que un mayúsculo, radical e irrevocable ¡NO! No hay extraterrestres, no existen los OVNIs, no existe Dios, ni el alma, ni nada de nada, cuando te mueres, te pudres, y lo demás son cuentos (abucheo del público)
PRESENTADOR: Gracias, señor Taurismaris...
Lady Serena de Viliers, es médium y vidente. A los diez años fue abducida por extraterrestres y, desde entonces, mantiene una relación periódica con ellos, ¿cómo es eso de que el fin del mundo está a la vuelta de la esquina, señora?
LADY SERENA: El tiempo se acaba, me temo. Los guías cósmicos están disgustadísimos con la raza humana. No tenemos compasión ni amor al prójimo; esa es una de las señales anunciadoras del fin. Los guías han intentado llevarnos por el buen camino, pero el hombre erre que erre a hacer el mal. Pero antes de la catástrofe ellos bajarán del cielo y rescatarán a los justos (¡ojo, solo a los justos!) Jesús estará con ellos, y Elías y Enoch, que desde que fueron arrebatados a los cielos, han morado en la ciudad de cristal que posee Nuestro Señor en Ganímedes y...
PRESENTADOR: Luego nos explicará más detenidamente la profecía. Damos paso a Sir Alexander J. Graham Lippershey, profesor emérito de parapsicología de la UCA, ingeniero, psicólogo... En fin, y muchísimas cosas que no se pueden leer ni en una hora. Autor del libro “Cinco décadas de investigación parapsicológica”.
LIPPERSHEY: (actitud de hombre enormemente satisfecho) Se ha olvidado de decir que soy campeón de bailes de salón, es mi título favorito.
PRESENTADOR: Bueno, bueno. Díganos, profesor doctor, ¿es cierto que las apariciones extraterrestres no son la novedad que muchos pretenden?
LIPPERSHEY: Absolutamente cierto. Como podré demostrar, si no soy interrumpido por ciertas personas, esos que llamamos “extraterrestres” son sólo las versiones contemporáneas de un viejo y eterno mito que adopta manifestaciones diferentes según la época y la cultura. Durante mi larga carrera, he constatado el carácter eminentemente cultural y legendario de los relatos sobre seres de otros mundos, y de toda la parafernalia que los rodea. Podría decirse, sin temor a errar que...
PRESENTADOR: Luego, luego...
Antonio Fresneda; mantuvo contacto con los “Hermanos Mayores del Universo” de 1975 a 1992. Durante este periodo recibió miles de mensajes a través de la telepatía, psicofonías y tablero Oui-ja. Por mandato de estos seres, abandonó su trabajo y se dedicó por entero a extender la buena nueva de la fraternidad cósmica. ¿Por qué dejó las filas del movimiento contactista, señor Fresneda?
FRESNEDA: Porque me sentí engañado, utilizado, manipulado, burlado y arruinado física, espiritual y moralmente. Sea lo que sea lo que envía esos mensajes no tenía buena intención. Me hizo creer que era un elegido, un Mesías casi; me entregó supuestos “secretos” e informaciones sobre los misterios del cosmos que a la larga, descubrí, no significaban nada; destruyó mi matrimonio. Y casi mi vida. Sólo de recordar que estuve a punto de dirigir un suicidio colectivo para complacerles, me avergüenzo de mí mismo. Doy gracias a Dios por haber reaccionado a tiempo; pero, por desgracia, existen infinidad de personas esclavizadas por esta inteligencia perversa que juega con nosotros como si fuéramos ratas de laboratorio.
PRESENTADOR: Un testimonio, en verdad, sobrecogedor... Nuestro último invitado es el señor Fran Mardur, electricista de Calibánn, que asegura haber sido testigo de varios aterrizajes de OVNIs y del descenso a tierra de sus tripulantes. Sr. Mardur, ¿cómo son ellos?
FRAN MARDUR: Pues los hay de diferentes tipos. Unos son altos y rubios, otros de aspecto antropofágico... ¿eh? ¿Antropomorfos, se dice? Bueno, pues eso: otros, pequeños y grises, con cabeza como de pera al revés. En mi opinión son bastante feos, difíciles de mirar, para que no se ofendan si es que están viendo la tele. Para resumir, los guapos son los buenos y los feos son los malos; aunque si yo fuera el Primer Ministro de este país no dejaría que pisaran el suelo de nuestra patria ni unos ni otros. ¡A saber lo qué buscan! Nada bueno; y de extranjeros, ya vamos bien servidos (mirando a Lippershey de reojo; aplausos a rabiar de la concurrencia de platea)
PRESENTADOR: Una vez conocidos nuestros invitados, los contertulios pueden empezar a debatir. Si no les importa, el primer aspecto que trataremos será el tan traído y tan llevado avistamiento del Distrito 6, que algunos de los aquí presentes, tuvieron ocasión de ver en persona, ¿no es cierto, señor Lippershey?
LIPPERSHEY. En efecto. Mi secretaria y yo, además de un centenar de personas, observamos en la mañana del día 19, como aparecía en el cielo, totalmente despejado, un extraño fenómeno no subjetivo (porque quedo registrado en cinta magnética, no por otra cosa). El avistamiento fue auténtico, pero de ahí a afirmar que se trataba de una nave interplanetaria va un abismo.
ADAMSKI: ¿Y qué se supone que era entonces? ¿Un globo sonda, una nube lenticular, un avión Charter...?
TAURISMARIS: No sé porque lo dice con ese retintín: todas esas hipótesis que cita con perfectamente válidas. No obstante, yo añadiría la basura espacial en su reentrada en la atmósfera, el paso de un satélite artificial o incluso el planeta Venus...
ADAMSKI: Sí, claro; Venus se aparece en pleno día y con un tamaño relativo mayor que el del sol... ¡menudo científico de pacotilla es usted!
TAURISMARIS: Venus, por lo menos, existe.
ADAMSKI: Y los OVNIs también, necio...
LIPPERSHEY: OVNI significa “objeto volador no identificado”; si uno ve un insecto de una clase desconocida en el aire es un OVNI, estrictamente hablando. Lo que no podemos es equiparar tal palabra con “extraterrestres”. Son cosas distintas...
PRESENTADOR: Sí, ya, pero para facilitar la comprensión del telespectador medio, de ahora en adelante la expresión Ovni se entenderá como “nave alienígena”, y a lo demás lo llamaremos “fenómenos extraños”; si al público se le enreda demasiado puede no entender nada y cambiar de canal...
ADAMSKI: (dirigiéndose a Lippershey) No haga a la gente tan idiota. Todo el mundo sabe lo que significan esas siglas. De modo que no líe la madeja con tecnicismos y matizaciones superfluas. Vayamos al grano: ¿seres de otros planetas manejan esas naves? Yo digo que sí. Nada en la tierra puede realizar las “performances” que con toda facilidad afrontan estos artilugios. Nos enfrentamos a tecnologías que están a años-luz de la nuestra. Y si no somos capaces de comprenderlo, ¿cómo vamos a poder explicarlo?
FRESNEDA: Yo quisiera decir que también creo en la presencia de seres celestiales entre nosotros. Cuando era “contactado” vi sus naves en muchas ocasiones. Nos citábamos con ellos mediante la OUI-JA y ellos acudían a veces... Lo hacen para que estemos más dispuestos a aceptar sus mentiras. Son, como dice la Biblia acerca de Satanás. “los príncipes de los poderes del aire”, los grandes engañadores...
SERENA: No estoy para nada de acuerdo con ese señor. “Ellos” nos aman; y no imaginamos la paciencia infinita que tienen con nosotros. Y son buenos, irradian luz; en su presencia el corazón se llena de inmensa e indescriptible paz. Nos crearon hace millones de años; nuestro bienestar es lo que más les preocupa. Siempre han estado a nuestro lado...
ADAMSKI: Me gustaría que retuvieran las palabras de mi compañera: “Ellos han estado siempre con nosotros”. La Historia refleja que es abrumadoramente cierto...
LIPPERSHEY: Lo único que refleja la Historia es la persistencia de un mito único con múltiples facetas. Un mito cuyas raíces se asientan en la Prehistoria...
ADAMSKI: ¿Lo sabe por qué fue entonces cuando perdió su primer diente de leche? (risas entre el público)
LIPPERSHEY: Lo sé porque he leído libros, ignorante; me refiero a esas cosas cuadradas, con hojas, y un montón de letras que usted fabrica en serie. Pues, aunque no lo crea, los demás también escriben. Pase un día por la biblioteca y compruébelo...
ADAMSKI: Yo he leído más que usted, probablemente.
LIPPERSHEY: Sus palabras lo desmienten. Cualquier persona de cultura mediana reconoce en las manifestaciones artísticas y religiosas de los antiguos, los rasgos del fenómeno OVNI. Todo está en la mitología tradicional: los elfos y las hadas ya “abducían” gente antes de que existieran registros escritos; y se producían situaciones equiparables a las del “tiempo perdido” que refieren los secuestrados por OVNIs. Por otro lado, como Mehèust ha demostrado, el relato arquetípico del secuestro es un calco de los ritos de iniciación chamánica, a los que se añaden nuevos elementos extraídos de la literatura popular de ciencia-ficción de finales del siglo pasado y principios de éste. En cuanto a los avistamientos, lo único que ha cambiado ha sido la manera cómo se interpretan y el nombre que se les da. En la Biblia fueron famosos la visión de Ezequiel, el carro de fuego que se llevó a Enoch, la nube emisora de rayos y truenos que condujo al pueblo de Israel a través del desierto y que respondía al nombre de Yahvé; y en otras latitudes, las aves de los dioses sumerios, los dragones chinos, bolas luminosas en la Edad Media, los vimanas de la India (lean los “Vedas” y los “Uppanishads”: encontrarán en los libros sagrados más naves que todos los informes ufológicos desde Kenneth Arnold hasta nuestros días) Y podríamos hablar largo y tendido sobre la descripción mas extendida de los supuestos seres. Pequeños, grises, cabeza grande, ojos oblicuos... Ya en representaciones muy antiguas aparece este patrón (enseña una foto a la cámara) figura de la diosa madre balcánica, diosa-pájaro de cabeza enorme con una especie de anteojos. También se habla de gigantes: qué original; estos seres de luz, rubios y de altura desmesurada se parecen sospechosamente a los ángeles y las hadas... Es que todo es tan parecido que hasta de las armas y atributos de los viejos dioses quedan reminiscencias: a título de ejemplo, un informe que recabé en Brasil, el lugar con mayor tráfico aéreo de no identificados del mundo. Un campesino afirmó haber sido atacado por un ente que portaba un cilindro que disparaba rayos verdes. Y ¿qué es eso? Nada más y nada menos que el viejo mito del Rayo Verde, que se suponía era el secreto mejor guardado de los templos egipcios, capaz de rejuvenecer el cuerpo y hasta de resucitar a los muertos, cuya mistificación más conocida en época moderna es el rayo Vril de la Sociedad Golden Dawn, antecedente del esoterismo nazi... (gesto de hastío en el presentador y en el público, el regidor está haciendo señas para que corten)
PRESENTADOR: Bien, todo eso es muy interesante pero ha llegado la hora de hacer un pequeño corte publicitario; seguimos dentro de 18 minutos, hasta ahora, no cambien de canal.
(...)
Ya estamos de nuevo aquí. Por si se ha unido a la emisión ahora mismo le informamos de que hoy se debate la existencia de los OVNIs...
LIPPERSHEY: (saltando sobre la silla y levantando el dedo) ¡Eh! No se olvide de que yo tenía la palabra...
PRESENTADOR: (dubitativo) Bien, le dejaré que termine su discurso pero procure ser breve, por favor...
(El inglés habla y habla sin parar y atropelladamente para decir el contenido de dos tomos de enciclopedia en dos minutos. El presentador, nervioso; los participantes, irritados; el público, bostezando; y la audiencia en descenso.)
PRESENTADOR: (desesperado) Usted, señor Adamski, quería intervenir, ¿no es cierto?
ADAMSKI: Quisiera señalar que todo lo que ha dicho Lippershey me da la razón. Ha facilitado pruebas inequívocas de la actividad de seres de otros planetas sobre la tierra desde eras inmemoriales.
LIPPERSHEY: Usted toma por realidades lo que para mí son sólo relatos míticos.
ADAMSKI: Su empecinamiento no tiene parangón; escuchándole, uno pensaría que forma usted parte de ese gran contubernio planetario urdido por los gobiernos para ocultar la verdad.
LIPPERSHEY: ¡Calle tontaina! Los gobiernos no saben nada; o tal vez, saben tanto como usted, que ciertamente, no es gran cosa.
ADAMSKI: ¡Mentiroso, “debunker” ! ¿Quién le paga? ¿La CIA? ¿El MI6? Reconózcalo, el embajador británico en Arberia, Lord Townsend, un reconocido espía, es primo suyo.
LIPPERSHEY: Si mi primo es un espía (y seguro que sí lo es) bastante desgracia tiene ya el pobre.
MARDUR: Yo quiero hablar, aunque sea una palabrita...
ADAMSKI: Vergüenza le tenía que dar participar en una trama así...
LIPPERSHEY: Jamás he pertenecido al MI6. Soy demasiado inteligente como para que me admitan.
FRESNEDA: Oigan, si estos caballeros van a monopolizar el debate, yo me largo...
PRESENTADOR: Por favor, señores, dejan hablar a los demás; adelante señor Fresneda...
FRESNEDA: Nos estamos metiendo en disquisiciones bizantinas. Lo que interesa es preguntarse que quieren esos seres de nosotros. A mí eso es lo que más me preocupa. Porque esta inteligencia posee un marcado cariz fascista e incluso racista. Debemos estar en guardia contra el verdadero enemigo que se esconde detrás de estas máscaras. Los OVNIs existen, pero eso carece de importancia. Quiénes los ponen en el aire, eso sí que debería ser estudiado...
ADAMSKI: Hay muchos organismos interesados en hacernos creer que los OVNIs no vienen del cielo, pero no lo lograran, porque, por fortuna, la gente no es tonta...
LIPPERSHEY: Ya lo es usted por todos...
ADAMSKI: Si vuelve a insultarme le diré cuatro cosas que no le van a hacer ninguna gracia.
LIPPERSHEY: Nada de lo que usted diga puede hacerme gracia. Rectifico: eso de que soy un espía si que me ha parecido chistoso.
ADAMSKI: Usted lo ha querido Lippershey, (volviéndose con mirada huidiza a la cámara) Que se sepa que este tipo que se las da de caballero sin tacha acosa sexualmente a su secretaria.
LIPPERSHEY: ¿Quéeeeeee...?
ADAMSKI: Es un viejo rijoso y repugnante... A saber lo qué ha tenido que hacer la pobre para que no la despida...
LIPPERSHEY: ¡Canalla!
ADAMSKI: ¡Degenerado!
LIPPERSHEY: ¡Embustero!
ADAMSKI: ¡Chulo!
MARDUR: Pero, ¿hemos venido a que estos señores, por llamarlos de alguna manera, se saquen los trapos sucios o a hablar de OVNIs?
LIPPERSHEY: (levantándose para atacar) ¡Qué ganas le tengo Adamski!
ADAMSKI: Si no fuera porque es un anciano, le daría satisfacción.
LIPPERSHEY: Oh, no tenga ningún reparo por eso. ¡Perro cobarde!
ADAMSKI: ¡Me ha llamado perro!
LIPPERSHEY: Y usted a mí “acosador sexual”...
PRESENTADOR: Señores, cálmense; se están saliendo de madre. Recuerden que el tema del debate son los “hombrecitos verdes”...
ADAMSKI: No son verdes, no desinforme.
LIPPERSHEY: ¡Qué sabrá usted si son verdes o colorados!
FRESNEDA: ¡Menudo par de zoquetes! ; ¿es qué nadie les va a parar los pies?
TAURISMARIS: (soberbio) Esto es lo que pasa cuando se sustituye la ciencia por la superstición: que la ignorancia galopa.
ADAMSKI: Y a usted, ¿quién le ha dado vela en este entierro?
TAURISMARIS: ¡Quiere acallar la voz de la ciencia! ¿Tiene miedo de que la verdad acabe con su negocio, embaucador?
SERENA: Si insulta a mi amigo otra vez, le echaré una maldición garantizada por los poderes de la Gran Bruja que no se la quita de encima ni el cura de “El Exorcista”...
MARDUR: Al final no voy a poder contar cuando bajaron los extraterrestres de la cabeza de pera a la plaza de mi pueblo y me pidieron una cerveza: ustedes se lo pierden; era una historia muy entretenida.
PRESENTADOR: No, no; cuéntelo: tiene la palabra...
ADAMSKI: Y al señor Ciencia Oficial que no se le ocurra decir que era Venus dándose un paseo.
TAURISMARIS: No tolero que me hable en ese tono un seudocientífico de su clase. Usted y su amigo el Sir, me están hinchando las narices...
PRESENTADOR: (desesperación total y absoluta) Por Dios; dejen a Mardur referir su testimonio, que ustedes ya han hablado mucho. Adelante señor Mardur...
TAURISMARIS: Me niego a seguir escuchando estas mentiras acientíficas de boca de personas de bajo nivel cultural. Sólo la ciencia es verdadera. Nadie tiene derecho a discutir eso, así que no hablen más necedades...
(A partir de este punto los ánimos se fueron encrespando de tal manera que, antes de la conclusión del programa, ya se había formado en el estudio una batalla campal, en la que no faltaron el vuelo de objetos contundentes, las amenazas de muerte y las alusiones al planeta Venus, sin venir a cuento, pero efectuadas, eso sí, en un tono marcial.
El bochornoso espectáculo, ninguna rareza en la televisión arberiana alcanzó así los más altos índices de audiencia, y es de suponer que también los extraterrestres lo siguieron con atención, aunque al final, hasta ellos dudaron de su propia existencia, lo cual habla a las claras del carácter pernicioso de la tele...)
*****
Al terminar la noche Eva Lavalle estaba medio histérica; el debate le había puesto los nervios de punta, y especialmente, la desafortunada intervención de Adamski acusando, en público, a Sir Alex de cierto comportamiento nada bien visto. Su primera impresión sobre él no había fallado: “¿Es verdad, es verdad que te acosa?”, le chilló a su hermana, a la sazón, pálida como una muerta. Ariane dijo de manera rotunda que no; mas, ¿de qué servía aquella media verdad? Eva ya había formulado su juicio. “No te entiendo; ¿por qué sigues trabajando para él? Lo aguantas por gusto. No tienes porque dejar que ese individuo te humille...” “No te engañes, Evita”, dijo Eduart “A nuestra Arianette le encanta que la cortejen; está tan necesitada que le vale hasta el cumplido de un setentón. Siempre te dije que era un poco pervertida...” “Mi hermana, ¿una pervertida? No, no; debe de estar enferma. Los disgustos del pasado le han dañado el cerebro...”
Ariane escuchaba la conversación con la serenidad de ánimo que caracteriza a los espíritus golpeados por la adversidad: con la repetición de los martilleos, hasta la piel de un sentimental acaba por endurecerse. No le importaba lo que expresaran; era lo de siempre; le dolía el tono, que también era el siempre pero envilecido con matices de histeria, tan desagradables, que sus oídos querían contrariar a la naturaleza, cerrándose sobre sí mismos. Eva decía que Lippershey era un canalla, y Eduart, acusaba a Ariane de fresca, por pretender pasar un fin de semana con un canalla; no era el comportamiento que se esperaba de una madre de familia decente. Pero como Ariane no respondía a la provocación; y Eva no se atrevió a prohibirle poner en marcha su deseo, entendió que seguía en pie su permiso para ir a la fiesta. ¡Permiso! ¡Si tenía casi cuarenta y cinco años!; para Eva, no obstante, sería una niña eternamente...