The Human Stain
Dirección: Robert Benton
Guión: Nicholas Meyer; basado en la novela de Philip Roth.
Países: USA y Alemania. 2003.
Duración: 106 minutos
Reparto:
Anthony Hopkins (Coleman Silk), Nicole Kidman (Faunia Farely), Ed Harris (Lester Farely), Gary Sinise (Nathan Zuckerman), Wentworth Miller (Coleman joven), Jacinda Barrett (Steena Paulsson), Harry Lennix (Sr. Silk), Anna Deavere Smith (Sra. Silk), Clark Gregg (Nelson Primus), Lizan Mitchell (Ernestine).
Paseo en coche
Argumento:
Nathan Zuckerman (personaje habitual en la obra de Philip Roth) relata la vida de su amigo Coleman Silk a partir del accidente que sufren éste y su acompañante, Faunia Farely.
Comentario:
Contada desde el punto de vista de Nathan, éste relata tanto la historia de su amigo como sus propias impresiones (y a veces fantasías) sobre sus circunstancias.
Así, mientras escribe la novela que será un homenaje a Coleman, el escritor habla también de sí mismo. Algunas de las escenas que rememora no se las ha podido contar nadie, ni siquiera la hermana de su amigo o Lester Farely, por lo que recurre a su imaginación, a veces romántica, para plasmar ese monólogo de Faunia con un cuervo o su opinión de que Silk le contó a la joven su secreto.
Amigos
Todos los personajes de la película: Coleman, Faunia, Nathan y Lester, son seres solitarios, traumatizados, con un pasado de secretos y tragedias.
Nathan, que transcribe las vidas de otros, vive en una cabaña, alejado del mundo y la realidad, aislado voluntariamente, sin escribir ni vivir, hasta que conoce a Coleman y éste le hace confidente de su vida.
Silk es un hombre que se ha reinventado a sí mismo hasta convencerse de que el pasado no existió. Despedido absurdamente cuando estaba a punto de jubilarse por un comentario (“oscuros fantasmas”) calificado de racista por estar dirigido a dos estudiantes negros a quienes no conocía, se niega a demostrar que no lo es.
Es entonces, al final de su vida (y en un paisaje igualmente invernal), cuando conoce a Nathan y Faunia.
Nathan
De pronto Coleman parece erigirse en salvador. Saca a Nathan de su hibernación dándole un tema de que escribir y se enamora de Faunia (‘Este no es mi primer amor, no es mi gran amor, pero es mi último amor’), igualmente reticente a abandonar su sufrimiento.
Decidido a vivir su última oportunidad, Coleman ignora las amenazas de Lester, ex marido de Faunia (veterano de Vietnam que padece estrés postraumático), aparente villano que oculta a un ser tan atormentado y solitario como los demás.
En apariencia se trata de contar lo que es capaz de hacer una persona para sobrevivir y ser libre. Coleman se reinventa a sí mismo renunciando a su pasado, vida y familia. Quizá por eso no intenta defenderse de la acusación de racismo, pese a tener un argumento aparentemente incuestionable sobre su inocencia. Personalmente me da la impresión de que no habla porque la acusación es cierta.

Lamentablemente la película falla por todas partes.
Los flaskbacks al pasado de Silk (otra de esas cosas que no puede conocer Nathan) parecen un pegote, aunque sirven para mostrar cierto retorcimiento de su personalidad. De joven presenta a la novia a su madre y en la actualidad invita a Nathan a cenar con él y Faunia sin decírselo, como si deseara observar sus reacciones y poner a prueba lo que sienten por él.
Sin embargo, el mayor fallo está en la elección del reparto. Es difícil creer que Kidman se sienta físicamente interesada por Hopkins, aunque se pueda justificar como la atracción de dos almas doloridas.
Bailando
Además ella, descrita por Roth como una mujer de bajo nivel cultural, casi analfabeta, está demasiado bella, resplandeciente, dificultando más aún la credibilidad del improbable romance, a pesar de ser precisamente Kidman y Harris los que parecen más comprometidos con sus personajes y realizan las interpretaciones más intensas y conmovedoras.
Hopkins parece ajeno a todo y Sinise (en la novela ambos de la misma edad) demasiado distante en su papel de cronista y forzado en esa escena de baile reticente con Silk también presente en el libro.
Así, la película, como la obra original, resulta fallida, algo pretenciosa y artificial, cuyas buenas intenciones se difuminan entre demasiados fallos de todo tipo.
Otro artículo sobre La mancha humana en este blog
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