Match Point
Dirección y guión: Woody Allen.
País: Reino Unido.
Año: 2005.
Duración: 123 min.
Género: Drama.
Interpretación: Jonathan Rhys Meyers (Chris Wilton), Matthew Goode (Tom Hewett), Emily Mortimer (Chloe Hewett Wilton), Scarlett Johansson (Nola Rice), Brian Cox (Alec Hewett), Penelope Wilton (Eleanor Hewett), James Nesbitt (Detective Banner), Alexander Armstrong (Sr. Townsend), John Fortune (John), Ewen Bremner (Inspector Dowd).
Producción: Letty Aronson,
Argumento:
Un tenista alejado del circuito profesional entra a trabajar en un exclusivo club de tenis como profesor. Allí conoce a un joven de elevada posición social, el cual le presenta a su hermana. Pronto, el chico empieza a salir con la joven y a establecer con ella una relación formal, encaminada el matrimonio. Pero un día conoce a la novia de su futuro cuñado y se siente irremediablemente atraído por ella…
Comentario:
Película de Woody Allen, que si no me lo llegan a decir pues no hubiera notado mucho su autoría. De acuerdo que son sus mismos temas de siempre, especial el del deseo sexual y la dificultad de manejarlo convenientemente, pero por ejemplo, en esta película no hay humor, dejando aparte las ironías del argumento.
Jugador de tenis venido a más...
Se trata de un drama que se inicia casi como descripción de costumbres de una determinada capa social, se transforma en historia de pasión y adulterio, y, hacia el final, realiza un sorprendente giro argumental, que la introduce de lleno en el campo del género policial o de crímenes.
Mala suerte, es la novia de mi fututo cuñado, argggg
El inicio es algo lento, y muy costumbrista. Se diría que en los primeros minutos el director hace una profunda disección de la clase alta británica. A través de la mirada de un joven de clase proletaria nos adentramos en un mundo de cacerías, mansiones descomunales, fiestas de sociedad, tiendas de lujo, que fascina por su espectacularidad. Vemos cómo poco a poco y paralelamente a su noviazgo con la hija de la familia, los padres de ella lo van colocando en puestos de mayor relevancia, regalándole pisos alucinantes, etc, contado todo con cierta frialdad, casi británica, muy acorde con el mundo retratado.
Amistades beneficiosas...
Cuando estalla la pasión entre él y la futura cuñada, una americana, actriz sin mucho éxito, empieza la parte más interesante de la película, donde se observa el contraste entre el lujo frío de su esposa y el deseo hacia una mujer que vive de alquiler en un barrio no muy recomendable y representa su alivio furtivo y no comprometido. Esta relación, creará el conflicto final con su terrible resolución.
El adulterio es lo que tiene...
El guión resulta algo tópico en la descripción de situaciones y personajes: así pues, la esposa es una mujer con la cual las relaciones sexuales se limitan a su interés por quedarse embarazada, es decir, a algo mecánico; por el contrario, la amante es apasionada. Vamos, que se trata de la historia más vieja del mundo, contada de nuevo: el dilema entre elegir el deseo y la pasión sin dinero o la costumbre y el aburrimiento pero con una situación muy acomodada. Eso sí, se refleja muy bien la lucha interior del personaje principal, subrayada por sus lecturas anteriores (se muestra que lee algunos libros de Dostoievsky, en especial “Crimen y castigo”, un guiño culto y literario). También hay alguna incongruencia en la descripción de personajes: la actriz se muestra sofisticada y desenvuelta al inicio, casi una mujer fatal; luego se transforma en una chica vulgar e histérica... Hum, no sé, no sé...
El objeto del deseo...
Otra referencia, en este caso cinematográfica, es Hitchcock con el asunto del crimen perfecto. La escena de los asesinatos recuerda mucho al cine del director británico, tanto en su planificación como en su esencia.
La esposa le da lujooooo...
A pesar de todos estos lugares comunes que se recogen en la película, hay también algún detalle de guión bastante logrado, como la referencia a la importancia de la suerte en la vida, mucho más valiosa casi que el talento u otras virtudes, ejemplarizada en la pelota de tenis que roza la red y puede caer a un lado u otro en la pista, provocando así la victoria o la derrota del jugador. El protagonista, como voz en off nos revela su fe en la suerte, y al final, en una escena similar a la de la pelotita de tenis, pero con otro objeto, se realiza la demostración de su tesis. Muy ingenioso.
Estos polis tampoco contaban con la "suerte"...
Las interpretaciones son ajustadas, y la realización, bastante buena, tanto que salva un guión no demasiado original con imágenes poderosas y de gran puesta en escena. Aunque también haya alguna un poco ridícula como el primer revolcón del adúltero y su amante, bajo la lluvia en un campo de cereales, algo incómodo…
Hombre, esperad a casa...
Resulta bastante curioso que un director americano haga este retrato tan despiadado del capitalismo, la riqueza y la alta sociedad inglesa, donde la pasión se queda reducida a un hecho transgresor pero controlado, que no altera las buenas formas.
Woody, el autor.