Willard
Dirección: Glen Morgan
Guión: Glen Morgan; basado en el libro 'Ratman's Notebook' de Stephen Gilbert.
Música: Shirley Walker.
Fotografía: Robert McLachlan.
País: USA. 2003.
Duración: 100 min.
Reparto: Crispin Glover (Willard Stiles), R. Lee Ermey (Frank Martin), Laura Elena Harring (Cathryn), Jackie Burroughs (Henrietta Stiles), Kim McKamy (Srta. Leach), William S. Taylor (Sr. Garter), Gus Lynch (George Foxx); Laara Sadiq (Janice), David Parker (Detective Boxer), Kristen Cole (Dr. Bludworth) Bruce Davison – en foto (Alfred Benjamin Stiles).
Argumento:
Willard, un treintañero con dificultades de comunicación que vive con su madre y es continuamente humillado en su trabajo, descubre que su sótano está lleno de ratas, que son inteligentes, que se puede comunicar con ellas, y que están dispuestas a hacer cualquier cosa que les pida...
Willard duerme con Sócrates...
como se entere su madre...
Comentario (todo spoilers):
En ocasiones la valoración y/o disfrute de una película puede depender de la predisposición a ver más allá de lo que parece.
"Willard" parece venderse como una historia de terror, con montones de ratas de aspecto desagradable atacando a personas por orden de un protagonista muy rarito, de esos tímidos, acomplejados, con dificultades para comunicarse, con una madre medio loca que le acerca al Norman Bates de "Psicosis" (Psycho, 1960), que se lanza a una orgía de muerte y destrucción.
Si es lo que se espera es casi seguro que decepcionará.
Alfred Benjamin Stiles sigue presidiendo su hogar
Sin embargo, si se hace un esfuerzo de voluntad y se admite que no se trata de una película de terror sino de un drama psicológico la cosa cambia sustancialmente.
Willard vive con su madre enferma, que le produce asco, miedo, anhelo de amor y aprobación y culpabilidad a la vez, en una enorme mansión que conoció tiempos mejores, anclada en los setenta (el mobiliario así lo indica) y habitada tanto por la madre presente (en el piso de arriba) como por el padre ausente (fallecido por suicidio), que se adueña del piso bajo con la sola presencia de la caja de sus cenizas y una fotografía (Bruce Davison, que protagonizó la película original en 1971, a saber si le pagaron por poner sus fotos) que parece perseguir al trastornado joven, a quien no le queda otra que refugiarse en el sótano.

Lo que más quiere Willard, su madre y "Sócrates"
La casa sería una representación de Willard, cuyas partes más visibles están dominadas por sus progenitores, siendo la parte más baja, oculta, el refugio del protagonista y la representación de su psique atormentada.
En este lugar atestado de cosas viejas e inservibles, reliquias del pasado, aparecen un buen día las ratas, que serían los deseos, miedos, frustraciones etc del protagonista cobrando vida y sirviendo de excusa para que lleve a cabo lo que desea sin sentirse culpable por ello.
Toda persona tiene características positivas y negativas, y en Willard se manifiestan en dos ratas muy diferentes.

Dispuesto a vengarse
Una de ellas, blanca, pequeña, inteligente, a la que bautiza como "Sócrates" (quizá busca un mentor), representaría tanto lo mejor del protagonista como lo que desearía ser, mientras la otra, enorme, marrón, igualmente inteligente, "Big Ben" da vida a todo aquello que no se permite expresar, el odio, el rencor, el deseo de hacer daño... Además de ser llamada por el segundo nombre del progenitor del protagonista.
Willard descubre que las ratas no sólo son inteligentes, sino que le comprenden y le obedecen (a fin de cuentas serían parte de él), por lo que pronto las entrena, como si de un número circense se tratara, para llevar a cabo en su lugar la venganza (destrozando el coche del que se siente orgulloso) sobre un jefe, Frank Martín, que le humilla constantemente y al que culpa del suicidio paterno, sin tener que mancharse las manos.
Mirando la foto de papi que preside el salón
entre la urna de sus cenizas y un reloj
Aunque es "Big Ben" quien lleva a cabo el trabajo sucio, Willard prefiere a "Sócrates", la rata sofisticada y civilizada, lo cual crea una relación de rivalidad, envidia y odio entre ambos animales, como si la mente del protagonista se disociase en dos partes opuestas que quieren crecer y contar con su aprobación, tomar el control de su personalidad.
Esta disociación se muestra ampliamente mediante las diferencias que hace el protagonista entre ambos animales, mimando al primero y despreciando al segundo.
"Sócrates" es su único amigo, quien le impide que siga los pasos paternos suicidándose, "Big Ben" es la parte "maligna" que lucha por hacerse con el control de Willard (su mente, sus decisiones), y propicia tanto el final de la madre como la rebelión de resto de las ratas, quienes le obedecen y se adueñan de la casa, de la vida, pasado y recuerdos del protagonista, incluida la habitación donde el joven guarda todos los recuerdos del fallecido Alfred.

Ya no hay vuelta atrás
Durante la mayor parte de la película, Willard utiliza a "Big Ben" para que realice el trabajo sucio, al tiempo que rechaza la invasión del dormitorio que comparte con "Sócrates" o intenta tapiar los agujeros por los que la rata accede una y otra vez a su presencia, buscando aceptación y reconocimiento. La parte "mala" intentando dominar a la "buena", trascender el subconsciente del joven, obligarle a reconocer lo que está haciendo y que disfruta con ello.
Poco a poco las cosas se complican, puede perder la casa, invadida por las ratas, es despedido de su trabajo, rechaza el intento de mostrarse amistosa de su compañera de trabajo Cathryn, con quien no sabe cómo comportarse. Es significativo que ella le regale una gata ("Scully", ejem, como la protagonista de "Expediente X", algo querrá decir), violentamente rechazada por "Big Ben" y el resto.
Cathryn va de redentora, y la mamá de cuerpo presente
En este punto, el jefe de Willard intenta quedarse con su casa (su identidad), le despide del trabajo (la fábrica que perteneció a la familia Stiles) y mata a "Sócrates" (lo único que contenía su violencia) ante él sin que se atreva a defenderle, y se desencadena el drama.
En una secuencia que vuelve a homenajear a Hitchcock, ahora "Los pájaros" (The Birds, 1963), con ratas que van apareciendo a cada vistazo al sofá del despacho de Martin, Willard pierde todas sus inhibiciones y se enfrenta a su jefe, a quien acusa de haberle quitado todo y obligarle a odiarse a sí mismo, hasta ese momento, en que comienza a gustarse.

Frank Martin puede pagar caro humillar a Willard
Con la eliminación de Martin, Willard, que no es un psicópata, se siente satisfecho y quiere retomar su vida, para lo que necesita acabar también con las ratas que personifican esa parte de sí mismo que ha empezado a gustarle y que han invadido la casa, resistiéndose a desaparecer, para lo que se enfrentan a su propio creador, que sólo tiene una opción.
En un final que recuerda el de "Psicosis", Willard, internado en un manicomio, finge mansedumbre hasta quedarse solo… con "Sócrates", que ha regresado, en un ambiguo simbolismo del triunfo de su lado bueno, a quien asegura que deben esperar su momento...
Willard y "Sócrates"
Crispin Glover realiza una interpretación sobrecogedora, ayudada por los inquietantes primeros planos de su rostro, tan cercanos que muestran todas las emociones del personaje sin necesidad de hablar, desde las lágrimas que derrama por Henrietta o "Sócrates" hasta los temblores de odio y violencia contenida, una cercanía que llega a distorsionar sus facciones.
Nota: En la película se muestran escenas de violencia hacia los animales, por lo que no es recomendable para personas sensibles.
Fotos de "Willard"

"Big Ben" siente celos de "Sócrates" porque duerme con Willard
Por fin tiene amiguitas con quienes jugar
Crispin Glover dirigido por Glen Morgan
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