El Cultural -Magazine de El Imparcial

lunes, 09 de octubre de 2006

Drácula (1958) por la Condesa Beltane (Capítulo III)

Capítulo III


(sigue...)

Dracúla, cartel oriental



Una vez que Lucy corre hacia su tumba, Arthur va tras ella desentendiéndose de la niña, que asustada se había ido a la otra punta del cementerio. Menos mal que está ahí Van Helsing y quitándose el abrigo se acerca hacia ella, se lo pone y amablemente le dice que pronto se irán a casa, le da el crucifijo y le comunica que pronto amanecerá.

Una vez dentro del panteón, Van Helsing encuentra a Arthur observando atónito a su hermana, que duerme en su sarcófago con la marca del crucifijo bien visible sobre su frente.El doctor le comunica que si ha leído el libro recordará el capítulo de la mujer que Drácula tenía en el castillo y que al acabar con ella, busca vengarse y por eso ha elegido a Lucy porque debe suplantar a esa mujer; había estado vigilando la tumba desde que fue enterrada, pero era esa noche cuando había salido por primera vez y quiere seguir observando para que le conduzca a Drácula. Sin embargo, Arthur no está dispuesto a permitirlo y prefiere que se sea destruida, Van Helsing accede de mala gana pero antes llevan a la niña a su casa, mientras el doctor se dispone a hacer uso de la estaca y el martillo. A Arthur le entran dudas pero el doctor le asegura que esa no es su hermana, sino un ser poseído y corrompido por el mal. Entonces Arthur se hace a un lado y Van Helsing coloca la estaca sobre el cuerpo de Lucy y le asesta un primer golpe con el martillo. En ese momento, Lucy empieza a gritar de dolor y a retorcerse mientras la sangre brota de la herida; llega el segundo golpe, Lucy sigue retorciéndose y, por fin con el tercer golpe, cesan los gritos, la sangre ha salpicado la mano del doctor que al avanzar hacia Arthur se la limpia con un pañuelo. Esta escena significaría un antes y un después para el cine de terror, puesto que introduce varios elementos muy importantes: la espectacularidad de la sangre, elemento que en anteriores películas sólo se insinuaba y que ahora se pone totalmente de manifiesto, así como la muerte del vampiro, donde antes acontecía como un diluir casi inmaculado. El caso es que tanto con la vampira del castillo, como con Lucy, su muerte se produce de forma violenta y desgarradora, ambas gritan y se retuercen de dolor, sólo que en el caso de Lucy vemos como la estaca penetra en su pecho y empieza a brotar de forma abundante.

Cuidadín con esas cositas que se claaavaaaaaaan
Atravesada por una estaca (Valerie Gaunt)


Arthur se niega a ver cómo ha quedado su hermana, pero el doctor insiste amablemente y lo conduce hacia el ataúd, ahora la cosa a cambiado, Lucy aparece con la frente inmaculada y con expresión de paz.

Nos vamos del cementerio para situarnos en la habitación de Van Helsing. Arthur se encuentra sentado repasando el diario de Harker, y Van Helsing sirviendo dos vasos de coñac (supongo), mientras discurren sobre la forma de darle caza al conde. Sobre esta discusión hay algo bastante curioso: a Arthur le suena que los vampiros pueden llegar a convertirse en otros animales, como murciélagos o lobos; sin embargo, el doctor lo desmiente argumentando que es un error bastante usual, pero que no se ha dado ningún caso conocido. En esta película Drácula no llega a convertirse ni en niebla, ni en murciélago, ni en lobo, pero en las posteriores películas de la Hammer, la metamorfosis en murciélago y niebla serán bastante habituales. De hecho, en la segunda película que hiciera Peter Cushing como Van Helsing, en "Las novias de Drácula", el vampiro, que no es Drácula sino un tal barón Meinster, se convierte con bastante frecuencia y por cierto le da bien dada la lata a nuestro doctor; en lo que efectivamente no llega a convertirse durante toda la serie es en lobo, supongo que sería por el presupuesto o ciertas dificultades que pudiera acarrear. Lo cierto es que historias de vampiros hay muchas, y cada autor define a sus vampiros de forma distinta, sobre todo los modernos, que parecen pasar de crucifijos, ajos, murciélagos y lobos, y se les ha de combatir de otra forma, como el caso de los creados por Anne Rice, cuyos seres son prácticamente indestructibles para un ser mortal. Sin embargo, la tradición o autores más clásicos como el caso de Stephen King, en El Misterio de Salem´lot o Stoker que es el caso que nos ocupa, nos presentan a los vampiros que todos conocemos, transformándose en niebla, lobo o murciélago, sobre todo los de Stoker; porque creo recordar que King no les da esa facultad. En fin que tenemos vampiros de todos los gustos y las reglas no son fijas, si bien todos tienen un denominador común, beben sangre, viven muchos años y odian la luz del sol que los deja bien tostaditos.

Van Helsing
Peter Cushing, sabe todo sobre los vampiros...


Mientras repasan estos temas, Van Helsing recuerda el incidente que protagonizó cuando, nada más llegar al castillo salió un carruaje transportando un ataúd: el nene que no es tonto, sospecha que se trataba de Drácula y que se encuentra instalado si no en la ciudad, sí en un lugar cercano y que la forma de averiguar el paradero, puede ser yendo al registro de la frontera.

Ponen manos a la obra, ya han de sobornar al encargado para que les dé la información: el ataúd ha ido a parar a una funeraria. Pero, mientras tanto, Mina ha sido citada en esa misma funeraria por Drácula, que valiéndose de un mensajero, comunica que su marido la estaba esperando allí, lógicamente cae en la trampa y se encuentra con una sorpresita.

Regresan a la casa de los Holmwood, cuando terminan de desayunar para ir hacia la funeraria, Arthur le pide a Gelda, la criada, que avise a su mujer para despedirse de ella. Pero al volver le comunica asustada que la señora no se encuentra en su dormitorio; en ese momento, Mina aparece por la puerta de muy buen humor y le dice que hacía tan buen tiempo que fue a dar una vuelta,(sí, sí...) Su marido se queda conforme y le comunica que estarán fuera todo el día pero que volverán a la mañana siguiente. Le da un beso en la frente y ella no deja de sonreirle, pero al cerrar la puerta, la mirada de Mina guarda cierta complicidad, oculta algo que todos sabemos, además no deja de ocultar su cuello con el abrigo.

Terence Fisher
El director de la película, ya iba siendo hora de que viéramos su cara...


Una vez que Arthur y el doctor llegan a la funeraria, se encuentran con un personaje bastante singular: es el encargado del negocio y está interpretado por un actor, Miles Malleson, que aparece en varias obras de Fisher y le aporta el toque cómico; si mal no recuerdo, aparece en "La maldición de Frankestein", "Las novias de Drácula", "El perro de los Baskerville" y a lo mejor se me escapa alguna más. Pues bien, cuando les conduce hacia el lugar exacto del ataúd descubren con sorpresa que ha desaparecido; el escondite de Drácula ha cambiado, se tendrán que calentar un poco más la cabeza.

(continuará...)

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