mi?rcoles, 01 de noviembre de 2006
Capítulo IV


Cartel de Drácula


(sigue y último...)


De nuevo se encuentran en el salón de los Holmwood. Mina hace costura y Arthur y el doctor a sus espaldas, revisan un mapa sobre la zona. Deciden que un cementerio abandonado podría ser uno de los escondites del conde y se disponen a partir otra vez, pero antes de eso Arthur decide entregarle a su esposa un crucifijo para protegerla. Ella al principio no quiere, se muestra asustada pero por la insistencia de su marido accede y al extender la mano y tener el contacto del crucifijo, se levanta, grita y se desmaya, cuando ambos caballeros se abalanzan sobre ella, Van Helsing abre la mano que sostiene el crucifijo y al retirarlo descubren la quemadura que la cruz ha provocado.

Ya no van a ningún sitio: el problema parece que lo tienen más cercano; han dejado a Mina en su habitación. Mientras bajan las escaleras, Arthur empieza a lamentar no haber hecho caso al doctor y haber dejado que Lucy les condujera hacia el conde, pero Van Helsing le dice que no es tiempo de lamentarse y que pueden salvar a Mina; deciden montar guardia en el exterior de la casa, vigilando todas las entradas y salidas y así lo hacen, pero nos encontramos con una sorpresita: en el interior de la casa, Mina mira por la ventana de su cuarto para después salir de la habitación, se detiene ante las escaleras y ve a alguien, sí, se trata del conde que la mira sonriente y avanza hacia ella; ella retrocede hacia su cuarto y lo mira con una mirada mitad deseo mitad repulsión, siente miedo y alegría al mismo tiempo, es lo que los vampiros de la Hammer provocan en sus víctimas y lo que en cierto modo se siente hacia los vampiros, son seres que atraen, pero que a la vez repelen por su propia naturaleza que significa vida y muerte, la idea de vivir para siempre, es algo muy atrayente para el ser el humano, pero no es una vida plena, está gobernada por la muerte, puesto que se vive a través de otros/as y el vampiro es un ser que ha tenido que morir para ser lo que es.

el vampiro ha sido descubierto
Christopher Lee, como Drácula


Drácula entra en la habitación, cierra la puerta y avanza lentamente hacia Mina sin dejar de sonreir; ella está sobre su cama respirando apresuradamente con esa mezcla de terror y placer que experimenta ante el conde y él sin más preámbulos empieza a besarla y acariciarla hasta que llega al cuello y todos nos figuramos lo que pasa, mientras que el pardillo de su marido sonrie satisfecho desde el exterior pensando que su mujer está a salvo. Una vez que entran de nuevo a la casa, Van Helsing comunica ilusamente que Mina está a salvo,(je,je,je ahora que el conde ha terminado, por supuesto). Arthur le pregunta qué tiene pensado hacer y este le dice que si no le importa pasará el resto de la noche en la casa. Arthur asiente y va a traerle una manta de su dormitorio: es entonces cuando descubre el pastel; Arthur grita el nombre de su esposa y el doctor acude rápidamente, para descubrir a Mina tirada sobre su cama, con las heridas del cuello abiertas y un hilo de sangre sobre las mismas.

Hum, qué está haciendo eseee
Drácula actúa


Van Helsing entonces hace uso de sus conocimientos médicos y realiza una transfusión de sangre, tomando como donante al señor Holmwood; la transfusión es una práctica muy utilizada en la obra de Stoker, la utiliza Van Helsing para intentar salvar a Lucy. Este episodio de las transfusiones que realiza el doctor en la obra llega a tomar un tono cómico, puesto que por muchas transfusiones que se la hacía a la pobre mujer, siempre acababa el conde por beneficiarse. Menudo cachondeo se tenía que traer el tío, ya que le donaron sangre de Arthur, el doctor Seward, el señor Morrys y hasta el doctor Van Helsing.

Pero volviendo a la peli, una vez que el doctor termina, le ordena a Arthur que tome vino y la criada que le ponga unas gasas con colonia, al salir Arthur lo está esperando. Van Helsing se sienta en un sillón y se empiezan a devanar los sesos sobre la forma en que entró el conde en la casa; sale la criada y Arthur le ordena que vaya a la bodega y le traiga vino para el doctor, pero la mujer se niega porque teme desobedecer a la señora, puesto que le prohibió bajar a la bodega; entonces Van Helsing se espabila y cae en la cuenta: este es otro puntazo de la película, Drácula se encontraba oculto en la propia casa. Rápidamente se incorpora y corre hacia la bodega, y efectivamente el ataúd de Drácula se encuentra allí; corre hacia él, abre la tapa: vacío, pero en ese momento el conde aparece por la puerta y al verlo cierra la puerta con llave. Entonces Van Helsing pone el crucifijo en el ataúd, esto lo hace porque el vampiro tiene que descansar en la tierra, esta tiene que ser o bien de su propia tumba o del país del que sea originario; de hecho, en la película, aunque descansa en un ataúd, dentro del mismo hay tierra, la tierra para este vampiro es algo esencial, porque le permite el descanso, si nos remontamos de nuevo a la obra de Stoker, el conde transporta varias cajas de tierra.

El doctor corre hacia la puerta empieza a aporrearla y a llamar a Arthur, quien al ratillo le abre; sin mediar palabra se precipita hacia la habitación de Mina, en ella está la criada histérica, el doctor la zarandea y le obliga a decir que ha pasado: se la ha llevado Drácula.

Marchan entonces a toda velocidad en un carruaje hacia el castillo de Drácula, pero antes de llegar, Drácula que también se había dado a la fuga en otro carruaje, ha cavado un hoyo en el suelo, a la entrada del castillo, donde se dispone a enterrar con vida a Mina. Esta, al ser arrojada de mala manera, al más puro estilo de un saco de patatas, se despierta y empieza a gritar, pero el conde no se detiene y empieza a echarle tierra. No le echa mucho porque llegan los otros dos; entonces arroja la pala y se precipita al interior del castillo, Arthur corre hacia su esposa y Van Helsing hacia Drácula, acontece ahora el final más espectacular de todas las versiones que se hayan hecho del mito.

Cruz improvisada contra el vampiro
Haciendo la cruz


Drácula corre como alma que lleva el diablo, hacia la biblioteca. Van Helsing corre tras él, no sabe muy bien hacia dónde ha ido, pero no le llega a engañar del todo: corre hacia la biblioteca y lo encuentra allí tratando de bajar por un trampilla que había oculta tras una alfombra. Al verlo, suelta la trampilla y se dirige hacia el doctor; empiezan los dos un forcejeo que termina tumbando al doctor frente a la chimenea. Ante los fuertes dedos del vampiro, pierde la conciencia; el conde con una sonrisa triunfal se inclina hacia el cuello de su enemigo pero este despierta y lo echa para atrás incorporándose otra vez. Empieza a analizar la situación y cae en la cuenta que ha amanecido. Sin un segundo que perder, se sube a la larga mesa que recorre la habitación y se tira hacia las cortinas dando lugar a que la luz del sol penetre en la habitación. Esto pilla al conde de sorpresa y los rayos le caen sobre una pierna que hace que no se pueda incorporar: comienza ahora la agonia del conde, que empieza a chillar y luchar por sobrevivir, pero el doctor no está dispuesto a permitirlo: coge dos candelabros de la mesa y forma una cruz que al mostrarla al vampiro lo hace retroceder hacia la luz solar. Vemos como Drácula empieza a agonizar convirtiéndose en una masa informe, hasta quedar completamente reducido a cenizas. Es aquí donde debemos remontarnos al Nosferatu de Murnau, donde el vampiro ante la luz solar se disuelve limpiamente, y al Drácula de Browning, donde no se nos explícita la muerte del vampiro, simplemente se nos muestra a Van Helsing dirigiéndose hacia el ataúd de Drácula y a Mina gesticulando cuando se oye el gruñido del conde. Con respecto al libro, digamos que para mi también lo supera en espectacularidad, ya que Drácula también desaparece de una forma rápida y fugaz. Y este pedazo de final se le debe en gran parte a Peter Cushing, ya que el final preparado no le terminaba de convencer. Por lo visto, el vampiro debía morir ante la visión de un crucifijo, y el señor Cushing, estaba acostumbrado a participar en películas con finales más espectaculares, lo que le llevo a proponer este final, que como vemos fue muy bien aceptado.

La muerte de Drácula
El final del vampiro


Y como guinda final, observamos la mano de Mina, la imagen de la cruz desaparece. Arthur se la besa y sonrientes miran al castillo, mientras en el interior, en la biblioteca, Van Helsing mira a través de la ventana, se pasa una mano por la cabeza mientras observa lo que queda de su enemigo, se nos acerca hacia el detalle de lo que fuera la mano de Drácula, la ceniza es movida por el viento que entra por la ventana, ya sólo queda sobre el suelo la ropa y el anillo.

FIN


Esto es de oscar. Visto todo el extenso comentario que he hecho, sólo me queda añadir, que sobre esta película se han dicho y se dirán muchas cosas. Para mí y no sólo para mí sino para muchos/as, es la mejor película que se ha hecho sobre el mito tal y como dije en un principio. Ha significado un antes y un después, pero aún así hay quienes prefieren unas u otras versiones. Sobre gustos no hay nada escrito: actualmente se reconoce más la película que realizara Browning en el 31; mientras que a la obra de Murnau se le considera una obra maestra del impresionismo alemán. No digo en absoluto que no lo sea: la obra de Fisher, tiene fallos, puede gustar más o menos. Fue rodada de una forma precipitada y con un presupuesto escaso, pero ello no le quita sus virtudes, que las tiene, como he intentado demostrar. No pretendo afiliar a todo el mundo a una misma causa, pero si recomiendo encarecidamente, que si tienen oportunidad de ver esta gran película, la vean, disfruten y luego decidan cual es la que más les ha llenado.
Escrito por reginairae @ 0:39  | Cinefilia
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Escrito por Irene
viernes, 20 de abril de 2007 | 22:20
Esta pelicula es una joya del cine la mejor adaptación de Dracula por lo menos para miFlash