Danny The Dog / Unleashed
Dirección: Louis Leterrier
Duración: 103 min, Francia, USA, Reino Unido y China
Guión: Luc Besson
Producción: Luc Besson, Jet Li y Steve Chasman
Música: Massive Attack
Fotografía: Pierre Morel
Interpretación: Jet Li (Danny), Morgan Freeman (Sam), Bob Hoskins (Bart), Kerry Condon (Victoria), Michael Jenn (Wyeth), Vincent Regan (Raffles), Dylan Brown (Lefty), Tamer Hassan (Georgie), Carole Ann Wilson (Maddy), Jaclyn Tze Wey (Madre de Danny).
Argumento:
Danny ayuda a recaudar impuestos al gangster Bart. Con una correa al cuello, mata a los morosos a una señal de su amo. Pero, tras un accidente de tráfico, el esclavo huye y, gracias a su fascinación por los pianos, se encuentra con Sam, que le lleva a su hogar y le hace descubrir que hay vida fuera de su jaula y lejos de los maleantes.
Danny es un esclavo
Comentario:
Película violenta y terrible que trata de la esclavitud de un hombre, sometido desde niño a los designios de un maleante que le ha entrenado de tal manera que al ser liberado de su collar de perro mata sin compasión ni remordimientos.
El condicionamiento de Danny como asesino despiadado es tan tremendo que es difícil analizarlo con distancia. Sin embargo, en la película, su comportamiento asesino se ve banalizado al ser las peleas y asesinatos coreografiados como un ballet, con saltos espectaculares e increíbles que más parecen querer dar a entender que el protagonista-perro-asesino es una especie de super hombre digno de asombro y admiración. Esto es algo que ocurre en el cine con cierta frecuencia, así que nada de lo que sorprenderse por ese lado.
Perrito bueno
"Danny the Dog" recurre al contraste más absoluto para mostrar el bien y el mal.
La vida de Danny como esclavo-asesino hace hincapié en su aspecto de miseria, deshumanización y frialdad. Por otro lado, la vida que encuentra al escapar de su
amo, se centra en la familia, la creatividad a través de la música, el cariño, la risa y la calidez de una casa abarrotada de elementos y de tonos cálidos.
Familia feliz
Aporta cierta originalidad la curiosa unidad familiar que forman el maduro pianista ciego y negro (
Morgan Freeman), junto a su "hija" adolescente y blanca que "adoptan" al muchacho asiático sensible a la música.
La película habla de la diferencia entre el bien y el mal de forma muy clara, a través de dos mundos opuestos. El mundo de Danny está bañado en un tono verdoso y frío hasta que entra en la casa de Sam y Victoria. Entonces se ve una puerta que se abre en el pasillo y lo inunda de una luz anaranjada y acogedora que simboliza el hogar. Es un contraste muy claro entre la dura vida como esclavo y la idílica familia que le abre sus puertas.
Vida familiar
Pero todo queda en agua de borrajas, como ya he comentado antes, al centrar la maldad en las acrobacias coreografiadas de Jet Li frente a sus rivales y los mamporros sin fin. (Pero ¿cuántos golpes puede recibir una persona sin siquiera pestañear?)
"Danny the Dog" tiene como conclusión el poder redentor del amor (y de la familia) pero resulta también poco creíble ese final feliz tan contrastado con el comienzo sórdido de la película.
La música une a las almas sensibles
Morgan Freeman representa la voz de la sabiduría, la cultura, la bondad y el optimismo, que chocan con el mundo de los barrios bajos en el que se ha criado Danny. Freeman consigue, una vez más, hacer creíble y entrañable un personaje arquetípico al que dota de humanidad, gracia y dimensión.
Jet Li no consigue deshacerse del todo de su imagen de actor-karateka, que basa su actuación en el rápido movimiento de sus manos y piernas. Sin embargo, se esfuerza en mostrar ciertos sentimientos y, con la cabeza gacha, se pasea indiferente por un mundo en el que está sin estar. Es al entrar en la familia de Freeman cuando se atreve incluso con la comedia (esa escena debajo de la cama).
Danny y Victoria hacen buenas migas
La adolescente "hija" de Freeman, Kerry Condon, resulta muy natural y sus escenas con Li son divertidas y amables.
Bob Hoskins representa a un maleante de poca enjundia, malvado pero no cruel. Aquí nadie parece dar demasiada importancia al hecho de que tenga a su servicio a otro ser humano al que ordena romper cuellos, y es obedecido, con absoluta naturalidad.
Descubriendo el lado dulce de la vida
Comentar que tanto Jet Li como Kery Condon resultan extrañamente maduros para los papeles que hacen. A Danny se le notan todos y cada uno de los 42 años que tiene y Condon parece mayor de sus 22 años y los 18 que interpreta.
En definitiva, película muy interesante en principio, pero que toma un rumbo bastante simplista al centrarse en demasiadas escenas de acción que banalizan un tema dramático y no aportan nada a la historia y a la profundidad de los personajes.
Dos mundos
El rodaje:
***V***