viernes, 08 de diciembre de 2006
El Ilusionista (2006)
The illusionist
Dirección: Neil Burger.
Guión: Neil Burger; basado en el relato corto "Eisenheim: The illusionist" de Steven Millhauser.
Música: Philip Glass.
Fotografía: Dick Pope.
Vestuario: Ngila Dickson.
Género: Drama, thriller.
País: USA.
Duración: 110 minutos
Reparto:
Edward Norton (Eisenheim), Paul Giamatti (inspector Uhl), Jessica Biel (Sophie von Teschen), Rufus Sewell (príncipe Leopold), Eddie Marsan (Josef Fischer), Jake Wood (Jurka), Tom Fisher (Wiligut), Karl Johnson (doctor).
Argumento:
En Viena, terminando el siglo XIX, un ilusionista se encuentra con la joven de quien estuvo enamorado de niño, ahora prometida de un príncipe heredero que no quiere quedarse sin la baza política que ella supone para sus planes de futuro, por lo que decide impedir que huya con el mago, para lo que utiliza al ambicioso y corrupto jefe de la policía local.
Comentario:
Como se desprende del título, la finalidad de la película es realizar un grandioso acto de magia, y hacia ello se dirigen todas las subtramas que, en mayor o menor profundidad e interés, se desarrollan a lo largo de la historia.
Algunas, la mayoría, son tratadas de forma superficial, como que la "venganza" que persigue el protagonista pueda derrocar la monarquía (algo que no pretende en ningún momento, lo suyo es personal) o que aborde la posibilidad de comunicarse con los seres queridos fallecidos sin profundizar en otras opciones que las útiles para la finalidad de la historia, o el poco creíble romance entre dos de los protagonistas.
El amor entre Eisenheim y la aristócrata Sophie, su imposibilidad, es la excusa utilizada para llevar a cabo lo que parece la trama principal, ya mencionada, la "sorprendente" ilusión que dejará al mundo pasmado.

Quizá en un intento de dar empaque a tan sencilla trama, se comienza por el (casi) final de la historia, con el policía informando a su jefe de los resultados obtenidos, para lo que retrocede hasta la niñez del ilusionista y, al poco, del amor ente la pareja, Edward y Sophie, separados en la adolescencia.
Esta forma de enfocar la historia acerca el protagonismo al inspector Uhl, maravillado desde el primer momento con lo que ve hacer a Eisenheim, creando además una contraposición entre la fascinación y la credulidad de la gente del pueblo y el príncipe Leopoldo, reacio a creer que el ilusionista tenga algún tipo de poder y empeñado en desvelar sus trucos.
Así, Uhl se convierte en el espectador de Eisenheim, la persona a quien se intenta fascinar y es, al tiempo, el "cómplice" involuntario, e imprescindible, de la puesta en escena. Quizá por eso le revela al final la solución a un par de sus trucos.
Como la trama se centra en el ilusionismo llevado a cabo por el protagonista, para quien deduzca la resolución (y hay alguna pista para conseguirlo) la historia se puede hacer algo larga y repetitiva, casi toda un truco de magia tras otro, conseguidos en parte mediante efectos especiales que restan emoción a las representaciones, sobre todo aquellas en que aparecen espíritus o la del naranjo que fascina a Uhl.

La ambientación es tan correcta como podría esperarse, nada destaca ni chirría especialmente, excepto la mencionada sencillez del argumento, principal traba de una película cuyo mayor mérito es resultar entretenida.
Resaltar algunos agujeros en la resolución, aunque quizá no sea raro que nadie limpiara la paja de la cuadra en que Uhl hace un importante descubrimiento.
En cuanto a los personajes, son tópicos a más no poder. Eisenheim misterioso (apenas habla y hace gestos teatrales pálido por el esfuerzo), Sophie bella (se dedica a lucir mejillas sonrosadas y boca entreabierta) y, menos mal, rebelde, el príncipe Leopoldo malo, pero malo malo, de los de manual, acostumbrado a hacer su voluntad, colérico, violento... y Uhl, el único personaje que, aún siendo tópico (hombre de pueblo que escala socialmente gracias a una obediencia ciega a sus superiores) es el único al que se permite cierta evolución (de lo más previsible, eso sí) durante la película, cuando entra en juego su sentido de la justicia y la admiración casi infantil hacia la magia y personalidad de Eisenheim.

En el apartado de interpretaciones nada que destacar: Norton pasaba por allí moviendo las manos, Biel es apenas un adorno a quien no se le exige más que lucir el lujoso vestuario, Giamatti (ex desconocido actor sobrevalorado por cuestión de un físico poco agraciado), anodino pese a la tendencia histriónica de algunas escenas (sonrojante al final), y Sewell sobreactuado, como exige su personaje.
Web oficial de 'El Ilusionista', en inglés
El trailer, en castellano
***
Dirección: Neil Burger.
Guión: Neil Burger; basado en el relato corto "Eisenheim: The illusionist" de Steven Millhauser.
Música: Philip Glass.
Fotografía: Dick Pope.
Vestuario: Ngila Dickson.
Género: Drama, thriller.
País: USA.
Duración: 110 minutos
Reparto:
Edward Norton (Eisenheim), Paul Giamatti (inspector Uhl), Jessica Biel (Sophie von Teschen), Rufus Sewell (príncipe Leopold), Eddie Marsan (Josef Fischer), Jake Wood (Jurka), Tom Fisher (Wiligut), Karl Johnson (doctor).
Argumento:
En Viena, terminando el siglo XIX, un ilusionista se encuentra con la joven de quien estuvo enamorado de niño, ahora prometida de un príncipe heredero que no quiere quedarse sin la baza política que ella supone para sus planes de futuro, por lo que decide impedir que huya con el mago, para lo que utiliza al ambicioso y corrupto jefe de la policía local.
Comentario:
Como se desprende del título, la finalidad de la película es realizar un grandioso acto de magia, y hacia ello se dirigen todas las subtramas que, en mayor o menor profundidad e interés, se desarrollan a lo largo de la historia.

Algunas, la mayoría, son tratadas de forma superficial, como que la "venganza" que persigue el protagonista pueda derrocar la monarquía (algo que no pretende en ningún momento, lo suyo es personal) o que aborde la posibilidad de comunicarse con los seres queridos fallecidos sin profundizar en otras opciones que las útiles para la finalidad de la historia, o el poco creíble romance entre dos de los protagonistas.
El amor entre Eisenheim y la aristócrata Sophie, su imposibilidad, es la excusa utilizada para llevar a cabo lo que parece la trama principal, ya mencionada, la "sorprendente" ilusión que dejará al mundo pasmado.

Quizá en un intento de dar empaque a tan sencilla trama, se comienza por el (casi) final de la historia, con el policía informando a su jefe de los resultados obtenidos, para lo que retrocede hasta la niñez del ilusionista y, al poco, del amor ente la pareja, Edward y Sophie, separados en la adolescencia.
Esta forma de enfocar la historia acerca el protagonismo al inspector Uhl, maravillado desde el primer momento con lo que ve hacer a Eisenheim, creando además una contraposición entre la fascinación y la credulidad de la gente del pueblo y el príncipe Leopoldo, reacio a creer que el ilusionista tenga algún tipo de poder y empeñado en desvelar sus trucos.

Así, Uhl se convierte en el espectador de Eisenheim, la persona a quien se intenta fascinar y es, al tiempo, el "cómplice" involuntario, e imprescindible, de la puesta en escena. Quizá por eso le revela al final la solución a un par de sus trucos.
Como la trama se centra en el ilusionismo llevado a cabo por el protagonista, para quien deduzca la resolución (y hay alguna pista para conseguirlo) la historia se puede hacer algo larga y repetitiva, casi toda un truco de magia tras otro, conseguidos en parte mediante efectos especiales que restan emoción a las representaciones, sobre todo aquellas en que aparecen espíritus o la del naranjo que fascina a Uhl.

La ambientación es tan correcta como podría esperarse, nada destaca ni chirría especialmente, excepto la mencionada sencillez del argumento, principal traba de una película cuyo mayor mérito es resultar entretenida.
Resaltar algunos agujeros en la resolución, aunque quizá no sea raro que nadie limpiara la paja de la cuadra en que Uhl hace un importante descubrimiento.
En cuanto a los personajes, son tópicos a más no poder. Eisenheim misterioso (apenas habla y hace gestos teatrales pálido por el esfuerzo), Sophie bella (se dedica a lucir mejillas sonrosadas y boca entreabierta) y, menos mal, rebelde, el príncipe Leopoldo malo, pero malo malo, de los de manual, acostumbrado a hacer su voluntad, colérico, violento... y Uhl, el único personaje que, aún siendo tópico (hombre de pueblo que escala socialmente gracias a una obediencia ciega a sus superiores) es el único al que se permite cierta evolución (de lo más previsible, eso sí) durante la película, cuando entra en juego su sentido de la justicia y la admiración casi infantil hacia la magia y personalidad de Eisenheim.

En el apartado de interpretaciones nada que destacar: Norton pasaba por allí moviendo las manos, Biel es apenas un adorno a quien no se le exige más que lucir el lujoso vestuario, Giamatti (ex desconocido actor sobrevalorado por cuestión de un físico poco agraciado), anodino pese a la tendencia histriónica de algunas escenas (sonrojante al final), y Sewell sobreactuado, como exige su personaje.
Web oficial de 'El Ilusionista', en inglés
El trailer, en castellano
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