lunes, 26 de marzo de 2007
Silent Hill (2006)
Silent Hill
Dirección: Christophe Gans.
Guión: Roger Avary; basado en el juego creado por Konami.
Género: Terror, acción.
Países: Canadá, Francia y Japón, 2006.
Duración: 127 minutos
Reparto: Radha Mitchell (Rose DaSilva), Sean Bean (Christopher DaSilva), Laurie Holden (Cybil), Deborah Kara Unger (Dahlia), Kim Coates (Agente Gucci), Tanya Allen (Anna), Alice Krige (Cristabella), Jodelle Ferland (Sharon/Alessa/Oscura Alessa).
Argumento:
Una madre indaga sobre el pasado de su hija adoptiva en el pueblo fantasma de Silent Hill. Una vez allí, la niña se pierde, y la madre inicia una odisea bajo las incesantes lluvias de ceniza del pueblo, que esconde un terrible secreto.
Comentario:
Enésima película basada en un videojuego. A mí, personalmente, me ha parecido entretenida, aunque no creo que sea de mucha calidad. Al menos tiene algún detalle interesante, sobre todo en la parte de la ambientación, con esa lluvia de cenizas que nunca termina, el abismo terrorífico que se abre en mitad del pueblo, y la llegada súbita de las tinieblas, tras un sonido como de sirenas.
El sitio ya da miedo
El argumento también tiene algún atisbo de originalidad, sobre todo si la comparamos con otras películas similares del género terrorífico. De todas formas, el espectador inteligente enseguida se da cuenta de lo que sucede realmente en el pueblo, intuición que se ve refrendada al final.
Niña inquietante...
Así pues, la acción transcurre a medio camino de dos mundos, el real y el fantasmal de Silent Hill. En cada uno de ellos se mueven diferentes personajes. Por un lado, la madre y la hija, y por otro, el padre, que va en busca de ambas, y cuya visión de Silent Hill es sensiblemente diferente.
Raros habitantes tiene Silent Hill
A través de largos flashbacks se van desgranando los misterios que encierra el pueblo, habitado por una secta rarísima, dirigida por una fanática religiosa, y cuya clave es una niña con la que tuvo relación la citada fanática en el pasado. Quizás son demasiado explicativos y largos. La intriga se va manteniendo, no obstante, hasta el desenlace.
Lugar horripilante
Los efectos especiales son buenos, aunque hay algunas escenas un poco desagradables, sobre todo al final, con una apoteósis de sangre y muerte impresionante. Quizás resulten algo risibles los monstruos que se van encontrando en esta especie de "descenso a los infiernos" (a veces literal), como por ejemplo las enfermeras zombi que parece que hacen bailes tipo Michael Jackson.
El horror está en todas partes
El final, pese a ser "positivo", tiene también su poso de amargura.
Los actores cumplen su cometido más o menos. Destaca la actriz que interpreta a la fanática Christabella, que realmente da miedo. Sin embargo, el personaje masculino, interpretado por Sean Bean no está muy bien definido, en el sentido de que su función en la película es meramente ornamental.
Sean Bean
La mala
Resulta curioso ver una película donde casi todas las protagonistas, las buenas y las malas, son mujeres, y además en papeles de acción y violencia.
Mujeres en el infierno
Dirección: Christophe Gans.
Guión: Roger Avary; basado en el juego creado por Konami.
Género: Terror, acción.
Países: Canadá, Francia y Japón, 2006.
Duración: 127 minutos
Reparto: Radha Mitchell (Rose DaSilva), Sean Bean (Christopher DaSilva), Laurie Holden (Cybil), Deborah Kara Unger (Dahlia), Kim Coates (Agente Gucci), Tanya Allen (Anna), Alice Krige (Cristabella), Jodelle Ferland (Sharon/Alessa/Oscura Alessa).
Argumento:
Una madre indaga sobre el pasado de su hija adoptiva en el pueblo fantasma de Silent Hill. Una vez allí, la niña se pierde, y la madre inicia una odisea bajo las incesantes lluvias de ceniza del pueblo, que esconde un terrible secreto.
Comentario:
Enésima película basada en un videojuego. A mí, personalmente, me ha parecido entretenida, aunque no creo que sea de mucha calidad. Al menos tiene algún detalle interesante, sobre todo en la parte de la ambientación, con esa lluvia de cenizas que nunca termina, el abismo terrorífico que se abre en mitad del pueblo, y la llegada súbita de las tinieblas, tras un sonido como de sirenas.
El sitio ya da miedo
El argumento también tiene algún atisbo de originalidad, sobre todo si la comparamos con otras películas similares del género terrorífico. De todas formas, el espectador inteligente enseguida se da cuenta de lo que sucede realmente en el pueblo, intuición que se ve refrendada al final.
Niña inquietante...
Así pues, la acción transcurre a medio camino de dos mundos, el real y el fantasmal de Silent Hill. En cada uno de ellos se mueven diferentes personajes. Por un lado, la madre y la hija, y por otro, el padre, que va en busca de ambas, y cuya visión de Silent Hill es sensiblemente diferente.
Raros habitantes tiene Silent Hill
A través de largos flashbacks se van desgranando los misterios que encierra el pueblo, habitado por una secta rarísima, dirigida por una fanática religiosa, y cuya clave es una niña con la que tuvo relación la citada fanática en el pasado. Quizás son demasiado explicativos y largos. La intriga se va manteniendo, no obstante, hasta el desenlace.
Lugar horripilante
Los efectos especiales son buenos, aunque hay algunas escenas un poco desagradables, sobre todo al final, con una apoteósis de sangre y muerte impresionante. Quizás resulten algo risibles los monstruos que se van encontrando en esta especie de "descenso a los infiernos" (a veces literal), como por ejemplo las enfermeras zombi que parece que hacen bailes tipo Michael Jackson.
El horror está en todas partes
El final, pese a ser "positivo", tiene también su poso de amargura.
Los actores cumplen su cometido más o menos. Destaca la actriz que interpreta a la fanática Christabella, que realmente da miedo. Sin embargo, el personaje masculino, interpretado por Sean Bean no está muy bien definido, en el sentido de que su función en la película es meramente ornamental.
Sean Bean
La mala
Resulta curioso ver una película donde casi todas las protagonistas, las buenas y las malas, son mujeres, y además en papeles de acción y violencia.
Mujeres en el infierno
