El 14 de mayo de 2007 acudí a otra presentación literaria. En esta ocasión, me enfrentaba nada menos que a la ínclita Julia Navarro, bestsellerista súper famosa que ya ha vendido más de dos millones de ejemplares de sus dos primeras novelas ("La hermandad de la Sábana Santa" y "La biblia de barro") He de decir que la primera me pareció horriblemente mala, mientras que la segunda no fui capaz de terminarla. La tercera, "La Sangre de los Inocentes", era el objeto de la presentación.
El lugar, la librería Cervantes. Esperaba masas de gente ávida por obtener la firma de la Navarro, pero no seríamos más de 15 personas, enviados de la editorial Plaza y Janés incluidos. Y de esas personas, la mayor parte éramos funcionarios del Principado de Asturias. Para que luego digan que los funcionarios no somos cultos. ¡Sostenemos el mercado literario! Y eso que, como de costumbre en la librería, no había ni pinchos ni nada para picar, ni bebidas. Muy mal hecho.
Por la semidesierta sala pululaba una periodista, que ya nos metió el miedo en el cuerpo con su sola presencia. Preguntaba datos personales, quién eras, de dónde venías, a qué te dedicabas, a dónde vamos, si estamos solos en la galaxia o acompañados. Ni que decir que mis compañeros funcionarios, Leo y María José, se negaron a dar tales datos. Yo sí, por supuesto (aunque soy tan tímida...), y cómo no, le hablé de mi blog de críticas literarias, detalle que ella apuntó con interés. Bueno, en realidad, casi se me queda con la tarjetita que yo había imprimido para entregar a Julia Navarro. Pero eso no podía ser; tuve que arrebatársela antes de que desapareciera con ella.
La señora Navarro, antes de entrar en materia, ya estaba firmando libritos, unos diez o así, para adelantar trabajo, aunque a decir verdad, no creo que colocara ni la mitad de aquella pila. No había tanto público susceptible de comprar.
Ya sabemos que estas divas de las letras van a todos los sitios con el tiempo justo. La representante de la librería avisó de que fuéramos llevándole los libros, aquellos que ya los trajéramos puestos de casa, que se marchaba al aeropuerto a toda prisa apenas terminar el evento.
Bueno, pues allá voy yo, sin miedo ni temor con mi ejemplar del mamotreto (600 páginas, y un buen peso, no apto para gente delicada de la espalda). Julia Navarro me preguntó mi nombre, como es normal. Me pareció algo sosa, o quizás que ya estaba harta de tanta firmita y de tanto admirador pesado. El caso es que hablaba y escuchaba con cierto desinterés. Mientras se pensaba qué me ponía en el libro, le dije que había leído la novela en un par de tardes, y que era mejor que las anteriores (ella me vigilaba de reojo, con suspicacia), y que tenía un blog donde la había comentado, aunque la crítica no era muy buena... Ahí es donde aproveché para colar mi tarjetita. Ay, qué desgracia. Tarde vi que tenía una mancha de grasa. Ella la tomó, sin comentar nada, pero me dio la impresión de que tal vez el nombre de mi blog ya le era conocido... y no precisamente por algo bueno. Un poco cortada por su falta de respuesta, regresé a mi sitio. La dedicatoria me decepcionó un poco, pero bueno, siendo gratis no estaba en condiciones de exigir ingenio y originalidad.
Julia Navarro dedicó entonces, unos minutos a hablar de su obra, "su mejor novela", según ella. Hay que reconocer que eso es cierto. "La Sangre de los Inocentes" es mil veces mejor que "La Hermandad de la Sábana Santa", claro que eso se puede decir de casi el 90 por cien de las novelas publicadas. Partiendo de un nivel tan bajo, todo tiene que ser ascenso. Hacerlo peor sería casi imposible. Para ser justos debemos admitir que la obra tiene sus méritos, en especial, su "mensaje" en contra del fanatismo, la intransigencia y la intolerancia de todo tipo (política, religiosa, etc).
Terminada la breve perorata, se inicia el turno de preguntas, dudas y aclaraciones. Doña Julia me mira aviesa, con sonrisita ladina. "Como tenemos una 'crítica' entre el público, que inicie ella el debate. Te cedo la palabra incluso antes que a mi amiga, aquí presente en el público". Ahhhh, casi me da algo. La ínclita iba a por mí. "No, no, no; yo no digo nadaa", salto, para general jolgorio. Julia ahonda su sonrisa maquiavélica: "Yo soy periodista, y estoy acostumbrada a criticar a todo el mundo. En mi página web tengo puestas las críticas buenas y las malas de mis novelas. Así que puedes decir lo que quieras..." Sus palabras me tranquilizaron. "Ah, bueno, entonces sí", dije, y ataqué: "Esta novela es mucho mejor que las anteriores (cómo le diría estas cosas). Pero me parece que hay una cierta descompensación (toma palabreja fina, que vea que soy intelectual) entre la trama de thriller y el mensaje". "Es que lo hice así adrede", responde, tajante, totalmente satisfecha de sí misma. Me deja K.O. ¿Qué voy a responder a eso? Sin duda, ya lo llevaba preparado para el caso de críticas negativas. "Ya, pero... ", insisto, aunque no tiene caso. Alguien del público me apoya en mi afirmación. Así se desvía la atención y puedo respirar tranquila durante varios minutos, mientras examino el folleto a todo color (CD incluido) que nos han entregado como regalo promocional (se nota donde hay dinero, vaya que sí). Por fortuna, pasamos página, y Julia habla de sus éxitos internacionales. ¿Por fortuna? Ella aún no se había olvidado de mí. "El New York Times me hizo una crítica de 'La Hermandad'... Tuve más suerte con el NYT que contigo, claro..." Otra vez me mira con esa sonrisa. Me río, pero con nerviosismo. Veo que le he causado impresión. Y al resto de la sala también.
Tras menos de media hora, Julia Navarro se despidió. Yo, ya envalentonada (ya ven que había hecho buenas migas con la autora super ventas), salto: "Una última cosa antes de marchar... (ella se sonrió). Me ha parecido que hay en su novela una burla o ironía sobre los libros de aventuras esotéricas, incluso una alusión malévola al Código Da Vinci, así como entre líneas, en un diálogo entre dos curas..." Julia asintió. En efecto, eso también "lo hizo así adrede". "La verdad, qué suerte tienes con unos lectores que se fijan tanto", comenta jocosa la de la librería. Risas.
Al final, Julia, que estuvo jugueteando con mi tarjetita todo el rato, se marchó de Oviedo con poco público y escasa venta. Pero su novela será best-seller igualmente.
La sangre de los inocentes
Plaza y Janés
Año lanzamiento: 2007
Nº páginas: 600