Nada más cruzar el pórtico, Alia, Angela y Jeremi, descubrieron el libro sobre el altar de piedra, destacado en la mancha de luz rodeada de sombras que creaban dos lámparas de impecable lustre dorado. Dos esqueletos yacían sobre la plataforma, aún vestidos con jirones de tela. Uno de ellos tenía un puñal entre las costillas.
Con pasos cautelosos avanz [...]
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