Martes, 06 de enero de 2009

Twilight




Dirección:
Catherine Hardwicke.
País:
USA.
Año: 2008.
Duración: 122 min.
Reparto
: Kristen Stewart (Bella Swan), Robert Pattinson (Edward Cullen), Billy Burke (Charlie Swan), Peter Facinelli (Dr. Carlisle Cullen), Elizabeth Reaser (Esme Cullen), Nikki Reed (Rosalie Hale), Ashley Greene (Alice Cullen), Jackson Rathbone (Jasper Hale), Kellan Lutz (Emmett Cullen), Cam Gigandet (James), Edi Gathegi (Laurent).
Guión: Melissa Rosenberg; basado en la novela de Stephenie Meyer.


Argumento:

La joven Bella se va a un pueblecito entre bosques, cerca de una reserva india, a vivir una temporada con su padre. En la escuela local descubrirá a Edward, un guaperas del que se enamora, y que pertenece a una muy extraña familia. Pese a lo guapo y súperperfecto que es tiene sus defectillos... es un vampiro. La relación será difícil.


Comentario:

Lo primero que tengo que decir es que no he leído la novela en la que se inspira esta película. Una obra cinematográfica debería sostenerse por sí sola sin tener en cuenta el material literario del cual se nutre. Vamos, que no habría que ser un fan irredento de la sega de la señora Meyer para poder entender y disfrutar la peli.



Yo creo que en ese aspecto se entiende todo bastante bien, exceptuando las típicas fantasmadas yankis que no pueden faltar en toda película de adolescentes que se precie. En primer lugar, esos miles de tópicos sobre la llegada de una nueva alumna al instituto. Confieso mi ignorancia, pero parece que en USA cualquiera se puede incorporar a la escuela están ya mediado el curso. Y siempre te recibirán un buen número de simpáticos (es un decir) compañeros, con ganas de socializar, y que te pondrán al día sobre todos los chismorreos del centro a la hora del almuerzo en la cafetería. Y naturalmente, ese primer día también aparecerá el galán fascinador, que a mí personalmente no me pareció nada guapo (se suponía, y esto lo saben las fans mejor que yo, que Edward era una especie de Adonis o dios griego de belleza arrebatadora). También, en todas estas pelis, hay un baile de fin de curso (¿Entonces Bella se incorpora a las clases cuando está a punto de terminar el curso o qué? Es que no parecen pasar muchos días de trama) que produce una serie de agudas reflexiones en los chicos (¿Debo pedir a x que me lleve al baile?).

Así que el que ignorante de él se meta en un cine desconociendo las novelas y creyendo que va a ver una película sobre vampiros... va listo, porque en realidad se trata de una especie de telefilm barato de sobremesa (el aspecto técnico ayuda a crear esa impresión) sobre el amor entre dos jóvenes, donde casualmente uno es un vampiro, aunque eso no es lo principal. No, no es una pieza de terror sino un romance de libro, de manual: dudas, miradas, pasión contenida (nunca mejor dicho lo de contenida), secretos que pueden perturbar la relación, amenazas externas al sentimiento... El hecho de que por el pueblo pululen vampiros (tanto malos como buenos) es algo totalmente secundario. Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que en toda la película no pasen grandes cosas. Solo al final hay una breve escena de acción. El resto es romanticismo y ni siquiera del heavy, sino más bien del idealizado y "femenino", propio de chiquillas y no de mujeres adultas (claro que se trata de una obra dirigida a este público infantil-juvenil).




A lo mejor me equivoco pero para mí un vampiro es una criatura monstruosa y aterrorizante, un no muerto que se alimenta de sangre humana y casi por completo privado de sentimientos humanos, un personaje trágico condenado a la inmortalidad (condenado, ojo, no gratificado con ella) que surge de los temores de la especie, del lado oscuro de nuestro ser. Sin embargo, últimamente, y la definición que se da en esta película lo corrobora, un vampiro parece ser un hombre guapísimo, de corrección y elegancia desmesurados, romántico a tope y dotado de superpoderes (el vampiro clásico tambíen usaba magia pero es que aquí parece ya una especie de supermán), y al que se ha privado de peligrosidad, al que se le han incluso cortado los colmillos (tanto en el sentido real como metafórico). Nadie le compadece por su maldición, sino más bien todo lo contrario ¡quieren ser como él! Claro está que se le dota de una cuota de bondad o mejor dicho de no maldad, como es el hecho de que solo beben sangre de animales (ellos se comparan con los vegetarianos). La familia de Edward con su infinita bondad, amor entre ellos y comprensión da ganas de vomitar. Para colmo, son todos muy fashion y viven en una casa de diseño con grandes ventanales. Una familia feliz puramente americana. Y yo que pensaba que el mito del vampiro era transgresor...

La palabra transgresión hace años que desapareció del cine comercial, no nos engañemos. Antes un vampiro representaba un deseo sexual encubierto. Curiosamente, esta cinta sí conserva ese aspecto, pero lo transforma y lo manipula para convertir el mensaje original en su opuesto. Si los victorianos veían en el conde Drácula una amenaza para sus féminas, a las que tornaba sensuales y díscolas con la moral patriarcal, los contemporáneos fans de Meyer ven a un vampiro que las ama tanto que "las respetará". Toda la película está llena de escenas donde Edward "se contiene" para no dañarla (metáfora de la sexualidad). Su padre le da consejos sobre la voluntad para reprimirse (de chupar sangre, no otras cosas, pero bueno, ya dije que eran metáforas). No deja de resultar extraño de ver un amor tan "apasionado" en el que no se da ni un beso sus protagonistas. Supongo que ahí está el quid de la cuestión, en esa tensión sexual no resuelta que hará estremecerse de placer y ansiedad a todas las jóvenes púberes del mundo, fantaseando sobre "el gran momento". ¿De verdad estamos en el siglo XXI?





Los valores transmitidos por Meyer son, como poco, cuestionables. Bella ansía la inmortalidad, es decir, ser un vampiro, para estar eternamente con su novio, y por la peregrina razón de que si no se convierte llegará un momento en que ella... ¡parecerá más vieja! ¡Increíble la superficialidad de la autora! Ni siquiera el inmortal McCloud de Highlander dejaba a su esposa mortal por ser vieja. De hecho, vivía con ella hasta su muerte y no le importaban sus arrugas. Claro que hablamos de una peli "antigua", de los ochenta o así, seguro que muchas de las niñas que suspiran por los amores de Bella no habían nacido. Belleza, amor idealizado (y falso), mitos aligerados de su significado profundo, superficialidad, juventud como valor casi único, represión sexual... Cuento de hadas en suma escrito por la mormona Meyer para las nuevas generaciones, y que saca a la luz que en el fondo la raza humana no ha evolucionado mucho en su pensamiento, pues sigue siendo igual de carca que en épocas preteritas.

La película, dejando aparte estas consideraciones, no es del todo aburrida (pese a que no pasa nada), y podría funcionar como romance adolescente, que no como relato de terror o fantasía. Las partes fantásticas son escasas y se tratan con mucha rapidez. Tampoco hay violencia explícita. Las escenas de muerte se tratan en elipsis o en imágenes borrosas en segundo plano (como la muerte de uno de los vampiros malos), ayudando a crear ese aura light e idealizada (Qué vampiros tan limpios, por Dios).





Hay una escena que resume perfectamente la tergiversación del mito y que no puedo privarme de reproducir: Edward explica a Bella por qué los vampiros no se muestran al sol... ¡Porqué brillan! Reconozco que esta escena me descolocó por completo. Cuando él le dice que le va a mostrar su verdadero ser pensé que iba a transformarse en un monstruo horrible, que era una forma para que ella se apartara y todo eso, pero que va... no era un monstruo, era casi un ángel... Lógicamente, hermoso.

A resaltar el inadecuado casting, donde incluso los padres parecen increíblemente jóvenes y algunos peinados y tintes...

 

 


Tags: vampiros, meyer, inmortalidad, romance, adolescentes, juvenil

Escrito por reginairae @ 13:21  | Cr?ticas de cine
Comentarios (7)  | Enviar