S?bado, 01 de agosto de 2015

La leyenda de Vandorf
La gorgona
La medusa
The Gorgon


Producción: Hammer Films
Director: Terence Fisher
Guion: John Gilling
Reparto: Peter Cushing, Christopher Lee, Richard Pasco, Barbara Shelley, Michael Goodliffe, Patrick Troughton, Jack Watson, Joseph O'Conor

Año: 1946 (Gran Bretaña)

Argumento:

En el pueblo de Vandorf te puedes quedar de piedra, literalmente. Desde hace cinco años una misteriosa presencia deja petrificados a los incautos que van por el bosque cercano al ruinoso castillo Borski. El doctor Namaroff y todos los del pueblo mantienen una inquietante conspiración de silencio sobre el particular y se muestran hostiles con todos los que tratan de profundizar en el misterio y no se conforman con la versión "oficial". Hasta que los miembros de la familia Heinz (padre y dos hermanos) se ven directamente afectados por las muertes inexplicables. Entonces ya entra en juego el profesor Karl Meister, amigo de la familia, que pone un poco de orden.

Comentario (con Spoilers):

Partimos de la base de que The Gorgon es una película de bajo presupuesto que apovecha al máximo los escasos recursos con los que contaba la productora, la mítica Hammer, especialista en el reciclaje de actores, música y decorados. A pesar de estos condicionamientos, sacan adelante una historia un tanto inusual y en cierto modo original, dentro de lo que cabe, en el mundillo de la monsterología, con solvencia y mucha elegancia, algo que se echa de menos en el cine actual.

Decorados cien por cien Hammer (probablemente sacados de otra película...)

En lugar de recurrir a los vampiros, hombres lobo, momias o demás engendros ya archiconocidos y archiutilizados, incluso por ellos mismos, la Hammer acude a la mitología griega (cambiándola a su manera, eso sí ) y recupera a la criatura de Megera, una supuesta gorgona, o monstruo en forma de mujer que tenía la peculiaridad de convertir en piedra a todo el que la miraba. Nunca se llega a explicar la razón de que esta señorita de miles de años de antigüedad se haya ido a vivir a Vandorf, un pueblo de "Centroeuropa" (así, genéricamente; podría ser cualquier sitio con vagas reminiscencias austrohúngaras o alemanas y un cierto cariz autoritario) ni se profundiza tampoco en su naturaleza y sus características. Porque en el fondo, pesa más la tragedia y la historia de amor que el relato de terror gótico.

Corramos un tupido velo sobre este "monstruo"...

Como es habitual en las historias Hammer, tenemos decorados de interiores muy bonitos. Especialmente logrado, pese a la ya mentada falta de presupuesto, el interior del castillo Borski, donde tienen lugar las escenas más dramáticas de la película. Un lugar en ruinas, lleno de hojas secas agitadas por el viento, telarañas, un espejo que se vislumbra a lo largo del metraje, una especie de sitial o trono y otros detalles, jugando siempre con ese colorido especial en tonos rojizos y verdes. En cambio, nunca tenemos una vista general del pueblo; el castillo por fuera, convenientemente tapado por retorcidos árboles, parece una imagen pintada o fija. Cosas de la Hammer y de su filosofía de gastar lo mínimo y ganar lo máximo.

La película, como ya había dicho, resulta un poco extraña o diferente del resto de la filmografía de esta productora (en el género de terror). No solo por el ya citado peso de la tragedia sobre el cuento terrorífico sino por su estructura, algo desconcertante, en la que se van sucediendo varios supuestos protagonistas hasta llegar al verdadero, que solo aparece en la última mitad, y es, por supuesto, el personaje encarnado por sir Chris, el profesor Meister de la Universidad de Leipzig.

Christopher Lee contra la Gorgona

Así tenemos al pintor del inicio, que con un motivo un tanto forzado, sale de la casa perseguido por su novia, a la que ha dejado preñada, y se interna en el bosque. Cuando la chica aparece muerta y petrificada, pensamos que él será el protagonista, o lo acusarán falsamente y tendrá que demostrar su inocencia o algo de eso... pero no. En un giro inesperado, el chico aparece ahorcado (se intuye, pero no se dice, que ha sido la gente del pueblo para tapar la muerte de la chica petrificada y echarle la culpa a él). Y entonces llega su padre, ¡y también muere! Y luego va el otro hermano, ¡y como no puede resolver el asunto aparece el profesor Meister!

La película es paradójicamente obvia y sutil. Obvia porque casi desde el principio sabemos qué es lo que ocurre en ese pueblo tan raro, pero lo sabemos porque nos lo van sugiriendo poco a poco en charlas y en escenas. De modo que el espectador se va dando cuenta según transcurren los minutos de que la historia de terror es una excusa para la tragedia que se va cerniendo sobre los personajes. Apreciamos que el doctor Namaroff (Cushing) oculta algo y pensamos que es el malo; apreciamos que está enamorado de su ayudante, Carla, quien a su vez se enamora de Paul, el hermano de la primera víctima, generando un triángulo amoroso. El espectador medio no se engañará con el juego de equívocos que se derivan de la obsesión de Namaroff hacia Carla ni con la distracción que supone "la diabla", una paciente de la clínica del doctor que se escapa por ahí, pero los amantes vivirán en la ignorancia hasta que tomen conciencia de la realidad ya sea por mediación de terceros o por ellos mismos. Me ha gustado que sea la propia Carla la que dude, sospeche y sufra por la verdad, que condena del todo su amor y lo torna imposible.

Se nota y se percibe que esto no va a terminar nada bien

Christopher Lee aparece un poco después de la mitad de la película. Su personaje, el único que piensa y actúa racionalmente en toda la película, ha acudido al pueblo al ver que Paul no regresa a la universidad. El profesor Meister tiene una caracterización muy curiosa: racional y escéptico, un tanto excéntrico (rozando la parodia humorística), determinado, directo, incluso agresivo, y con una peluca y maquillaje que lo hacen aparentar como un hombre mayor. Todos están cegados por el amor menos él que ve las cosas claras y se enfrenta primero a las autoridades (la policía) y luego a Namaroff, en busca de la verdad, que por cierto, no tarda mucho en descubrir: ¡es un genio! Esta combinación de héroe de acción (tiene varias breves peleas, entra y sale de casas por las ventanas) y héroe intelectual y racional resulta lo mejor de la película, junto con el final catártico y trágico donde perecen todos los protagonistas menos uno... adivinen cuál.

Peter Cushing también tiene sus momentos de acción, como no. El clásico enfrentamiento en el castillo, en esta ocasión con su rival amoroso, es violento, estilo Van Helsing contra Drácula. Su personaje, representante de la ciencia, ha sucumbido por completo a lo emocional e irracional, desvelándose que en realidad su "maldad" es por amor. Un personaje interesante y ambiguo, al que se ve sufrir en varios planos.

Peter Cushing tiene experiencia en estas lides

Barbara Shelley es la que más sufre de todos, al encontrarse justo en el centro de todos los conflictos. Resulta un poco inverosímil que se enamore de Paul en un día o dos, pero bueno, teniendo en cuenta que esto es un cliché exigido por la duración limitada de la acción, tampoco nos vamos a poner exquisitos. Su personaje es interesante, pero su interpretación es quizás demasiado contenida, aunque llena de matices. La escena en la que habla con Paul en el castillo, sentada en el trono, da a entender un poder y una fuerza que una simple enfermera no tiene, anticipando de forma sutil con este símbolo lo que nos tememos desde el inicio...

El resto de los actores son mediocres, en especial Richard Pasco (Paul). Hubiera sido menester un galán algo más capacitado.

En esta película no hay buenos ni malos, sino personas arrastradas por el destino. Nunca se explica muy bien cómo y por qué tomó figura humana la medusa de marras. Hay varias cosas, a decir verdad, que no se explican. El guion y el montaje son muy sintéticos. No sobra casi nada (a diferencia de las películas actuales, que tiene obsesión por llenar metraje con FX y cosas que no vienen a cuento), exceptuando el cartel del inicio donde se cuenta la historia de Megera y que no hacía falta en absoluto. La propia Hammer se hace un spoiler, demostrando que lo que importa es la historia de amor imposible y no el misterio que encierra el pueblo.

Alguien tenía que decir la dolorosa verdad y quién mejor que sir Chris

Como de costumbre, la dirección de Terence Fisher es muy elegante, con escenas bien planificadas y excelentes puestas en escena (la pelea entre Cushing y Pasco, por ejemplo). Y también el uso de la música destaca.

Para la gente acostumbrada al cine de hoy, quizás parece algo ingenua (en el diseño y acabado del monstruo, que no está muy logrado, hemos de reconocer) y corta. Pero revela una forma de hacer cine donde contaba más el factor humano y el aprovechamiento de los recursos, el guion, la dirección y esas otras cositas que marcan la diferencia entre el circo de efectos y el arte (aunque en este caso, sea un arte menor).


Escrito por reginairae @ 13:09  | Cr?ticas de cine
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